septiembre 18, 2019

X Congreso de Estudios Bolivianos


Por Esteban Ticona Alejo *-.


En la década de los años 80 y 90 del siglo XX había varios congresos académicos en ciencias sociales y humanísticas sobre Bolivia. Uno de los espacios más interesantes fue la Reunión Anual de Etnología (RAE) del Museo Nacional de Etnografía y Folclore (Musef), que permitió el conocimiento de estudios de investigadores nacionales y extranjeros. Aquí se cristalizó los Estudios andinos, bajo otra mirada metodológica e interdisciplinaria sobre los pueblos ancestrales, campesinos y sus múltiples problemas.

Recuerdo que a mediados de la década del 80 en la ciudad de Cochabamba se desarrollaba el encuentro de estudios bolivianos, donde se debatían muchos temas cruciales de la época, como el fortalecimiento de los ayllus y sus autoridades originarias. Precisamente, Joseph Barnadas, aquel connotado historiador español, que fue uno de sus impulsores de este espacio académico, cerró este evento porque cada vez había más indios en el encuentro, incluido las autoridades originarias, que debatían con los investigadores académicos sus problemas, su futuro, en fin.

En el mes de Julio del presente tuve la oportunidad de asistir el X Congreso Internacional de la Asociación de Estudios bolivianos realizada en la ciudad Sucre. El Congreso ofreció una amplia oferta de mesas y con variados temas. Me interesa comentar en esta oportunidad el Coloquio “investigaciones con perspectiva comunitaria”, organizada por el Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia (Abnb), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

El escenario del coloquio giró en torno a otra forma de hacer la investigación de la memoria oral y por los mismos pueblos. La conversación me permitió contar, la experiencia del movimiento de los caciques apoderados (1912-1952), a la cabeza de Santos Marka T’ula, enfatizando la búsqueda de documentos coloniales y republicanos a su favor, mediante sus escribanos indios y el cómo generaron una nueva forma de narrativa escrita.

En este espacio, los Qaqachaka de Oruro, representado por Rosendo Copa y Juan Maraza, relataron la experiencia de investigación hecha por ellos mismos. En términos metodológicos recopilaron la memoria oral, mediante un acto colectivo y de amplio debate para luego escribirlo.

También se apoyaron en los documentos antiguos que existen en muchas comunidades. El director de la Abnb, Máximo Pacheco resaltó la forma cómo se realizó la sistematización sobre su historia, mediante grandes asambleas comunales.

También estuvo presente Julián Ugarte, representante del gran ayllu Poroma de Chuquisaca. Lo conocí hace varios años al tata Julián en la ciudad de Potosí, en uno de los primeros eventos de fortalecimiento de las autoridades originarias y que fue la semilla para la creación del Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu (Conamaq). Ugarte siempre fue entusiasta y visionario junto con Andrés Jach’a Qullu y su esposa Matilde Colque, antiguos caminantes en defensa de las tierras de los ayllus y el pleno goce de su espiritualidad. Oírlo en quechua a Julián Ugarte, el antiguo Purirante, explicando algunos detalles de esas luchas de los pueblos ancestrales, fue muy emocionante. René Vargas del pueblo Yampara y German Ugarte, nieto de Julián, presentaron esbozos de la historia de vida del tata Julián: Memorias de un purirante, que están en plena elaboración.
Lo que se produjo con este coloquio fue el diálogo de saberes y el reconocimiento de otras formas de hacer investigación interdisciplinaria, que es uno de los grandes retos en las ciencias y humanísticas, el aceptarlo plenamente.

Esperemos que en futuros encuentros de la AEB se siga fortaleciendo estas otras formas de investigar y narrar la historia de los pueblos ancestrales.


* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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