septiembre 22, 2019

La Groenlandia del momento

La Habana, – De Groenlandia no suele hablarse mucho, aunque por estos días afloró a la palestra pública por los deseos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de comprarla.

Esta propuesta que destapó consideraciones de diferente tipo, pone sobre el tapete de los medios de información un elemento curioso, sobre todo para muchas personas que se preguntan el valor real de este territorio.

La propuesta de Trump de compra puede sonar como una extraña ocurrencia: es el territorio menos poblado de la Tierra, con 2,1 millones de kilómetros cuadrados y solo 57 mil habitantes.

Pero ello llevó a la decisión de suspender la visita planeada a Dinamarca en dos semanas por la falta de interés de la primera ministra de ese país, Mette Frederiksen, en discutir la hipotética venta (isla más grande del mundo, pues Australia es continente).

No es la primera vez, sin embargo, que Estados Unidos intenta comprar Groenlandia, territorio autónomo dependiente de Dinamarca, país que le transfiere el 60 por ciento de su presupuesto anual y controla su política exterior y de defensa.

La idea fue considerada durante la década de 1860 por el entonces presidente Andrew Johnson.

Pero al margen de la política, miremos los elementos económicos que son muchos en Groenlandia. Un informe del Departamento de Estado de 1867 sugería que su localización estratégica, junto con la abundancia de recursos, la convertían en una adquisición ideal.

Esa zona es importante estratégicamente y según avanza el deshielo y las rutas marinas se abren, se vuelve hasta crucial no solo para los países que están físicamente cerca, sino también China.

Esta ruta es la vía marítima más transitada del Ártico y pasa por aguas territoriales rusas. Va desde el mar de Barents, cerca de la frontera rusa con Noruega, hasta el estrecho de Bering, entre Siberia y Alaska.

Los barcos que navegan por ella necesitan permiso de Rusia, explica en un artículo el semanario británico The Economist.

La ruta, sin embargo, no será económicamente viable hasta dentro de un par de décadas, según análisis de expertos mencionado por el semanario.

El cambio climático y el deshielo que se está produciendo con rapidez en la zona están haciendo que el acceso a los grandes recursos naturales del territorio sea más sencillo.

De hecho, en junio pasado, en medio de los esfuerzos globales en la búsqueda de combustibles alternativos, las autoridades groenlandesas presentaron su plan para convertirse en una nación petrolera.

Los 10 puntos del plan plantean una estrategia de cinco años para comenzar con prospecciones a la búsqueda de petróleo. Se estima que en el Ártico, región en la que está Groenlandia, se localiza el 13 por ciento de las reservas petroleras por descubrir.

Además, ya en 2013, el parlamento groenlandés levantó la prohibición, que llevaba 25 años en vigor, para las actividades de minería de materiales radioactivos como el uranio. La isla posee algunos de los depósitos más grandes que existen de tierras raras, de neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, entre otros.

Y todo ello sin contar uranio, o derivados del zinc. La gran mayoría de esas tierras posee propiedades únicas, con materias primas clave para tecnologías de la comunicación y energía, como turbinas eólicas, vehículos eléctricos o celulares. ¿Qué más decir?.

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