octubre 30, 2020

Medios de comunicación en El Alto

El debate sobre la libertad de expresión sigue en el país y con diferentes ingredientes, desde distintos puntos de vista. Algo pasa, seguramente, para tanta inquietud pues sólo cuando suena el río es que trae piedras. Sin duda que, en general, existe la independencia para expresar pensamiento, para publicar noticias y tener oportunidad para seleccionar radioemisoras, canales de televisión, periódicos, semanarios, revistas.

Sin embargo, hay sombras que preocupan como expresamos en relación a la interpretación de varios artículos de la Ley contra el Racismo y toda forma de discriminación. Se conocen nuevas encuestas que muestran dudas de la población en relación a la amplitud de la libertad de expresión en el país.

De hecho hay temas que se deben conocer para mirar al futuro. Por ejemplo, la cantidad de medios legales que existen en Bolivia y la lista de dueños. Hace algunos años mostramos la amenaza por la concentración de medios en pocas manos. Ahora es más difícil saber el estado de arte. Por ejemplo, no hay datos precisos sobre los nuevos capitales extranjeros en medios de comunicación.

¿Cuántas radios tiene la Iglesia Católica en diferentes asociaciones, desde la propia Conferencia Episcopal, los jesuitas, los salesianos, las sociedades limitadas? ¿Viven de la publicidad o de ayuda internacional? ¿Cuántas radios están en manos de iglesias evangélicas, de sectas? No conocemos registros completos, por lo menos no los conseguimos en oficinas estatales.

Por el otro lado, ¿cuántas radios tienen las organizaciones no gubernamentales? ¿Cuál es el comportamiento de estos medios? Una radio que vive de la cooperación internacional reacciona igual ante la amenaza de cierre que una emisora que cuesta capital a una persona particular, como cientos de radios en las fronteras, en las provincias?

Desconocemos el recuento de radios en El Alto, aunque hay informaciones sobre cantidad de radios clandestinas que emiten sobre todo música. Tampoco se conocen cuántas radios son privadas, cuántas son propiedad de las ONGs, algunas muy famosas. La pregunta que queda para la tesis que preparan un par de estudiantes es si esas radios pueden expresar libremente denuncias contra las autoridades locales, contra el partido oficialista, contra algunos líderes sociales.

También hay inquietud por estudiar si sería aceptada en El Alto una radio favorable a los comités cívicos del oriente, si un locutor con acento cruceño o tarijeño podría trabajar tranquilo.

Varios muchachos que quieren ser periodistas señalan que no conocen informes que hagan análisis de contenido de canales y radios alteñas y si los comunicadores trabajan sin miedo, tranquilos. Otra pregunta que circula es la relación publicidad oficial (alcaldía, gobernación, ministerio) y contenidos.

Los estudios que existen sobre la comunicación en El Alto son antiguos, algunos en la época de apogeo de Conciencia de Patria, CONDEPA, aunque el panorama es muy interesante y es un amplio campo social.

El debate ayuda a plantear múltiples asuntos en relación a la prensa nacional y a mirar con ojos críticos al trabajo de periodistas, pero a la vez para mejorar.

*     Periodista e historiadora.

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