octubre 27, 2020

En el Centenario del Día Internacional de las Mujeres ¿Cómo vamos por casa?

El pasado 8 de marzo me puse a la tarea de revisar la prensa escrita boliviana en busca de “noticias” referidas al Día Internacional de las Mujeres. Salvo “La Razón” que dedicó reportajes, artículos de opinión y otros apartados, los demás periódicos lo consignaron como nota de segunda plana. Llamó mi atención el comprobar que el periódico “Cambio” apenas hubiese dedicado un artículo de opinión enviado por REMTE y que los organismos oficiales ni siquiera hayan enviado una salutación para salvar las apariencias. Este recorrido por la prensa escrita no hace otra cosa que confirmar lo que ya sabemos hace mucho tiempo atrás y es que aquí existen “otras prioridades” que atender.

¿Qué se celebra el 8 de marzo?

Para cualquier persona curiosa y con acceso a internet no será difícil averiguar que los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa.

Este día fue propuesto por Clara Zetkin, en la Conferencia de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague en 1910, cuando se iniciaba un periodo de gran transformación social y política en el mundo: Europa estaba al borde de la Primera Guerra Mundial, los imperios coloniales de Asia y África estaban sufriendo las primeras conmociones de la revuelta nacionalista y, en Norteamérica, el movimiento por el sufragio femenino estaba cuestionando algunas de las presunciones básicas en que se fundaban las relaciones humanas.

Así, la llamada de Zetkin a las mujeres para unir su lucha por la igualdad de derechos con la orientada a preservar la paz mundial topó con un coro sensible cuando se conmemoró el primer “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” en 1911. Más de un millón de mujeres participaron públicamente en los actos donde, además del derecho a voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el fin de la discriminación en el trabajo y el acceso a la enseñanza vocacional.

En 1977, las Naciones Unidas, declararon el 8 de marzo como el “Día internacional de la Mujer” en reconocimiento a las luchas de las mujeres por igualdad de derechos que se vienen dando en diversas partes del mundo, en todas las épocas y, más visiblemente, desde fines del siglo diecinueve.

¿Cuánto hemos avanzado?

Sin duda hoy, a un siglo de aquellas movilizaciones, apreciamos grandes avances. Las mujeres hemos ocupado espacios ni siquiera soñados por nuestras abuelas, cuyas reivindicaciones hoy parecen tan lejanas a nuestras vidas cotidianas, ya que tenemos una larga lista de derechos conquistados. Diversas convenciones internacionales consignan el derecho de las mujeres a la no discriminación por motivo alguno, a participar en la vida política, social, cultural y económica de nuestros países en igualdad de derechos que los hombres, a vivir sin violencia, a la educación en todos los niveles, al trabajo remunerado y a recibir igual salario que los hombres por igual trabajo realizado, entre muchos otros.

Hemos avanzado luchando palmo a palmo por conquistar cada uno de ellos, pero la mayoría de esos derechos están inscritos en las normas sin que existan las políticas y los recursos públicos necesarios para ponerlos en práctica.

También hay que señalar que, salvo nuestra común identidad biológica, las mujeres no constituimos un colectivo homogéneo, por lo que esos avances tampoco son generalizables a todas las mujeres del planeta. Existen profundas brechas y diferencias en la situación de las mujeres según regiones, países y continentes, según clase, etnia y color de piel, según mayor o menor grado de educación alcanzado, según mayor o menor acceso a servicios, capital y trabajo, según identidad y opción sexual, según parámetros de conducta establecidos, según creencias religiosas; en fin, según las múltiples identidades y condiciones que nos definen y atraviesan a lo largo de nuestras vidas.

¿Y en Bolivia?

Si los avances de los mujeres en el ámbito internacional son amplios e importantes, no lo son menos en Bolivia. Gozamos de una normativa que nos protege de todo tipo de discriminación y, en ese marco, hay que señalar los enormes avances alcanzados con la nueva Constitución Política del Estado (CPE). También contamos con políticas públicas aprobadas, entre las cuales cabe destacar el Plan Nacional “Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia Para Vivir Bien”. Lo que no tenemos es quién se haga cargo de ese plan, ya que el mecanismo público existente es absolutamente insuficiente para tomar bajo su responsabilidad la gestión de su ejecución.

En declaraciones recientes al periódico “La Razón”, la Viceministra de Igualdad de Oportunidades señalaba que “lastimosamente no se da importancia a la parte social, que es un mandato constitucional. Todos los municipios deben tener un presupuesto definido para atender los temas relacionados con género que no es sólo mujer, sino también niños, niñas, adolescentes, personas de la tercera edad, personas con discapacidad y opciones sexuales diferentes”.

Dos observaciones al respecto: primero, que su idea de lo que “es género” nos da una pauta de una visión que desconoce la especificidad de las problemáticas de las mujeres, ya que este concepto se refiere sólo a las relaciones históricamente construidas entre hombres y mujeres, y no a las que menciona, que corresponden a las categorías de “asuntos generacionales” y “capacidades diferenciadas” aunque, por cierto, la categoría de género se entrecruza con ambas. Segundo, lo que no menciona la Viceministra es que las acciones que viene desarrollando esa entidad en el marco del plan antes señalado, tienen como respaldo importantes contribuciones de la cooperación internacional y apenas un presupuesto “simbólico” del tesoro general del Estado plurinacional; es decir, no tiene presupuesto para ejecutar el plan, ni siquiera en las tareas que por mandato le corresponden. Entonces ¿qué puede reclamar el Viceministerio a los otros niveles de la gestión pública?

Por eso, requerimos una entidad que se ocupe de:

a. Formular y ejecutar políticas públicas, normas, planes, programas y proyectos nacionales que promuevan la implementación efectiva de los derechos de las mujeres establecidos en la CPE.

b. Promover el cumplimiento de los convenios internacionales suscritos por el Estado Plurinacional en materia de derechos de las mujeres.

c. Promover y coordinar con organismos públicos y de la sociedad civil organizada, la transversalización de los derechos de las mujeres en las políticas públicas sectoriales y multisectoriales y respectivos planes de desarrollo e institucionales.

d. Coordinar con las instancias autónomas del nivel departamental y municipal, la formulación e implementación articulada de políticas públicas, planes, normas, programas y proyectos que garanticen la vigencia efectiva de los derechos de las mujeres.

e. Implementar políticas, planes y programas de institucionalidad y fortalecimiento organizacional en el marco de lo establecido en la CPE.

f.  Promover el fortalecimiento institucional de todas las instancias creadas y por crear con el objetivo de garantizar el cumplimiento de los derechos de las mujeres.

g. Promover, en coordinación directa con organizaciones sociales de mujeres de todos los sectores laborales, de todas las clases sociales, de todas las identidades étnicas y culturales, la construcción sostenida de un movimiento de mujeres sólido, solidario, plural y democrático.

Y una entidad de esa naturaleza no puede tener menor categoría que la de un Ministerio de las Mujeres o, al menos, un Viceministerio ubicado en un área estratégica del Órgano Ejecutivo y no en un ministerio marginal.

*     Psicóloga Social, con estudios de Maestría en Filosofía y Ciencia Política

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