octubre 22, 2020

Materialismo histórico e indigenismo

por: Jorge Echazu Alvarado *

En la gran controversia que se viene realizando en el ambiente teórico nacional, las profundas diferencias entre el marxismo y su expresión histórica, frente al indigenismo, son problemáticas que requieren profundas reflexiones de índole ideológica. En el semanario La Epoca se publicaron varios artículos dedicados a la “izquierda tradicional”; sin considerarnos ni estar aludidos por lo de “tradicionales”, respondemos al señor Raúl Prada y su artificial y postizo indianismo.

En realidad no se trata de la izquierda, ya sea tradicional, nacional, social-demócrata o radical, se trata de algo mucho más importante, la vigencia del marxismo y del materialismo histórico para la interpretación de los procesos de liberación de los pueblos del mundo frente al imperialismo transnacional yanqui y sus lacayos. Es ésta, precisamente la idea central de la exposición de nuestro autor que criticamos a continuación.

El señor Prada en sus largas letanías no hace sino mal utilizar las categorías y conceptos fundamentales de la concepción materialista de la historia como son: el Modo de Producción, la Formación Social, las Clases Sociales, la Lucha de Clases, etc, etc. Empero, a renglón seguido, descalifica sentenciosamente al materialismo histórico y al marxismo, cuando expresa muy seriamente:

“Que serán los movimientos indígenas emancipatorios y los intelectuales indígenas los que con las tesis del colonialismo interpretarán la realidad nacional ya no desde la perspectiva marxista” 1

En consecuencia, si el materialismo histórico o la “perspectiva marxista” ya no son pertinentes para interpretar la realidad nacional, nos preguntamos: ¿para qué se utiliza sistemáticamente todas y cada una de sus categorías fundamentales?

Ahora bien, la Formación Social, según la definición de Marx es la representación teórica, la categoría conceptual que se refiere a la totalidad social. Científicamente hablando la Formación Social es el concepto teórico que nos permite pensar la totalidad social como combinación de modos de producción donde uno de ellos es determinante y los demás subordinados. Marx explica en otros términos la misma idea:

«Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida y, en consecuencia el punto de partida también de la intuición y la representación” 2

Es decir que Marx establece una diferencia clara entre el concepto como objeto del conocimiento y el objeto real concreto y objetivo. En consecuencia la Formación Social como objeto real y concreto, es decir objetivo, combina muchas determinaciones específicas, empero existe siempre una determinación mayor que caracteriza a la Formación Social y le proporciona su identidad propia. He aquí la cita de Marx al respecto:

«En todas las formas de sociedad existe una determinada producción que asigna a todas las otras su correspondiente rango e influencia y cuyas relaciones por lo tanto asignan a todas las otras el rango y la influencia. Es una iluminación general en la que se bañan todos los colores y (que) modifica las particularidades de estos. Es como un éter particular que determina el peso específico de todas las formas de existencia que allí toman relieve» 3

Entonces, no existe ninguna confusión, todas las determinaciones específicas, como son los “escritos de Fausto Reynaga”, “los estudios etnohistóricos”, “el pensamiento amáutico”, “los escritos de Pablo Mamani”, “el trazado interpelador de Silvia Rivera”, “las investigaciones de Roberto Quispe”, “las investigaciones de Esteban Ticona”, etc, etc, etc, a las que se refiere extensamente el “demógrafo”, constituyen precisamente las determinaciones variadas y múltiples de la formación social real y concreta boliviana, cuya representación teórica es el concepto de “Formación Social”.

En el caso boliviano, existen varios «Modos de Producción» que conforman la Formación Social boliviana del presente, entre ellos tenemos: la comunidad indígena campesina, el mercantilismo simple y sus familias parcelaria, artesanal y el comercio pequeño, la servidumbre residual y la semi-esclavitud. Empero esos “modos” algunos de ellos en franca extinción, no están mezclados sin concierto, esa decir “abigarrados”, sino que están rigurosamente jerarquizados, es decir que el Modo de Producción Capitalista (MPC), como el más fuerte y dominante impregna, como un éter, como una iluminación, todas las demás formas de producción y sus superestructuras, superándose de este modo, el presunto “abigarramiento”.

En síntesis, nuestro autor evidentemente no conoce el materialismo histórico que no es historicista, sino histórico y mucho menos sus principales categorías teóricas, una diferencia que no advierte el autor. En cuanto al colonialismo, el Materialismo Histórico lo considera como manifestación ideológica del capitalismo y una manifestación específica de la dominación de clase en nuestras sociedades de capitalismo atrasado y subordinado al sistema mundo del capitalismo central.

El autor, empero, paradójicamente utiliza mal los conceptos precisamente del materialismo histórico para finalizar ensalzando al indigenismo que en realidad no es más que un elemento importante de la especificidad de la Formación Social boliviana, junto a otras no mencionadas por el epistemólogo de marras.

