octubre 25, 2020

Feminismo comunitario es feminismo revolucionario

por: Julieta Paredes Carvajal*

Como parte de las propuestas que el feminismo comunitario ha desarrollado, está el marco conceptual del “Plan de las mujeres para Vivir Bien” que hoy se llama Plan de igualdad de oportunidades. Sobre esta denominación es importante decir que es realmente una contradicción que un gobierno que se piensa NO Neoliberal, use el mismo nombre que los neoliberales —y que el propio Banzer— para referirse a un plan que es más bien despatriarcalizador y, por lo tanto, descolonizador.

Fuimos nosotras las que le dimos sentido de reciprocidad y equilibrio al Plan Nacional de Desarrollo, que no había contemplado la despatriarcalizacion y tampoco consideraba a las mujeres como LA MITAD DE TODO, sino que hablaba del género igual que los tecnócratas neoliberales. Y eso es patriarcal.

El patriarcado para el feminismo comunitario es un sistema de opresiones que oprime a la Humanidad entera en base al modelo de opresión de las mujeres por los hombres. Consecuente con esa definición buscamos la liberación de toda la Humanidad —no sólo para las mujeres— desde una propuesta y búsqueda que nace desde el cuerpo nuestro. Se trata de la liberación del Género Humano.

La propuesta del anarquismo se queda en la Comuna; nosotras, feministas comunitarias, partimos de la Comunidad y vamos a trascender al Estado para llegar a la Comunidad de Comunidades. Y la hacemos desde nuestros pueblos originarios. Hablamos de una forma alternativa, interculturalmente, convocamos a manejar las categorías del Feminismo como parte de la Liberación de nuestro pueblo. Es una metodología incluyente la nuestra. Y por ello no queremos usar los conceptos y lenguajes de la Tecnocracia de género.

Existen diversos feminismos que responden a diferentes intereses

Entre ellos, alguno responde a los intereses de clase y casta o abolengo. —Es que eso de “no juntarse con la chusma” es una idea burguesa—. Las feministas que piensan son conservadoras en sí mismas, o sea, quieren conservar su sistema de privilegios de clase y castas. No es que sientan amenazado su Feminismo, sino su clase y piel. Es que necesitan marcar las diferencias de clase y etnia, algo así como “no nos metemos con ellos”…

Muestran actitudes maternalistas con las mujeres de clase baja: para ellas somos tan ignorantes que ellas nos van a enseñar los derechos a nosotras… Y claro, hay la idea de que el machista golpeador y abusador es el hombre pobre y la golpeada y humillada es la mujer pobre, mucho más si es indígena y vive en el área rural. La clase media, los intelectuales y los burgueses no reconocen las formas de violencia, humillación y control represivo que ejercen sobre “sus” mujeres, pero ellas tampoco lo reconocen. Siempre están bien compuestas para las fotos de las páginas sociales. Entonces, desde esta ficción, nos quieren decir a nosotras cómo deben ser nuestros derechos… Sería bueno que sacaran estudios sobre la Violencia entre intelectuales, clases medias y burgueses ¿no?…

El feminismo comunitario apunta a liquidar todas las opresiones. No se trata sólo de la opresión de los hombres sobre las mujeres; se trata de un sistema de opresiones —racismo, clasismo, lesbofobia, sexismo, homofobia, etcétera—.

Nosotras somos feministas para transformar la realidad, creemos que es posible el cambio y no sólo el cambio, sino el cambio revolucionario. Para nosotras el Feminismo es la lucha de cualquier mujer en cualquier parte del mundo en cualquier tiempo de la Historia contra el Patriarcado que nos oprime. Por eso el Feminismo es esperanza para toda la Humanidad, es reconstituir un equilibrio necesario.

Nos hemos hecho feministas para revolucionar la sociedad y si ahora podemos revolucionar el proceso de cambios que vive nuestro pueblo lo vamos a hacer, y en eso estamos. La ex Viceministra de Género, Evelyn Agreda, el año 2008 nos convocó a hacer el marco teórico del Plan de las mujeres pues reconoció nuestro trabajo y compromiso. Y decidimos responder. Nos dijimos que sólo mujeres egocéntricas podían no responder a una oportunidad para construir desde nosotras para todas y todos.

