diciembre 14, 2019

Panamá y el pacto de las minorías

Por Nery Chaves García -.


En Panamá no cesan las protestas populares que denuncian un pacto de minorías como trasfondo de la reforma constitucional impulsado por el Gobierno


El presidente panameño, Laurentino “Nito” Cortizo Cohen, prometió en campaña electoral un proceso constituyente que le fue heredado por el expresidente, Juan Carlos Varela (Alianza Primero). La aprobación de la nueva Carta Magna se convirtió en una prioridad para el Gobierno entrante pues, sin haber cumplido seis meses en de gestión, el Partido Revolucionario Democrático ha dejado alrededor de 95 personas detenidas arbitrariamente y un sinnúmero de violaciones a derechos constitucionales contra manifestantes contrarios a las reformas promovidas por el Gobierno y de muchos que simplemente se encontraban en las inmediaciones de la Asamblea Nacional. Todo parece indicar que, por la fuerza, se impondrá una Constitución Política que beneficia al sector empresarial del país canalero; un pacto de minorías.

La ruta de la Reforma Constitucional de Cortizo

Siendo aún presidente electo, Laurentino Cortizo Cohen se reunió con la Presidencia del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo (CCND), a cargo de Michelle Muschett. Dicha reunión fue llevada en nombre de la transición de los gobiernos (saliente y entrante), entendiendo que Cortizo sería la cabeza de la Concertación tan pronto iniciara su mandato presidencial (julio de 2019).[i] El CCND fue creado en el marco de la discusión de la ampliación del canal, en 2006. Fue la Ley número 20 del 2008 la que fundaba este espacio de diálogo y consulta en el que convergerían diversos sectores que, de manera participativa y concertada, trabajarían en la búsqueda de acuerdos y consensos sobre temas nacionales relevantes.[ii] En teoría, la Concertación quedaba conformada por: i) la Presidencia de la República, que lidera la Concertación; ii) el sector empresarial; iii) el sector obrero; iv) los pueblos originarios; v) instituciones educativas; vi) Organizaciones No Gubernamentales y; vii) la iglesia. Sin embargo, en la percepción pública quedó establecido que en la Concertación el sector más representado era el empresarial y que este era quien decidía el camino a seguir, como se confirmó posteriormente.

Tras cuatro sesiones plenarias y cuatro talleres de trabajo –iniciados en el mes de febrero-, Concertación Nacional para el Desarrollo logró un acuerdo sobre el proyecto de Reforma Constitucional.[iii] Tras conocer la propuesta y sin realizar cambio alguno, Cortizo presentó el proyecto de reforma a la Asamblea Nacional de Diputados en el mes de octubre. Fue el 14 de octubre cuando la Asamblea Nacional de Diputados se declaró en sesión permanente para la discusión y aprobación de los tres bloques de reforma constitucional e introdujo modificaciones que, según la ciudadanía, promueven la corrupción y otorgan excesivo poder al Legislativo.

Tal declaración fue el puntapié para el inicio de las movilizaciones populares, tras quedar en evidencia que las reformas constitucionales serían discutidas por el sector empresarial panameño y al interior de un órgano profundamente ilegítimo para la mayoría de población, como lo es la Asamblea Nacional de Diputados.[iv] Lo que pretende buena parte de la población es que se convoque una Asamblea Constituyente –Originaria, como se le conoce en Panamá[v]– que integre a la totalidad de sectores de la sociedad y que permita establecer un diálogo sobre las normas básicas para la convivencia social.[vi] Se entiende que, de lo contrario, Panamá se regirá –nuevamente- por un pacto realizado entre las minorías gobernantes, las mismas que propician el sistema desigual presente en el país canalero.

Reformas en cuestión: poder, discriminación y rechazo popular

La propuesta de Reforma Constitucional modifica un total de 96 artículos, de los cuales los más rechazados son: i) el establecimiento del matrimonio entre hombre y mujer, dejando de lado la posibilidad del matrimonio igualitario; ii) aumento de salario para las y los diputados de la Asamblea Nacional; iii) aumento de poder de la Asamblea Nacional al crear la posibilidad del nombramiento de un fiscal que pueda investigar al procurador general y al procurador de la Administración; iv) la posibilidad de censura a ministros de la República por parte de la Asamblea Nacional y; vi) la modificación del presupuesto nacional.[vii]

Son la corrupción y la discriminación los aglutinadores de la movilización social. Sin embargo, las reformas van todavía más allá: según el sociólogo y profesor universitario, Marco A. Gandáseghi, la reforma suprime la norma “el poder público sólo emana del pueblo” y lo reemplaza por el “poder público del pueblo”, otorgando ambigüedad al concepto. Así, “el contenido de la propuesta de la Constitución Política es básicamente conservadora y tiende a crear una camisa de fuerza para mantener las relaciones sociales injustas, actualmente existentes. A diferencia de la Constitución Política de 1946, que creía en un país dinámico y promovía cambios sociales (el novedoso ‘Título Social’), la actual propuesta hace todo lo contrario” (Gandáseghi, 2019).[viii]

Otros de los aspectos novedosos en la propuesta de reforma corresponde a la incorporación de las nociones de: “seguridad nacional”, “salud pública” y la “protección laboral para los y las nacionales” como base para la legislación en materia migratoria. Estas cuestiones denotan la profundización de procesos de criminalización, discriminación y patologización de la población migrante en Panamá, todos permitidos constitucionalmente. Además, establece que “nadie puede ser privado de libertad por más de 24 horas” -en el artículo 121-, lo cual atenta contra las libertades fundamentales en democracia y el debido proceso.[ix]

El debido proceso ya de por sí se ha visto violentado en las distintas manifestaciones contra las reformas constitucionales. Las personas jóvenes han sido claves en la resistencia contra las reformas constitucionales, aglutinadas, en un primer momento, en la defensa de la educación pública. Estas movilizaciones incidieron en la eliminación, por parte de la Asamblea Nacional de Diputados, de los artículos que modificaban el presupuesto universitario.

