noviembre 19, 2019

Cuando madura la libertad


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


A la luz de los últimos acontecimientos, podemos inferir que es una buena noticia, el hecho que parezca que los vientos van cambiando en la región, luego de un período en el que la izquierda pareció tomar el timón de los destinos en América del Sur y parte de América Central, y luego por errores o falta de experiencia en el poder, perdió gran parte del terreno ganado en manos de la derecha y su acostumbrada visión neoliberal.

Seguramente el Lawfare, una mezcla de las palabras “ley” (Law) y “guerra” (warfare), que pretende referirse a un uso del sistema judicial, con la intención de dañar a un oponente, esa sistemática persecución de los exgobernantes identificados con la izquierda progresista, está siendo combatida por los hechos, y en Argentina, los padecimientos económicos a los que ha sido subordinada la población, están echando por tierra, las pretensiones de la derecha.

Ahora bien ¿A qué creemos se debe este vuelco tan radical en las preferencias de la gente? Precisamente, creemos que no hay preferencias, sino “voto castigo”, ese término que creían tan demodé, y se ha vuelto viral en los pueblos latinoamericanos. La gente cansada de promesas, simplemente cambia, prueba y elige lo que cree menos dañino para su economía doméstica.

La gente, el ciudadano que sufraga, no solo apela a las redes sociales para manifestar su descontento. También lo hace cuando el voto se lo permite cada cuatro o más años, según admita la legislación, para el voto popular en ejercido en las urnas.

Ya no seducen solamente los discursos como el de José Mujica, netamente existencialistas, ahora se exige por sobre todas las cosas el cumplimiento de las promesas electorales, bajo la premisa “te voto y me cumples, o no me cumples y te boto”. Y eso es lo que ocurrió en las pasadas elecciones primarias en la República Argentina. Ahora en un ejercicio de desesperación, el presidente Mauricio Macri, cree que rectificando lo que no hizo, o lo que dejó de hacer, podrá revertir este neto fracaso que anuncia otro más contundente para octubre.

Sin dudas que el pueblo es quien decide, y cuando la presión fiscal, los magros salarios, la pérdida de valor adquisitivo, el sistema de salud en crisis, y las tarifas públicas disparadas, ya no se sostienen con más pedidos de paciencia, el pueblo castiga a los gobernantes con el voto. Hoy es Argentina, seguramente al paso de los meses se seguirán sumando más países latinoamericanos. Las políticas y los endeudamientos a los que los gobiernos neoliberales nos tienen acostumbrados, se han de caer como lo han hecho siempre por su peso. Cuando el ciudadano común siente los efectos del sometimiento en las crisis económicas, no hay poder ejecutivo, legislativo o militar, que detenga a un pueblo cansado de soportar, la carga de sostener al sistema capitalista.


* Asambleísta ecuatoriana.

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