octubre 23, 2020

El drama glorioso de los cinco héroes antiterroristas cubanos

por: Carlos Rivero Collado*

En los trabajos de Inteligencia que realizan los gobiernos de Cuba y Estados Unidos hay una diferencia esencial: Cuba envía a sus agentes a otros países para defenderse del daño que le puedan hacer; el Imperio lo hace para dañar a otros países. El Imperio usa a sus agentes, operativos y mercenarios para agredir, o sea para guerras abiertas, macroatentados terroristas, magnicidios, bloqueos, bioterrorismo, sabotajes económicos, sobornos, y demás. Cuba nunca ha hecho eso. Cuba jamás ha planeado ni perpetrado el asesinato de ningún dirigente político en ningún país del mundo. El Imperio ha asesinado o planeado asesinar a sesenta y seis jefes de Estado o Gobierno. Varios de esos planes fueron hechos contra Fidel Castro y algunos de ellos estuvieron a punto de perpetrarse. Veamos los hechos más importantes del drama que han sufrido por doce años y medio cinco valientes jóvenes revolucionarios cubanos a los que todo el pueblo de Cuba y decenas de miles de cubanos que vivimos en el extranjero llamamos Los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio:

El proceso de la infamia

Hagamos un repaso histórico:

 

    El 12 de septiembre de 1998, son apresados en Miami cinco cubanos a los que se acusa de espiar para el gobierno de la isla: Gerardo Hernández Nordelo, Antonio Guerrero Rodríguez, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort y René González Sehwerert. De inmediato, el FBI comunica esta detención a los congresistas Lincoln Díaz Caballero – se hace llamar Lincoln Diaz-Balart – e Ileana Ross-Lehtinen, la única persona en este país que sigue defendiendo a capa y espada a los criminales de guerra George W. Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld. Desde ese mismo momento, la suerte de esos cubanos estuvo ligada a los dos miembros más fanáticos del Congreso de Estados Unidos. Son internados en el Centro de Detención Federal, en Miami, y unos días después, sin que se les hubiese instruido de cargos, son colocados en celdas de castigo.

     El 2 de octubre, los acusan de cometer actos de espionaje; se les excluye de fianza, y pendientes a juicio.

    Diciembre de 1998: Empieza el grupo “Hermanos al Rescate” a vincular a los cinco acusados con el derribo de las avionetas, ante un tribunal de la Florida, con el objetivo esencial de cobrar millones de dólares de los fondos que el Imperio le ha congelado, ilegalmente, al pueblo de Cuba en los bancos de este país.

    7 de mayo de 1999: La Fiscalía Federal de Miami, algunos de cuyos miembros se mantienen en contacto estrecho y permanente con emigrados cubanos de la extrema derecha, presenta un cargo de “conspiración para cometer asesinato” contra Gerardo, en relación a las avionetas mencionadas.

    El 20 de marzo de 2000, los cinco cubanos presentan una moción conjunta -moción de cambio de sede- para que el juicio no sea celebrado en Miami debido al ambiente hostil de los grupos fanáticos de la emigración. Esto es algo que en la historia jurídica de este país se le ha concedido a miles de acusados para que la influencia del lugar en que son juzgados no afecte la decisión de los jueces. En algunos de esos casos, se trataba de asesinos en serie y violadores sexuales y asesinos de niños pequeños. Los cinco héroes piden que el juicio se traslade a Fort Lauderdale, una ciudad que está a tan sólo 45 kilómetros al norte de Miami, con lo que se prueba que el ambiente fascistoide y ultrafanático existe sólo en Miami y que no llega ni a la ciudad vecina, o sea que el llamado “exilio cubano” está formado por ermitaños aislados del mundo entero.

    Una jueza de Miami, el 27 de julio, le niega a los cinco cubanos el derecho al cambio de sede, es decir, que los acusados no van a ser juzgados por jueces imparciales, sino por el ‘exilio’ de Miami. Para ellos, desde ese momento, la suerte está echada, pero es todo lo contrario al alea jacta est de Julio César.

    4 de diciembre: Se produce lo que se conoce como el “desfile del odio”, la selección del jurado. Ocho de ellos eran cubanos de la ultraderecha, otro era venezolano antichavista. La insolente burla a la ley se hace aun más evidente.