Durante los enfrentamiento con la policía, fueron detenidas entre 40 y 50 personas los días 30 y 31 de octubre. Incluso las detenciones y la represión alcanzaron a personas que no participaban de la concentración en las afueras de la Asamblea Nacional éstas fueron privadas de su libertad por transitar cerca de las inmediaciones de la Asamblea y también sufrieron los efectos de los gases pimienta arrojados por la policía.[x] Actualmente, más de 90 personas jóvenes se encuentran en medio de procesos judiciales por “alteración” a la convivencia pacífica.[xi]

El abuso policial es amplio y se reporta que: i) un grupo personas detenidas fueron rociadas por policías con gas pimienta dentro de una patrulla policial; ii) la negación de atención médica a personas privadas de libertad que sufrieron ataque de asma por el gas pimienta o porque se encontraban golpeadas por la policía; iii) un policía apuntó directamente con un arma de fuego a un joven manifestante faltando así a las normas respecto a la portación y uso de armas durante manifestaciones, entre otras.[xii] El abuso policial y la fuerza son las repuestas para las personas movilizadas que exigen la convocatoria de una Asamblea Constituyente Originaria que garantice un diálogo entre los distintos sectores de la sociedad panameña. Además, los y las jóvenes proponen que la lucha contra la corrupción se consigne en la Carta Magna. El conflicto, en ese sentido, es profundamente antagónico pues las concesiones del Ejecutivo y la Asamblea Nacional no alcanzan a la demanda popular. A estos sectores no les interesa convocar a una Asamblea Constituyente amplia y diversa, sino que optan por el mecanismo paralelo, por el que la Constitución puede ser modificada siempre y cuando transcurran dos periodos legislativos y un plebiscito. Las concentraciones se reanudaron en noviembre, al igual que la represión estatal y, con ello, Panamá se suma a la lista de países de América Latina en que la democracia está siendo profundamente cuestionada.

Escenarios

Resulta complejo dilucidar escenarios posibles. El punto de partida es la confrontación de dos posturas políticas altamente antagónicas: el Gobierno y la Asamblea Nacional impulsan un proceso de Reforma Constitucional a través del mecanismo paralelo, mientras que las personas movilizadas exigen un proceso constitucional originario que garantice la participación de todos los sectores sociales.

En ese sentido, el primer escenario sería que el Gobierno y la Asamblea Nacional no cedan a la presión de la calle y continúe el “debate” de las reformas constitucionales. Esto incidiría en el aumento de represión así como en los procesos judiciales contra los y las manifestantes. Además, durante el primer semestre del 2020, el Ejecutivo deberá convocar y realizar un plebiscito para modificar la Constitución, que sería rechazado por la mayoría de la sociedad panameña. Rechazadas las reformas, en Panamá se llevaría a cabo un proceso de tensión donde muy probablemente los poderes fácticos se encargarían de legalizar las reformas constitucionales por una vía no consultiva.

Un segundo escenario, menos probable, tiene que ver con el recrudecimiento de las movilizaciones en contra de las reformas constitucionales, al sumarse otros sectores como el feminista, ecologistas y pueblos originarios. Este recrudecimiento acarrearía mayor represión y judicialización de la protesta hasta que la Asamblea Nacional ceda y retire el proyecto de la Concertación Nacional y el Ejecutivo convoque a un proceso constitucional originario.

En definitiva, Panamá se suma a la lista de países en los que se cuestiona profundamente a la democracia y el sistema neoliberal. Un cambio estructural es la apuesta de la juventud movilizada, frente a una clase dominante que se aferra al status quo y al poder, y que sostiene tanto un sistema profundamente desigual como una política entreguista de uno de los puntos geoestratégicos más importantes de la región: el canal. La aprobación de las nuevas modificaciones que restringen aún más los derechos de la población conformarían así, un nuevo pacto entre la minoría gobernante.


[i] https://www.concertacion.org.pa/Presidente-Electo-y-Presidenta-del-CCND-se-reunen-para-conocer-avances-en-propuestas-de-reformas-constitucionales

[ii] https://www.concertacion.org.pa/

[iii] https://www.concertacion.org.pa/Concertacion-Nacional-logra-Acuerdo-Concertado-en-relacion-a-la-propuesta-de-Anteproyecto-de-Acto-Constitucional

[iv] https://www.france24.com/es/20191101-protestas-reformas-constitucion-panama-cortizo

[v] https://www.celag.org/una-constituyente-real-para-panama/

[vii] https://www.celag.org/una-constituyente-real-para-panama/

[viii] https://www.alainet.org/es/articulo/203247

[ix] https://www.concertacion.org.pa/tmp/file/486/Comparativo_AntActoConstCCND-AsambleaLegislatura1_vF2.pdf

[x] https://www.tvn-2.com/nacionales/Ley-armas-pimienta-fuerza-Policia_0_5431706827.html

[xi] Conversación informal con abogada solidaria al movimiento. Anónimo 16 de noviembre 2019.

[xii] https://www.tvn-2.com/nacionales/Agente-Policia-Nacional-apunta-manifestantes_0_5430956935.html, https://www.tvn-2.com/nacionales/Ley-armas-pimienta-fuerza-Policia_0_5431706827.html

[xiii] https://www.telesurtv.net/news/panama-estudiantes-ciudadania-protestas-reforma-constitucional-20191106-0011.html

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