enero 19, 2020

El descontento social se toma las calles de Colombia

Bogotá-. Colombia suma más de dos semanas de protestas, en su mayoría pacíficas, en rechazo a políticas del gobierno, contra la violencia y por la paz.

Concentraciones amenizadas por actuaciones culturales, movilizaciones, cacerolazos y hasta una ciclovía de la resistencia, son algunas de las iniciativas que han tenido lugar en varios puntos del país, sobre todo en las ciudades más importantes como Cali, Medellín, Cartagena, Barranquilla y Bogotá.

En los carteles alzados por los inconformes podían leerse escritos como: no más niños, indígenas y exguerrilleros asesinados; protestar es un derecho, reprimir es un delito. Esta última en referencia a lo que varias voces consideran uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades durante las protestas.

Es necesario que el gobierno escuche al pueblo y trabaje en función de las necesidades de las personas, declaró a Prensa Latina uno de los manifestantes tras 16 meses del inicio del mandato del presidente Iván Duque.

Otros coincidieron en afirmar que no es una cuestión de izquierda o de derecha sino de que las personas necesitan un buen gobierno.

Desde el paro nacional masivo del 21 de noviembre último, calificado de histórico por la amplia participación y por la diversidad de sectores representados, se suceden esas acciones de protestas, sobre todo en Bogotá.

Esta semana las calles del país fueron testigos de otro paro nacional en el que miles de personas manifestaron su inconformidad y demandaron reformas profundas en áreas como educación, salud, medio ambiente y seguridad.

En Bogotá tuvieron lugar varias marchas y concentraciones en diferentes puntos.

Al igual que en ocasiones anteriores, en una de esas movilizaciones participaron estudiantes e indígenas, quienes llegaron a Bogotá procedentes de diferentes departamentos para apoyar el paro.

El respeto por la vida y la presencia integral del Estado en los territorios, están entre las principales demandas de los nativos, víctimas frecuentes de la violencia en este país.

Las marchas de los últimos días tuvieron un denominador común ya que las personas se manifestaron también para honrar la memoria de Dilan Cruz, un joven de 18 años que falleció el 25 de noviembre tras ser herido de gravedad por un integrante del Escuadrón Móvil Antidisturbios durante una protesta pacífica en Bogotá.

Precisamente ese accionar es uno de los principales puntos de desencuentro en las reuniones entre el gobierno y el Comité Nacional de Paro, pues éste último insiste en pedir el desmonte del Escuadrón.

Desde el 28 de noviembre último, el Comité, los congresistas de la Bancada por la Paz y el movimiento Defendamos la Paz abogaron por iniciar un diálogo incluyente, democrático y eficaz con el Gobierno.

En su opinión, lo que Duque denominó conversación nacional, iniciada el 24 de noviembre último con diferentes sectores, no cumple con los requisitos mencionados en cuanto a forma y contenido.

Por ello, propusieron la conformación de una Mesa Nacional de Diálogo, plural y diversa, con representantes de los diferentes sectores sociales articulados en el Comité, el movimiento Defendamos la Paz, la Bancada por la Paz, las asambleas y cabildos ciudadanos, las expresiones culturales y los otros sectores de la ciudadanía que se han movilizado.

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