diciembre 5, 2019

Geopolítica: a quien le interesa una guerra civil en Bolivia


Por Fernando Rodríguez Ureña * -.


La Doctrina Monroe que sostiene que “América debe ser para los norteamericanos” ha sido actualizada en Washington por ZbigniewKazimierzBrzezinski, ex Consejero de Seguridad, de origen polaco.
En el contexto de la concepción de una nueva guerra fría, Andrew Korybko, especialista norteamericano en geopolítica, señala que en la propuesta de Brzezinski, Latinoamérica, considerada el “patio trasero” de Norteamérica, debe volver a cumplir su rol asignado a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y el reparto del mundo.

En el contexto de la nueva guerra fría señalado, a los intereses norteamericanos, preocupa profundamente el avance de la presencia chino/rusa en el continente, asumiendo que esta es resultado del proyecto global OneBelt, One Road (Un cinturón, un camino en traducción libre), mediante el cual, la China estaría proyectando una Nueva Ruta de la Seda en nuestro continente.

Para este efecto, China estaría potenciando los intereses de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sud África, organización de los países de economía emergente más importantes del mundo), quienes estarían actuando en desmedro de la geopolítica norteamericana en la región.

Interpretando a Brzezinski, Bolivia constituye el núcleo geoformacional cuyo comportamiento es indispensable para el control de Sudamérica.

En este Pivote Regional, tiene una Zona Central que comprende a Bolivia, Perú, Paraguay y Ecuador. La Zona Norte Caribe compuesta por Colombia incluye a Venezuela, Guyana, Suriname y Guayana Francesa. La Zona Este la ocuparía Brasil La Zona Sur la componen Argentina y Uruguay y la Zona Suroeste Pacífico, la compone Chile.

Para el proyecto de integración regional progresista sudamericano (UNASUR) y latinoamericano y del Caribe (ALBA), Bolivia también constituye una pieza clave pues articula Sud América hacia los cuatro puntos cardinales, constituyendo con Perú, Ecuador y Paraguay el eje sobre el que se desplegaría el Tren Bioceánico, a partir del cual, cambiaría de manera sustancial, la relación del continente, con Asia, África, Europa del Este y Australia.

Entonces Bolivia es la pieza clave de cualquier proyecto de infraestructura conectiva transnacional multipolar.

Para evitar la consolidación de estos procesos de integración progresista y con una visión multipolar del mundo, es que las corporaciones multinacionales, en los marcos de la nueva geopolítica norteamericana, ya habrían impulsado procesos políticos usando la metodología de la guerra irrestricta, tomando control de Paraguay y Ecuador, y generando un conflicto político de difícil solución en el Perú.

En ese contexto, quedaría conspirar contra el Estado Plurinacional de Bolivia, pues sería la pieza que faltaría desmontar para consolidar sus planes injerencistas y de dominación geopolítica, para retomar el control geopolítico sobre la región.

Pero el imperio, sabe y conoce que la conspiración contra el Estado Plurinacional de Bolivia, no puede darse por vía electoral, porque Evo Morales y el MAS constituyen una mayoría electoral indiscutible y que no podrá ser vencida por una oposición que tiene diferentes expresiones y proyectos políticos en su seno.

Usa las metodologías de la guerra irrestrictica o híbrida en la conspiración contra el gobierno de Evo Morales, promoviendo los argumentos para una guerra civil sustentada en dos temas sensibles: la implosión interna que enfrenta a cocaleros contra cocaleros, asalariados mineros contra cooperativistas mineros, indígenas contra indígenas, choferes contra vecinos; se profundiza el discurso racista y la federalización basada sobre las diferencias culturales regionales: collas contra cambas generando contradicciones que conducen irreversiblemente hacia una guerra civil.

Este modelo no es nuevo para el imperio. Ya lo usó y lo sigue usando en Siria, y ha producido un conflicto que ha generado cientos de miles de muertos, millones de víctimas directas e indirectas, cientos de miles de desplazados internos, incentivando una guerra intestina de difícil resolución. Exactamente ese modelo pretende reproducir en Bolivia y para ello el método a aplicar es el de la guerra civil.

Las otras razones para controlar Bolivia es que es poseedora de la principal fuente de energía limpia que va a suplir los hidrocarburos en un futuro cercano. Poseemos del 53% de los recursos del litio del planeta. Además tenemos importantes reservas de tierras raras, minerales clave para el desarrollo de las telecomunicaciones y la nanotecnología que ha revolucionado nuestra época. También somos poseedores de importantes reservas biológicas en nuestros bosques y selvas. De la misma manera, somos parte de una de las reservas más importantes de agua dulce del planeta.
En la coyuntura actual, el discurso por la defensa del voto y la democracia liberal expresada en la candidatura de Carlos D. Mesa, resulta siendo un simple pretexto.

El objetivo es alejar a Evo Morales del poder, por cualquier medio, incluyendo el magnicidio (recordar la falla de rotor de su helicóptero que hace menos de una semana lo llevó a realizar un aterrizaje de emergencia a metros de un grupo de vehículos estacionados, pudiendo haberse producido una explosión de imprevisibles consecuencias).

En resumen, estamos siendo objeto de una gran conjura de las corporaciones transnacionales y el propio imperio, para producir una guerra civil prefabricada, pues la desestabilización de Bolivia, alejando a Evo Morales de la conducción de la Revolución Democrática y Cultural, perjudicaría gravemente la integración latinoamericana, con un impacto de grandes dimensiones para el proceso de integración soberana de la región.
Patria libre si, colonia gringa no.


* Sociólogo. Militante Guevarista.

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: