octubre 28, 2020

La Doctrina Monroe dio derecho a intervenir en terceros países. Injerencia de Estados Unidos en América Latina en el siglo XIX

por: Carlos Rivero Collado*

Actualmente no dejamos de escuchar protestas contra las invasiones de Irak o Afganistán por los Estados Unidos. Pero eso no es algo nuevo del siglo XXI. Desde su independencia en 1776 su política imperial y expansionista inició sus caminos, siendo América Latina la región que más ha sufrido los dominios bélicos y económicos de Estados Unidos. Haremos un recorrido histórico de las injerencias del imperio en el siglo XIX, viendo la semana que viene las del siglo XX.

No hay un solo país en América Latina que no haya sido víctima de las agresiones militares, políticas o económicas del gobierno imperial de Estados Unidos.

En 1794, durante el gobierno del general Washington, el Imperio yanqui invadió Puerto Plata, cuando aún Santo Domingo era colonia española… “con el objetivo de apresar a unos piratas”. El Imperio, por supuesto, no quería competencia.

En 1823, persiguiendo a otros supuestos piratas, invadió a Cuba por Cayo Blanco, Camarioca, Cabo Cruz y otros lugares, incendiando varias instalaciones. Al año siguiente, más de cien bluejackets –abrigos azules– del USS Porpoiseinvadieron Matanzas. Como estas incursiones no tenían la aprobación del gobierno español, eran, en rigor, acciones de piratería igual que la de los supuestos piratas. En el propio año, 200 marinos al mando del comodoro David Porter invadieron Fajardo, Puerto Rico, para vengar supuestas ofensas del pueblo a sus oficiales navales.

Unos años después, cazadores de leones marinos que procedían, sobre todo, de Massachusetts y operaban en el Atlántico sur, desembarcaban en las Islas Malvinas y les robaban a los gauchos argentinos sus reses y otras propiedades. El gobernador Luis Vernet, cansado de estas agresiones, encarceló a decenas de ellos y ocupó dos embarcaciones. Liberados eventualmente, estos cazadores-piratas llegaron a Washington y se entrevistaron con el presidente Jackson, quien se puso de parte de ellos y en contra de los pobladores argentinos. Cientos de Marines de la fragata USS Lexington invadieron las Malvinas en diciembre de 1831, expulsaron a los cientos de pobladores argentinos e incendiaron Puerto Luis, capital de las islas. Unos meses después las abandonaron, pero varios barcos de guerra del Imperio evitaron que Argentina pudiera recuperarlas. Fue, entonces, en 1833, que el Imperio Británico ocupó las islas.

A fines de 1835 y en el verano de 1836, el Imperio invadió Perú y ocupó el puerto de El Callao, retirándose al poco tiempo.

Una de muchas, la ocupación de Texas

En 1836, apoyó activamente la rebelión de Texas contra México que tenía el objetivo de crear varios nuevos Estados esclavistas en su amplio territorio. La insurrección triunfó y, en 1845, EU violó su propia Constitución al anexarse la República de Texas sin tener la aprobación de las dos terceras partes, por separado, de ambos cuerpos legislativos. Al año siguiente, tropas imperiales cruzaron el Río Nueces e invadieron a México. El Imperio consideraba, a capricho, que la frontera no era el Nueces, sino el Bravo. En una batalla, los patriotas mexicanos mataron a 16 soldados invasores y el presidente Polk usó este incidente, provocado por él mismo, para declarar la guerra. En febrero de 1848, por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, México tuvo que entregarle a EU más de la mitad de su territorio. Ese tratado es, por supuesto, ilegal porque fue firmado bajo la amenaza del terror ya que las tropas yanquis ocupaban casi todo el país. Esas tropas perpetraron numerosas masacres en varias ciudades del norte de México, en Veracruz y, sobre todo, en la capital del país, asesinando a decenas de miles de civiles inocentes, sobre todo mujeres y niños.

De 1845 a 1898, el Imperio agredió militarmente a Argentina, en 1852, Nicaragua, en 1853 y 1857;  Uruguay en 1855 y 1858; Panamá, en 1856; Paraguay y México, en 1859; Colombia, en 1860; Panamá, en 1865; México, en 1866; Nicaragua en 1867; Uruguay y Colombia, en 1868; México en 1876; Panamá, en 1885; Haití, en 1888; Argentina en 1890; y Venezuela y Nicaragua en 1896.

Doctrina Monroe

El Imperio traicionó a Venezuela, en 1895, cuando este país trató de buscar apoyo a su disputa con el Imperio Británico por el territorio de Guyana Esequiba. Esgrimiendo la Doctrina Monroe de 1823, “América para los Américanos”, el Imperio rechazó la intervención británica en un país de América Latina, pero no hizo nada para que se le devolviera a Venezuela la parte del territorio que el Imperio Británico había entregado a su colonia de Guyana. En una nota que el canciller de EU, Richard Olny, envió al gobierno británico decía: The United States is sovereign on this continent, and its fiat is law upon the subjects to which it confines its interposition (Estados Unidos es soberano en este continente y su mandato es ley entre los súbditos con los cuales realiza sus gestiones). Si realmente el Imperio yanqui defendía la Doctrina Monroe debió oponerse a que el Imperio Británico tuviese su colonia en Guyana y, sobre todo, que no le quitase una parte de su territorio a un país independiente para dárselo a una colonia.

Para provocar la guerra con España, agentes terroristas del Imperio hicieron volar el acorazado Maine en la bahía de La Habana en febrero de 1898. En la guerra, España perdió lo que le quedaba de imperio: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Puerto Rico luchaba por su independencia desde antes de Cuba –Grito de Lares–. Las masacres perpetradas por el Imperio en Filipinas fueron de las peores de la historia. Se cree que alrededor de 600,000 civiles inocentes fueron asesinados por las tropas imperiales.

En 1905, ampliando el alcance de la Doctrina Monroe, el presidente T.R.Roosevelt proclamó el “derecho” del Imperio a intervenir en los países de América si sus gobiernos no podían pagar sus deudas internacionales, si no hacían uso adecuado de sus economías, si se veían amenazados por rebeliones internas, o si los derechos de propiedad de los ciudadanos o las empresas estadounidenses en terceros territorios se sentían amenazadas. Cualquier revolución nacionalista popular o comunista se debía de reprimir con todos sus “derechos”. Esta es la agresividad criminal a la que se llamó Corolario Roosevelt o política del Big Stick o Gran Garrote, que el Imperio utilizó para intervenir, por la fuerza de las armas o el chantaje de la amenaza y las sanciones económicas, en todas y cada una de las naciones latinoamericanas. Doctrina que siguió vigente en el S.XX y continúa hoy en día en la política bélica y expansionista de los Estados Unidos a nivel mundial.

 

La Habana, 1939. Estudió Ciencias Políticas en Columbia University, New York, y fue profesor de historia. Su padre era el posible sustituto del dictador cubano Batista .Se enfrentó contra la Revolución cubana como combatiente en Playa Girón, en abril del 61. Mas tarde se unió a la Revolución y regresó a Cuba. Actualmente reside en Miami. En 1976, publicó la obra “Los Sobrinos del Tío Sam”. Autor de las novelas socialistas “Chapultepec” y “Danilo” y tiene en preparación la obra histórica “Imperio del Terror” y la novela antibélica “Akira Okura”.

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