septiembre 22, 2019

Pompeya: ciudad desaparecida por la naturaleza

El 24 de agosto del año 79 d.C. el volcán Vesubio entró en actividad eruptiva y sepultó por completo a la ciudad de Pompeya, Herculano y Estabia, al sur de Italia, según las cartas de Plinio el Joven (único registro de este hecho).

El día comenzó normalmente y a medida que transcurría la mañana una extraña nube —por su aspecto y tamaño— apareció en el cielo de Pompeya, sin que se pudiera ver claramente de dónde provenía, pero sí lograban definir que se parecía a un pino.

En ese momento el coloso comenzó a emitir gases, polvo y cenizas a la atmósfera, con una altura de más de 30 kilómetros de altura, con un tiempo aproximado de dos días.

Se cree que mientras estallaba la mayoría de la población ignoraba la magnitud de la catástrofe que se avecinaba, por lo cual, seguramente decidieron refugiarse en las bodegas de sus casas. Allí quedaron atrapados y finalmente murieron asfixiados por los gases que oscilaban entre los 300 y 600 grados.

En el segundo día la erupción se intensificó y una ola de lava y gases golpeó la ciudad, donde muchas personas fallecieron sepultadas sin darse cuenta de lo que en realidad sucedía.

La ciudad fue cubierta por una capa de piedra pómez, cenizas y lava volcánica de más de 20 metros de altura. Así quedó borrada totalmente su existencia de la historia romana, hasta que a principios del siglo XIX se descubrió el primer rastro de esta ciudad e iniciaron las excavaciones y finalmente se pudo comprobar que Plinio el Joven aportó.

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