septiembre 18, 2019

La estrategia opositora: infundir odio y miedo


Editorial La Época -.


A partir de este domingo, 42 días nos separan de las elecciones generales del 20 de octubre. El ambiente electoral está enrarecido debido a los lamentables focos de incendio que se registran en la Chiquitanía desde hace cerca de dos meses y que forzaron a que el presidente Evo Morales instruyera a su militancia a suspender la campaña electoral.

El resto de los partidos que van a la competencia electoral no ha dejado de hacer campaña y ha utilizado los incendios para hacer política sin ética, en una muestra de su pleno y absoluto oportunismo. Lo poco probable, sin embargo, es que las acciones desplegadas contra Evo Morales les haya dado el resultado que esperaban, dentro y fuera de la Chiquitanía.

Ante la ausencia de ideas, buenas son las manipulaciones. Lo lamentable es que la situación en una parte de amazonia boliviana le ha servido a la oposición para no colocar en el debate lo que le propone al país. Salvo ideas bastante dispersas y muy particulares, todos los que se oponen a la continuidad del Proceso de Cambio, particularmente Comunidad Ciudadana y Bolivia Dijo No, han mostrado una ausencia de propuesta que le de tranquilidad y seguridad a la población. Más allá de la crítica constante al gobierno, que es el factor recurrente desde enero de 2006, no se ha podido escuchar un conjunto de ideas organizado y coherente que induzca a pensar que se está frente a algo serio y alternativo.

Esta debe ser una de las elecciones más importantes de la última década, pero al mismo tiempo una competencia en la que la población no está debidamente informada de lo que los partidos le proponen al país. Salvo la Agenda del Bicentenario, que es la propuesta del gobierno para darle continuidad al Proceso de Cambio, en el horizonte no hay más que desinformación y una campaña de mentiras para infundir miedo y odio en los electores.

No es descuido solo lo que hay en la oposición. La estrategia de la oposición gira, por tanto, en apelar a las emociones de la gente. Las preguntas que uno se hace racionalmente en sentido de cómo va la economía, qué se espera para el país si hay cambio de gobierno y se pone en marcha otro modelo económico, o si la estabilidad dará paso a la incertidumbre como en la Argentina, no es algo que los opositores estén dispuestos a debatir.

La estrategia del miedo y el odio ya es altamente conocida en el mundo. Al menos los últimos cinco años han mostrado que las oposiciones de derecha hacen uso de ese tipo de estrategias para ganar adeptos en la población, pero también Bolivia ha permito constatar que es posible desmontar esas líneas de acción. El hecho de que Bolivia goce de buena salud económica y que la estabilidad con crecimiento haya sido la constante en los 13 años de gobierno de Evo Morales juega en contra de los que pretenden instalar en la mente de la gente una serie de mentiras.

El miedo y el odio no pueden ni podrán triunfar en Bolivia. Las intenciones de voto son una buena señal.

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: