Ahora en términos políticos, hoy en día el ser indígena representa dos cosas: primero, la búsqueda de igualdad de oportunidades para superar precisamente la colonialidad que distribuía y clasificaba a la gente conforme a pertenencias étnico/ raciales. Segundo, ser portador de la nueva concepción del mundo distinto a la visión del mundo que proviene de la civilización occidental euro céntrica.
El debate ser y no ser indígena en Bolivia se ha convertido en una polémica desde el momento que se ha iniciado el denominado “proceso de cambio” porque se dice que el gobierno del Movimiento al Socialismo es gobierno de los indígenas y descuida o excluye a los mestizos que supuestamente es la población mayoritaria del país. Otros responden a ese tipo de afirmaciones que más bien la mayoría en Bolivia es la población indígena. Entones así se inicia la polémica de quien realmente es el indígena a sabiendas que la población rural inmigró a las ciudades y se reprodujeron biológicamente en esas áreas urbanas; por lo tanto, por este hecho ¿bastará para llamarlos mestizos? ¿Cuál serían los indicadores para llamar indígenas?
Nosotros llamaremos indígenas a todas las sociedades o grupos culturales étnicos que existían antes de la llegada de los españoles y se que reprodujeron a la larga de la historia inclusive con sus propios transformaciones; y en términos sociales y políticos han sido sometidos a la opresión y marginación. Hoy esta población fundamentalmente está en las ciudades y la única variable identificable es la continuidad biológica porque no fue posible el proceso de mestizaje por las fuertes relaciones endogámicas con los grupos culturales dominantes, en este caso los blancos. Entonces, hoy el color de piel funciona como una “marca” distinto y distinguible que en la mayoría de los casos sirvió para distribuir oportunidades, estos ya sean laborales, académicos políticos e inclusive económicos.
Hoy en Bolivia, la continuidad biológica es la que marca los límites o que podemos llamar identidades definidas en un proceso de interacción con los otros y en nuestro caso particularmente con los grupos culturales blancas mestizas. En este sentido, ni siquiera los contenidos culturales, ya sean objetivados o subjetivados, marcan las distinciones, ya que el indígena de hoy se ha apropiado o acoplado operacionalmente las visiones, consumos materiales, simbólicos y culturales modernos que viene de la civilización occidental a su vida cotidiano, y desde este punto de vista cultural evidentemente podemos afirmar que el indígena ya es “mestizo”. En esta línea de análisis, ni la variable de autodefinición o autoafirmación es suficiente debido a que el sujeto indígena ha sido sometido a diferentes procesos de alienación cultural como resultado de la educación que enfatizó el estigma negativo del sujeto y la visión de los indígenas y una sobrevaloración hacia el sujeto y cultura de raíz occidental; eso ha hecho que muchos inclusive nieguen su pertenencia étnica.
Ahora en términos políticos, hoy en día el ser indígena representa dos cosas: primero, la búsqueda de igualdad de oportunidades para superar precisamente la colonialidad que distribuía y clasificaba a la gente conforme a pertenencias étnico/ raciales. El indígena reivindica la antigua y universal teoría “que todos somos iguales” no sólo ante los ámbitos legales sino sobre todo en las capacidades. En ese sentido, el indígena se ha convertido en defensor de la teoría de que el blanco mestizo no es “más” ni “menos” al igual que el indígena que tampoco es “superior” ni “inferior” sino que todos son humanos y deben ser consideradas sin ningún tipo discriminación cualquiera sea el grupo cultural.
Segundo, el ser indígena de hoy también significa ser portador de la nueva concepción del mundo distinto a la visión del mundo que proviene de la civilización occidental euro céntrica. En palabras más simples podemos decir: el indígena, particularmente desde su élite intelectual, va estructurando un nuevo pensamiento anticapitalista e inclusive anti socialista que son y han sido símbolos y paradigmas de la sociedad moderna occidental. Plantea como alternativa a esos dos modelos de sociedad (capitalismo/socialismo) el sistema comunal que consiste por ejemplo, en el campo de la economía, sustituir a la propiedad privada y estatal de los medios de trabajo o de producción con la propiedad colectiva de los trabajadores; o sea, en esta propuesta los trabajadores directos serían los dueños de la empresa o de los medios de producción y por ende como dueños de dichas empresas también serían dueños absolutos de la totalidad del excedente o ganancia que se generaría en esas empresas y que son producidas por el propio trabajador. De esta manera, se eliminaría definitivamente la explotación o enajenación que ejerce bien el patrón de la empresa privada capitalista o patrón de la empresa estatal sobre los trabajadores. Y en el campo político se pretende que la soberanía, el poder o la decisión sea tomada por la propia colectividad mediante deliberaciones colectivas que pueden ser congresos, cabildos, ampliados o asambleas y que los representantes y/o autoridades de diferentes niveles de Estado (nacional, departamental y municipal) sólo sean portavoces y operadores de dicha decisión colectiva y además estos representantes sean elegidos no mediante voto secreto ni a través de partidos políticos, sino mediante mecanismo directos las cuales pueden ser el sistema de turno y rotación obligatoria. Sin duda, este planteamiento aparece como alternativa a la democracia representativa y las formas socialistas de dominio político.
A estos dos elementos (la búsqueda de igualdad de oportunidades y la nueva concepción social del mundo) se ha ido denominando como proceso de descolonización, que en términos teóricos no implica, en primer lugar, negar el mercado ni los avances tecnológicos de la modernidad sino se trata de fundar nuevas relaciones sociales de producción sin explotación ni opresión.
Mientras que ser blanco aun todavía tiene fuerte estigma de representar al pensamiento colonial y neoliberal capitalista y socialista; en otras palabras portadores del pensamiento occidental euro-céntrico aunque existen muchos blancos mestizos más osados como los marxistas no dogmáticos que van asumiendo los postulados del sistema comunal o comunitario, o ven como coincidentes con los planteamientos de Marx y Engels que decían que una vez extinguida el Estado se formará una economía basada en asociación libre de productores y un poder político constituida desde abajo para arriba que está expuesta en el análisis de comuna de Paris.
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