octubre 15, 2019

Los sueños robados de Greta Thunberg


Por Carla Espósito Guevara * -.


“Ustedes se han robado mi infancia y mis sueños con sus palabras vacías… La gene está muriendo, la geste está sufriendo, ecosistemas completos están colapsando, estamos en el inicio de una extinción masiva y ustedes solo hablan de dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¡Cómo se atreven!” Fueron las palabras de Greta Thunberg, la líder ambientalista sueca de 16 años, en un emotivo discurso pronunciado frente a un abarrotado escenario en Naciones Unidas dos días después de la gran marcha climática que conmovió al mundo. Millones y millones de manifestantes, sobre todo jóvenes, desbordaron las principales capitales del mundo exigiendo un cambio mundial en las políticas climáticas.

La huelga global contra el clima liderada por Thunberg se realizó en paralelo a la Cumbre sobre la Acción del Clima de Naciones Unidas que se reunió en la ciudad de Nueva York para evaluar la implementación del acuerdo de Paris. El problema con estos acuerdos es que mientras ellos prometían disminuir la temperatura mundial en 1,5 grados, los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia. Según la propia ONU, las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990, los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria. Estos resultados solo ponen de manifiesto que los gobiernos del mundo han fracasado en su lucha contra el cambio climático y esto debe decirse así, sin edulcorantes, ni eufemismos: Los acuerdos de París han fracasado.

Lamentablemente los manifestantes ponen sus esperanzas en Naciones Unidas, una entidad en esencia conservadora, que representa los intereses de los países más poderosos. Sería algo extraordinario que esta Organización estuviera a la altura de las circunstancias, ojala ocurriera algo semejante, pero no lo está. Naciones Unidas lo único que ha hecho en los últimos diez años ha sido poner en reversa décadas de esfuerzo colectivo en el campo multilateral, desmontar los acuerdos más progresistas de su historia, retroceder los programas de ayuda y ponerse descaradamente al servicio del gran capital.

Es un institución que no goza de la autonomía necesaria frente a las grandes potencias y los grandes capitales (hora capitales verdes) para proponer soluciones efectivas a los grandes problemas globales que enfrenta la humanidad, debido a que son justamente aquellas potencias las que financian su funcionamiento y lo hacen a través de su propia lógica. Naciones Unidas no representa los intereses de los países pobres, no representa los derechos humanos, no representa la paz ni la seguridad, sino los intereses de EE.UU., Japón y la Unión Europea.

Son estos países los que ahora están financiando la ecónoma verde, una iniciativa empresarial que intenta lavar sus rostros vendiendo un discurso engañoso, eufemístico, aparentemente ecológico que parece orientado a buscar soluciones a la crisis ambiental, pero que en realidad busca algo terrible, hacer millonarios negocios con esa crisis a través de los bonos de carbono y la creación de un nuevo mercado de servicios de ecosistemas que potencia la ya especulativa economía del siglo XXI y la recolonización de la naturaleza por el capital.

Recientemente una nota publicada por periódico El País decía que la economía verde tiene una oportunidad de negocios de 26 billones de dólares de acuerdo a la ONU. Detrás de la economía verde está el poder financiero, grandes bancos y transnacionales ahora convertidos en “activistas del clima” ¡Qué Oxímoron! Pero lamentablemente ese es el único esquema en el que la ONU se mueve y creo muy difícil que una solución a la crisis ambiental emerja a través de la lógica de los negocios verdes. Los resultados de la Cumbre sobre la Acción del Clima en Nueva York parece ser una prueba de lo que digo: concluyó sin compromisos suficientes para reducir las emisiones y bajar el aumento ya en marcha de la temperatura global.

¡Pobre Greta! Ojalá que tus sueños, tu adolescencia y tus esperanzas no terminen otra vez robados por el capitalismo verde.


* Socióloga.

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