Las revoluciones sí son posibles

Cuando el feminismo se queda en una elite, es como un juego para lucir intelecto y genialidades. Nosotras en cambio, mujeres comunes y corrientes, queremos ser felices y que todo el mundo lo sea, y no nos interesan esos premios patriarcales de la admiración. Nos necesitamos las unas a las otras y a los otros también. Por eso como consultora del Viceministerio de Género, estuve activando, nombrando y conceptualizando nuestra práctica —otras le dicen teorizar—, para que las mujeres nos apropiemos del Feminismo real —el de la realidad— comunitario y revolucionario, que nos traiga el vivir bien también a las mujeres.

Nosotras no nos creímos el cuento del sistema sobre que “las revoluciones no son posibles”, no asumimos eso de “quedarse tranquilas, cada quien, y reducidas en el lugar que el sistema nos ha adjudicado”. A nosotras no nos basta tener un hermano en el gobierno, queremos cambiar el sistema y construir desde nosotras una nueva sociedad. Y no nos era ya suficiente el Feminismo Autónomo. Somos autónomas y no nos vamos a quedar mirando cómo pasan los procesos revolucionarios por nuestras narices: nosotras sí nos mezclamos, nos embarramos, nos arriesgamos en los procesos revolucionarios, nosotras vamos a estar en ellos…

¡Que “son machistas los indígenas”? Sí. ¡Que “el pueblo es machista”! Sí. ¡Que “el Evo es patriarcal”! Sí… ¿Y nosotras no? ¿No somos machistas nosotras? La verdad es que tenemos muchas contradicciones y lo que sí es seguro es que no queremos ser machistas, pero eso no es lo mismo que No Ser machistas. Creemos que el Evo es un símbolo importante y que no es lo mismo el indio Evo que el gringo Goni, y también estamos seguras de que muchos movimientos sociales vamos a ir más allá de Evo.

Nosotras hemos sexuado la Comunidad, el concepto chacha-warmi que es la complementariedad para los aymara, lo hemos tomado y lo estamos girando sobre su eje de tal manera que ya no sea “mujer debajo del hombre”, mujer “su complemento”, sino mujer y hombre, uno al lado de la otra, por eso hablamos de warmi-chacha. Y no estamos hablando de pareja heterosexual, no, hablamos de representación política y simbólica de dos miembros iguales de la comunidad. Es la verdadera alteridad. Hemos dicho que no aceptamos que las mujeres —y los hombres‚— seamos heterosexualizadas por obligación, que no estamos con aquello de si quieres ser reconocida tienes que tener pareja heterosexual, casarte. Esas interpretaciones son herencia patriarcal y colonial. Somos una otra legítima con o sin marido, hetero o lesbiana. Y no queremos ni estamos humillando a los hombres con eso, sólo les estamos mostrando su lugar, que es uno igual al nuestro.

Nosotras no queremos Estado; el Estado es la invención del Liberalismo occidental y sirve a privilegios de un grupo. En este momento se habla de Estado plurinacional. Eso está en los planes del gobierno, pero nosotras consideramos que es parchar una tela vieja con un tejido nuevo. Nosotras como Asamblea Feminista proponemos otra forma de organización social sin Estado y en su lugar la Comunidad de Comunidades.

La Comunidad para nosotras es representación política. No estamos hablando de porcentajes, no planteamos indicadores —los números son mentirosos— hablamos de campos de acción y lucha: el Cuerpo, el Espacio, el Tiempo, el Movimiento, la Memoria… Una revolución comunitaria es lo que estamos haciendo, la Comunidad de Comunidades. Estamos desarmando el entronque patriarcal —que cuando se funda la República hace cómplices a varones indígenas con varones colonialistas contra las mujeres—. Hablamos de Feminismo porque el Género es sólo una categoría relacional de denuncia que ha sido mal usada. Nosotras, feministas comunitarias, estamos entre las organizaciones sociales que demandan un Estado Comunitario. Más o menos esto es el feminismo comunitario, esto y mucho más.

 

*     Activista, aymara, lesbiana y feminista-comunitaria. Artículo basado en la entrevista a Julieta Paredes: “FEMINISMO COMUNITARIO ES FEMINISMO REVOLUCIONARIO”, realizada por Victoria Aldunate en Kaos en la Red/chile, noviembre de 2008.

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