septiembre 18, 2019

Afganistán: La guerra interminable de EE.UU.

La Habana-. El pretexto del presidente estadounidense, Donald Trump, para cancelar las negociaciones de un acuerdo de paz con el movimiento talibán, parece poco creíble cuando se cumplen casi 18 años del inicio de la llamada guerra interminable.

El mandatario manifestó en su cuenta de Twitter que daba por finalizadas las pláticas con los insurgentes debido a la muerte de un soldado norteamericano en un atentado del grupo rebelde en la capital afgana, que costó la vida a otras 11 personas.

Tras casi dos décadas de conflicto y meses de negociaciones con los insurgentes, la explicación resulta simple y hasta oportunista, según analistas, porque en realidad trata de ocultar las verdaderas razones para desechar el borrador de un pacto donde se preveía la retirada de cinco mil militares del Pentágono.

Los términos del convenio también suponían el compromiso de los talibanes a no permitir que el país fuera usado para ataques contra Washington o sus aliados.

Al parecer, el abrupto fin de las conversaciones se debe a enfrentamientos al interior del ejecutivo de Trump, donde algunos se empeñan en proseguir la empantanada guerra ?como el recién destituido asesor de Seguridad Nacional, John Bolton- y otros se inclinan por terminar un conflicto ya sin sentido.

Nadie sabe exactamente qué hizo a Trump cambiar de idea de forma repentina, pero algunos observadores estiman que utilizar la muerte de un soldado ha sido un mero pretexto para abandonar un acuerdo a punto de concretarse, según anuncios anteriores, y sobre cuya efectividad existían dudas.

No es la primera vez que fracasa un acercamiento entre Washington y los talibanes que pudiera conducir a finalizar la prolongada guerra en el país centroasiático, desatada como consecuencia de supuesta cruzada contra el terrorismo de la Administración de George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Hoy, Trump conmemoró el aniversario de esos hechos con la frustración del fracaso del conflicto bélico en la nación culpada de dar refugio a Osama Bin Laden, supuesto autor intelectual de los ataques de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y otros objetivos.

Las estadísticas confirman que esa guerra es la más prolongada de la historia del país norteamericano fuera de sus fronteras y, aunque públicamente Trump ha expresado sus intenciones de terminarla, aún 14 mil efectivos del Pentágono y de la OTAN se encuentran en suelo afgano.

El diario The Washington Post publicó este miércoles que la intervención estadounidense en Afganistán ha provocado la muerte de unos dos mil 400 miembros de los servicios armados norteamericanos, incluidos 16 en combate este año, en tanto más de 20 mil resultaron heridos.

Hasta ahora las tropas extranjeras fracasaron en su empeño de implementar la proclamada Operación Libertad Duradera, con la cual llevarían ‘democracia, pacificación, seguridad y prosperidad’ a los habitantes del país de Asia Central, quienes sólo han visto en las últimas décadas balas y bombas.

Al iniciar el 2019 muchos pensaban que la paz se concretaría este mismo año, pero nueve meses después vuelve a ser un sueño lejano para quienes viven en el territorio afgano.

Estados Unidos utilizó los ataques ocurridos en su territorio un día como hoy para justificar la otrora gloriosa intervención en Afganistán; sin embargo, ahora no saben cómo ponerle fin al conflicto sin que quede al desnudo el fracaso de la aventura militar.

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