octubre 15, 2019

Colombia, Latinoamérica y la paz, una visión desde la izquierda

Bogotá, – La situación actual en América Latina, el proceso de paz en Colombia y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, guiaron la entrevista con el secretario general del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caycedo.

El hecho de que sea máster en Análisis Político y doctor en Ciencias Filosóficas, hizo aún más interesante el intercambio con este incansable luchador colombiano.

El Encuentro Antiimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo que se desarrollará del 1 al 3 de noviembre próximo en La Habana, abrió un diálogo con Prensa Latina en el que hubo hasta pinceladas históricas.

Prensa Latina (PL): Teniendo en cuenta el complejo panorama en la región, ¿qué importancia le atribuye al Encuentro?

Jaime Caycedo (JC): Realmente nos parece muy oportuno y necesario desde el punto de vista de la contraofensiva que hay de parte del imperialismo y el hecho de que vuelve a retomar las medidas más extremas contra Cuba, su pueblo, el gobierno revolucionario, contra un país que juega un papel tan importante a nivel mundial y, sobre todo, en América Latina.

Esto lo decimos sobre todo porque, voy a expresarlo a mi manera, siento vergüenza que el Gobierno de este país, que se llama Colombia, tenga una actitud tan mezquina con relación a la isla y al reconocimiento que los colombianos le debemos a Cuba, a su Gobierno, a la generosidad para acompañar y para jugar un papel como garante en un proceso tan complejo como es la búsqueda de la paz.

Hay necesidad de decirlo con toda claridad: esa postura del gobierno colombiano no representa ni refleja la opinión ni la actitud del pueblo de Colombia con relación a Cuba.

PL: A su juicio, ¿qué puede hacerse desde las organizaciones de izquierda, progresistas, ante el complejo contexto que se vive en América Latina?

JC: En Colombia tendremos elecciones locales el 27 de octubre, donde se dirimen asuntos locales y regionales, pero en el fondo el tema de la paz o la guerra atraviesa el ambiente político y electoral de este momento, especialmente porque de alguna manera, una cierta forma de la violencia estructural ha continuado.

Digamos, es un episodio de continuación de la guerra, donde hay una parte armada: el Estado y los paramilitares, y una parte desarmada que son las fuerzas alternativas.

Eso se está reflejando de todas maneras en el cuadro de la situación nacional y de alguna manera tiene que reflejarse también en la medida en que puedan ganar espacio las fuerzas de la paz y las fuerzas que apoyan que el Acuerdo de Paz se lleve y cumpla debidamente, y que el compromiso del Estado en su conjunto sea cumplir junto con el acompañamiento de la sociedad. Ello va a determinar mucho de lo que ocurra del 27 de octubre en adelante, en el caso de Colombia.

En América Latina tendremos las elecciones del 20 de octubre en Bolivia, con Evo Morales y lo que significa Bolivia como el progreso de un país, dirigido por un indígena, algo que se sale de la lógica de las oligarquías tradicionales de la región, con un gran respaldo social y con mucho que mostrar como desarrollo económico.

Ello ha permitido fortalecer y poner a Bolivia a la cabeza del mejoramiento de las condiciones sociales del continente. Eso es algo verdaderamente asombroso y que debe llenarnos de optimismo.

El 27 de octubre están las elecciones en Argentina y en Uruguay. Vamos a ver qué resulta de todos estos procesos porque son mediciones de fuerza entre las corrientes avanzadas, democráticas, progresistas, que van por el cambio y con el antiimperialismo, y los sectores de la derecha que están también corridos en varias partes.

Estamos enmarcados por la crisis del Perú que es también una situación muy compleja, pero de todas maneras es un momento de lucha en el continente.

Aquí los pueblos no están quietos ni indiferentes ante la situación general que se ve, ni mucho menos están aceptando que el imperialismo utilice, manipule y pretenda instrumentar situaciones extraordinarias y dramáticas en América Latina.

La pretensión del (presidente estadounidense, Donald) Trump de atizar una guerra entre Colombia y Venezuela es inconcebible en América Latina, y los pueblos se están movilizando para contrarrestar y neutralizar todo intento intervencionista de Estados Unidos.

En esa misma línea, el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, las nuevas medidas tomadas que son crímenes de lesa humanidad contra el pueblo cubano, es algo inadmisible y, por tanto, el acompañamiento al Encuentro previsto en La Habana es una tarea de mucha importancia para todos.

