octubre 21, 2020

ALBA o Alianza Igualitaria ¿Quién hace más amigos?

En política no hay coincidencias. Una vez lograda la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU para bombardear Libia y derrocar al otrora antiestadounidense Gadafi, quien luego coqueteó con Estados Unidos y Europa, el presidente Barack Obama visita tres países de Latinoamérica y en uno de ellos amenaza públicamente a Cuba mientras propone una Alianza Igualitaria que excluye a los gobiernos que no le son afines en la región. Chávez, el presidente venezolano, responde inmediatamente con otra gira por el continente. No es para menos, el mensaje es claro: una vez reestablecido el orden en el Medio Oriente, el próximo objetivo son los países del ALBA.

Obama visitó Brasil, Chile y El Salvador. Al primer país le elogió su desarrollo económico y consideró que de toda la región es el que más se parece a EE.UU. Al segundo le felicitó su paso a la democracia, pero omitió que fue su país el que instauró una dictadura ahí en primer lugar. En El Salvador brindó por nuevas políticas de seguridad para luchar contra pandillas de narcotraficantes y se disculpó porque su país aún está entre los mayores consumidores de drogas que hacen crecer ese mercado.

“Entendemos que ninguna nación debe imponerle su voluntad a otra (…) pero también sabemos que hay ciertas aspiraciones que comparte todo ser humano: todos queremos ser libres, todos queremos ser escuchados (…) estos son derechos universales que debemos apoyar en cualquier parte”, dijo Obama en Brasil.

“Nunca flaqueemos en nuestro respaldo del derecho de los pueblos de determinar su propio futuro, y eso incluye al pueblo cubano. Desde que asumí el mando, he anunciado los cambios más significativos en varias décadas a la política de mi país hacia Cuba (…) en el futuro, continuaremos buscando maneras de aumentar la independencia del pueblo cubano, que tiene derecho a la misma libertad que todos los demás en este hemisferio”, advirtió en Chile.

Luego admitió algo apenado que no es el primer presidente estadounidense que le promete algo mejor a Latinoamérica. “Sé que a veces, Estados Unidos ha tomado por descontada a esta región”. Pero anunció mejores lazos entre su país y el continente del sur, lazos en igualdad, en una Alianza Igualitaria.

¿Una respuesta desesperada o muy pertinente?

Una semana después, el presidente venezolano Hugo Chávez emprendió una gira por Uruguay, Bolivia, Argentina y Colombia. En Bolivia hizo una advertencia clara: “De lo que ocurra hoy (…) dependerán los próximos 100 o 200 años, si es que el imperialismo no termina de acabar con la especie humana en el planeta Tierra antes (…) Señor Obama: más nunca Estados Unidos será dueño de América Latina. América Latina es libre y será libre para siempre, cueste lo que cueste”.

Su homólogo boliviano, el indígena Evo Morales Ayma, exhortó a fortalecer la iniciativa Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América-Tratado de comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) como instrumento de liberación de los pueblos. La pregunta es: ¿Qué tiene que ver el ALBA en todo esto?

La Alianza Igualitaria propuesta por Obama en Brasil no toma en cuenta a ninguno de los países de la iniciativa latinoamericana: Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Se parece mucho a la Alianza para el Progreso propuesta por John F. Kennedy en los años 60s, que no tenía lugar para Cuba, que recién empezaba su revolución por esos días. El propósito era claro, aislar a la pequeña isla del resto del continente y así evitar que la amenaza comunista se disperse como una contagiosa enfermedad. Ahora se busca hacerles lo mismo a los países del ALBA.

En aquel entonces no se ofrecía igualdad, estas Américas eran muy pobres y Brasil estaba lejos de ser la potencia regional que es ahora. Lo que Kennedy prometía era progreso, desarrollo impulsado por generosos préstamos e…inodoros. Sí, inodoros. En su proyecto para Cuba se pensaba desarmar la pequeña industria naciente de aquella isla y emprender un plan de instalación de alcantarillas y servicios sanitarios “nunca antes vista”. El Ché ironizó ese maquiavélico plan. “!Nos quieren convertir en el paraíso… de la letrina!”, alertó desconcertado el guerrillero cubano-argentino.

Algunos huelen la oportunidad

Luego de que Obama regresara a su país, se celebró en Miami una sugerente conferencia que reunió a políticos conservadores, ex presidentes golpistas y cabilderos de la libre empresa. La reunión se llamaba “Antídoto para el Socialismo del Siglo XXI”. Mientras tanto, en Bolivia, legisladores opositores presentaron una petición al mandatario venezolano en la cual se le pedía que perdone su deuda a Bolivia. No obstante, se oponen a exigirle al Banco Mundial que ya no imponga condiciones como privatizar servicios a cambio de su ayuda para proyectos de desarrollo.

Ahí, el ex presidente de facto de Honduras que derrocó a Manuel Zelaya en 2009, Roberto Micheletti señaló la amenaza que significaban los viajes de Chávez para fortalecer el ALBA. “Pienso que el mundo entero sabe que Chávez está extendiendo su poder a través de los dólares que produce el petróleo del pueblo de Venezuela (…) quiero advertir a Latinoamérica que están apareciendo nuevos mesías con un mensaje bañado de dinero (…) Están incrementando sus posibilidades de conquistar a nuestros pueblos a través de los petrodólares que tiene el señor Chávez en Venezuela”, declaró.

Micheletti no se arrepiente de nada, a pesar que Obama condenó su golpe de Estado contra Zelaya. Quizá sea porque el visto bueno se lo dio la Clinton. “Derrocar es constitucional, es recordarle a los pueblos que hay normas, incluso internacionales, que legitiman una rebeldía contra los regímenes que desbordan la Constitución y los derechos humanos”, afirmó mientras apretaba el puño.

Después lamentó que no se puedan hacer los mismos golpes de Estado en los países del ALBA. “Lo que no pudo hacer Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela, lo hicimos nosotros: detuvimos a ese monstruo que a través del dinero está tratando de satisfacer el ego, la prepotencia y la soberbia de ciertos líderes en América Latina”.

“El imperio está loco”

Durante la visita de Chávez, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, recordó que EE.UU. tiene una larga historia de injerencias e invasiones y que lo que está pasando en Libia demuestra que nadie está a salvo del imperio, mucho menos América Latina.

“Es un matonaje cavernario que mata a distancia con bombardeos contra la población civil (…) ningún pueblo está a salvo de esta pandilla, es como si un matón del vecindario, con su cara cortada y con sus armas atacaran en la oscuridad a niños, jóvenes y ancianos”, dijo.

Chávez también lamentó la “locura imperial” de EE.UU. por atacar a Libia en nombre de la defensa de los derechos humanos de su pueblo y asesinar a más de 90 civiles hasta el momento.

Chávez no oculta sus intenciones: quiere fortalece el ALBA ante un posible intento de desarticulación impulsado por EE.UU. y su Alianza Igualitaria. “Mi viaje es una ocasión para ratificar la voluntad, cada día más firme, por la unión de Sudamérica (…) La igualad y la justicia es el camino al socialismo. Unidos podremos lograrlo”, aseguró.

En política nada es coincidencia. Mientras las bombas caen sobre un país estratégicamente ubicado en Africa, Obama visita a tres de los países más pujantes de Latinoamérica esperando que estos rechacen formar parte del ALBA, una iniciativa de integración regional impulsada por Hugo Chávez y Fidel Castro desde diciembre de 2004, ambos nada estimados en los círculos de poder de Estados Unidos ¿Quién hará más amigos? ¿Quién resultará finalmente excluido?

Be the first to comment

Deja un comentario