    Y en diciembre de 2001, después de un largo y tedioso proceso en que se presentaron “evidencias” en contra de los cinco cubanos, y razonamientos de quienes los defendían, y que no puedo detallar por un problema básico de tiempo y espacio, los cinco cubanos son condenados. Gerardo, a quien se le ha vinculado directamente con el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” es condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años; Ramón es condenado a una cadena perpetua más 18 años; René a 15 años, Fernando a 19 años, y, finalmente, el día 27, Antonio recibe una cadena perpetua más diez años.

El Imperio de la injusticia y la legítima defensa

¿Fue justo el juicio de los cinco héroes? Todo lo contrario. Fue un circo infame en que se sacrificó a cinco seres humanos para complacer a la insolente extrema derecha ultraimperialista y ultracapitalista de Miami. La misma que ha defendido y sigue defendiendo todos los crímenes del imperio, incluyendo las torturas de Abú Ghraib y Guantánamo y las masacres de niños pequeños en Irak, Afganistán, Pakistán y Gaza. La misma que justifica que en este país haya casi 50 millones de seres humanos sin seguro médico. ¿Fue justo que se vinculara a Gerardo con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996? Por supuesto que no. Esas avionetas habían violado varias veces el espacio aéreo cubano, habían llegado inclusive, de noche, al sur de la ciudad de La Habana, a las cercanías de Rancho Boyeros. Habían lanzado proclamas políticas contra el gobierno de Cuba. Era la época en que se planeaba, aquí en Miami, un atentado contra Fidel Castro y explotaban bombas en varios lugares de La Habana. ¿Cómo podían las autoridades cubanas asegurarse de que esos aviones no iban a lanzar bombas de 500 libras, en vez de simples volantes?

Los satélites del imperio tienen un desarrollo técnico tal que pueden leer las letras más pequeñas de un periódico que una persona esté leyendo, de día y a la intemperie, en cualquier lugar del mundo. Se supone, por supuesto, que deban haber localizado desde hace muchos años el hogar de Fidel Castro y de otros altos dirigentes de la Revolución. Los aviones de guerra del imperio disponen de equipos de rayos infrarrojos que les permite a los pilotos ver de noche a cientos de pies de altura. Esos equipos podían haber llegado a los pilotos de “Hermanos al Rescate”. ¿No es lógico pensar que una de esas avionetas podía lanzar, de noche, una bomba de 500 libras, o hasta de 50, sobre el hogar del Jefe de la Revolución?

El Gobierno Revolucionario le envió numerosos mensajes al de Estados Unidos de lo que estaba sucediendo, diciendo, bien a las claras, que no iba a permitir esa violación flagrante de la soberanía nacional. El Imperio no hizo nada al respecto. No podía hacerlo: era cómplice directo de esos actos de grave provocación. ¿Qué haría el Imperio si uno o varios aviones de un país extranjero viola el espacio aéreo de Washington DC lanzando volantes en los que se promueve la caída del sistema capitalista y el triunfo del socialismo? ¿No es lógico pensar que hubieran ordenado el derribo de esos aviones ante la posibilidad de que pudieran lanzar bombas sobre la Casa Blanca o cualquier otro centro federal? Aunque Gerardo y los otros cubanos no hubiesen venido jamás a Miami, las avionetas de Hermanos al Rescate, dadas las condiciones mencionadas, hubieran sido derribadas para evitar un gran acto de terrorismo que podía convertirse en un magnicidio. Cualquier gobierno del mundo hubiera actuado así. Fue un acto de legítima defensa. Sólo fanáticos ensoberbecidos y ciegos de odio pueden no verlo así.

 

*     La Habana, 1939. Estudió Ciencias Políticas en Columbia University, New York, y fue profesor de historia. Su padre era el posible sustituto del dictador cubano Batista .Se enfrentó contra la Revolución cubana como combatiente en Playa Girón, en abril del 61. Mas tarde se unió a la Revolución y regresó a Cuba. Actualmente reside en Miami. En 1976, publicó la obra “Los Sobrinos del Tío Sam”. Autor de las novelas socialistas “Chapultepec” y “Danilo” y tiene en preparación la obra histórica “Imperio del Terror” y la novela antibélica “Akira Okura”.

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