PL: A casi tres años de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y la exguerrilla FARC-EP, ¿cómo valora su implementación?

JC: El Acuerdo ha sido un hecho de mucha trascendencia para la sociedad colombiana, para este país y para América Latina porque ha permitido, por primera vez en un siglo, abrir el horizonte de una posibilidad de cambio y de arribar a una paz democrática.

Nosotros hemos llamado paz democrática a una idea específicamente de proyecto de país, político y nacional que consiste en que Colombia, luego de un siglo de guerras civiles internas, camufladas y sobre todo envueltas en el pretexto anticomunista, pueda encontrar un espacio de paz.

Todo ello, con base en la profundización de la democracia, de avanzar en el sentido de resolver las profundas brechas sociales, de la desigualdad que el capitalismo periférico, dependiente, ha causado en nuestro país y en América Latina.

Aquí con mayor profundidad por la intervención imperialista, que no es solamente tener bases militares de Estados Unidos o tropas, o intervenir con el Plan Colombia. Tiene que ver fundamentalmente con la visión geopolítica que el imperialismo ha hecho de Colombia desde comienzos del siglo anterior.

Llevamos prácticamente siglo y cuarto en unas condiciones en donde Estados Unidos nos considera una especie de neocolonia anexable que en un momento determinado puede servirle como un instrumento, como una plataforma, como portaaviones de una acción intervencionista hacia el continente sudamericano y el Caribe.

Desde luego, amenazando todo el corazón amazónico, a la Venezuela bolivariana y todas sus riquezas, y en general al continente con la idea de militarizar.

Nuestro país está siendo convertido en la cabeza de playa de una política de intervencionismo o, cuando menos, de tolerancia al intervencionismo o también de plataforma que en un momento determinado pueda acompañar una aventura imperialista de esa naturaleza.

Aquí, desde las fuerzas democráticas, de la izquierda, de los procesos unitarios, de las políticas de frente amplio, de Unión Patriótica y Colombia Humana se oponen a eso.

Desde luego, estamos moviendo todos los resortes del movimiento obrero, de los movimientos estudiantiles, agrarios y rurales que son tan importantes en la consolidación del Acuerdo de Paz para que esto pueda afianzarse y sobre todo exigir del gobierno nacional un cambio en la postura, en su política exterior frente América Latina y el Caribe.

PL: El próximo 13 de octubre tendrá lugar FestiVoz, considerada una tradicional fiesta de la izquierda colombiana y de los medios alternativos de comunicación. ¿Qué importancia le atribuye a la realización de ese evento, teniendo en cuenta el momento que se vive en este país?

JC: Se ha convertido en una tradición significativa como parte de los eventos que traen un relacionamiento cultural y de problemáticas sociales y políticas de actualidad.

Este año tendrá un espacio para reflexionar sobre la solidaridad con Cuba. Además, un espacio de referencia muy claro a la solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela. Somos pueblos hermanos, pueblos gemelos, pueblos que estamos conmemorando 200 años de haber sido constituidos como repúblicas.

Estamos en el bicentenario de la creación de algo que se imaginó Francisco de Miranda y le puso Colombeia y que (Simón) Bolívar y los revolucionarios libertadores terminaron llamando, en 1819, Colombia, esa Colombia original, revolucionaria, que derrotó al colonialismo español.

Ese país teóricamente en aquel momento planteó dos temas: la liberación de los esclavos, la libertad plena, las garantías morales para una república en las condiciones de entonces y la tarea de liberar al resto de América del Sur. Es decir, esta es una gesta de mucha importancia que vamos a seguir conmemorando.

El Festival va a tocar estos temas de alguna manera y desde luego también vamos a hacer referencia al 70 aniversario de la República Popular China.

Consideramos importante que en nuestro país ese aniversario no pase como una noticia de prensa lejana, cuando hoy en día ese Estado y su partido gobernante, el Partido Comunista de China, juegan un papel tan significativo en la vida del planeta y en la batalla por la paz y contra el imperialismo.

Estos temas estarán presentes en el evento como defensa de las libertades, de la paz en nuestro país, pero también defensa del internacionalismo que es una de las características del Partido Comunista y de la Juventud Comunista colombianos.

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