Cuando se afirma:

«La lucha no era contra el imperialismo, y por lo tanto, contra el capitalismo, sino también contra el colonialismo, la herencia colonial, la colonialidad y el colonialismo interno», 4

….parecería que el fenómeno imperialista que para todos los pueblos del mundo constituye el enemigo principal, tiene una menor importancia frente a la colonialidad, lo cual resulta siendo una real aberración porque el MPC impregna negativa y agresivamente todo el acontecer mundial. Sabemos muy bien que la colonialidad externa e interna es uno de los aspectos de la dominación mundial imperialista y no un elemento ajeno a dicha dominación como sugiere el autor. El colonialismo clásico es una etapa inicial de la agresión capitalista a los mundos de la periferia y como manifestación de esa dominación se perpetuó en nuestros países en el terreno siempre ideológico. Recordamos cuánto admiraba el demógrafo las ideas peregrinas de Tony Negri sobre el imperialismo virtual y las ideas de las muchedumbres como solución a los problemas sociales.

Sin embargo, hay algunas observaciones evidentes y verdades innegables que debemos conceder. En primer lugar aquel cargo que se hace a la izquierda de hallarse dispersa y fragmentada. Los golpes históricos que ha sufrido el proceso revolucionario en todo el mundo con la derrota histórica de la ola revolucionaria del siglo XX, no podía menos que afectar profundamente a las verdaderas izquierdas. Fue esa una derrota histórica muy grave que se profundizó con miserables traiciones de falsos dirigentes marxistas “nacionales” que no merecen ni siquiera una cita. Ahora se trata pues de la recuperación de la auténtica izquierda revolucionaria en base a las experiencias adquiridas.

Otra observación es aquella que se refiere a ciertas “izquierdas” que pretenden actuar en el presente como “si nada hubiera ocurrido” y sin asumir las gran responsabilidad que les corresponde por las grandes derrotas históricas. Nos referimos, efectivamente, a la posición adoptada por el revisionismo contemporáneo que elude toda referencia a esa responsabilidad que carga en su haber. No se puede negar que ese revisionismo de cuño kruschovista, no tiene ninguna autoridad moral para hablar siquiera del Marxismo y del Materialismo Histórico. En una forma autoritaria ese revisionismo destruyó la construcción socialista de media Europa y, con su traición, posibilitó la restauración del capitalismo salvaje en toda Europa oriental. Ciertamente es muy censurable que ni siquiera se intente una autocrítica por parte de esa “izquierda” que efectivamente hace mucho tiempo que perdió el rumbo.

También es importante referirnos a un cargo que lo aceptamos de buen grado. Es aquello de “revestirnos” de la gloria de las grandes revoluciones del siglo XX. Es cierto y nos sentimos orgullosos de ensalzar, como corresponde, esas grandes hazañas sobre todo de los pueblos soviéticos y el gran pueblo chino que bajo la conducción de Stalin y Mao, respectivamente, estuvieron a punto de derrotar al imperialismo e implantar el socialismo en todo el mundo. Empero no tratamos de copiar mecánicamente esas experiencias sino sacar las expresiones válidas y universales de las mismas.

Y otra vez el desconocimiento total del concepto de Formación Social cuando nos “informa” que las formaciones sociales europeas son diferentes a las nuestras. ¡Verdad de Perogrullo! Todas las Formaciones Sociales son específicas, querido Chato. Ya nos vamos cansando de reiterar una cosa tan obvia.

Es posible que muchos autores autocalificados de “izquierdistas” soslayen los aspectos de la colonialidad negando el gran componente indígena sometido en la formación boliviana, pero ese es un cargo que corresponde a cada uno de esos autores y no tienen nada que ver con los autores propiamente marxistas y mucho menos con la concepción materialista de la historia que sí tratan como corresponde, esas particularidades. Cuando un autor critica la falta de tratamiento de determinadas realidades, hay que considerar que también aparece una ignorancia manifiesta de las contribuciones teóricas que no conoce. Por que de lo contrario podríamos suponer que nuestro autor ha conocido y conoce todas las contribuciones existentes. Efectivamente, a nuestro querido Chato, te falta información sobre muchas contribuciones teóricas que evidentemente desconoce.

Finalmente, siempre según Marx que es lo importante, no se trata de interpretar el mundo, solamente:

“Los filósofos no han hecho nada más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlos” 5

No son, pues las particularidades infinitas de las diversas formaciones sociales que tiene el mundo contemporáneo, las que determinarán el destino de toda la humanidad. Únicamente el Marxismo y el Materialismo Histórico tienen la perspectiva universal que puede interpretar correctamente el fenómeno imperialista, el fenómeno colonialista y todos los fenómenos derivados, para hacer posible la liberación definitiva de los pueblos del mundo.

1.   Texto de Raúl Prada.

2.   Marx, Karl. El método de la Economía.

3.   Marx. Idem.

4.   Texto de Prada.

5.   Marx. Onceava Tesis sobre Feuerbach.

*     PCmlm-Bolivia

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