octubre 31, 2020

Obama y Chávez, dialéctica entre hegemonía y contrahegemonia

América Latina ha sido la región que más ha sufrido las injerencias del imperio norteamericano. La estrategia de dominación de los Estados Unidos empezó con la aprobación de la Doctrina Monroe en 1823, donde exponía que no toleraría ninguna intromisión de Europa en el continente americano – indicador de lucha entre imperios -, y la consolidó con la firma del “Corolario de Roosevelt” en 1904 confirmando la intervención de los Estados Unidos si cualquier gobierno latinoamericano pone en peligro la propiedad de sus empresas. Durante todo el siglo XX, los Estados Unidos han impuesto y apoyado gobiernos compatibles con sus intereses, y que reprimían duramente los movimientos sociales comunistas y de izquierdas. En los años 80, por orden de los Estados Unidos, los gobiernos de América Latina implantaron el modelo neoliberal provocando un crecimiento de la pobreza y consecuentemente nacieron nuevos movimientos de protesta. Al principio no eran una amenaza para Norteamérica dado que eran movimientos críticos sin un programa político definido, pero, poco a poco progresaron en su construcción política consiguiendo la victoria de nuevos presidentes de izquierdas nacionalistas, como Hugo Chávez, Rafael Correa o Evo Morales,… con el proyecto regional de la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (ALBA) – u otros más reformistas como Lula en Brasil o Néstor Kirchner en Argentina – iniciando contra el imperio un frente contrahegemónico. El proyecto neoliberal del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que presentó los Estados Unidos para eliminar los aranceles continentales y así controlar los mercados de Latinoamérica mediante el “dumping”, finalmente fue rechazado en la Cumbre del Mar de la Plata al 2005. Por primera vez América Latina hacía frente al “Corolario de Roosevelt”

El imperio retorna en América Latina

Mientras Bush centró más la estrategia imperial en el Oriente Medio y Asia, desde la llegada de Obama al gobierno, noviembre de 2008, los Estados Unidos ha redirigido la injerencia en América Latina. No solamente se han militarizado las relaciones justificándolas cómo lucha contra el narcotráfico, como la activación de la herramienta de control y espionaje de la IV Flota militar por aguas latinoamericanas después de 58 años inactiva. También Obama, según la investigadora Eva Golinger, estuvo detrás, ocultamente, del golpe de estado en Honduras en junio de 2009 contra el gobierno progresista de Manuel Zelaya. Además, una vez el Presidente de Ecuador, Correa, no renovó el contrato de la base militar Manta de los Estados Unidos, Obama la trasladó al territorio de Colombia, justamente en la frontera con Venezuela para trabajo de espionaje militar del Pentágono. Haití, tras su terremoto en enero de 2010 vivió la invasión de 12000 militares norteamericanos, justificando su acción como “ayuda humanitaria”, cuando la intención era crear otra base militar. Y complementando todo esto, Cuba no ha quedado fuera del juego. Obama pidió incrementar un 35% el presupuesto de las acciones contra el gobierno para financiar la Sección de intereses de los Estados Unidos a La Habana (SINA) o la Oficina de Asuntos Cubanos, según el profesor norteamericano Tracey Eaton.

Un juego de ajedrez

Además de estrategias bélicas, el gobierno de Obama trabaja la táctica diplomática en América Latina, como la visita que ha hecho entre el 18 y el 23 de marzo en Brasil, Chile y El Salvador. La elección de estos 3 países es clara, no al azar. Obama visitó Brasil para reunirse con la reciente Presidenta Dilma Rousseff, donde la intención ha sido fortalecer las relacionas entre el imperio y la potencia regional de Brasil para que el gobierno lusòfon de izquierdas no se desmarque de los parámetros del capitalismo, y condicione a los países del MERCOSUR de crear conjuntamente con Estados Unidos un Tratado de Libre Comercio (TLC). La siguiente visita a Chile ha tenido un carácter más geoestratégico. Actualmente, Colombia, Perú y Chile son los aliados neoliberales dado que tienen TLCS con los Estados Unidos. El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha buscado una limpieza de su pasado como Ministro de Defensa restaurando las relaciones con Ecuador y sobre todo Venezuela. La visita de Obama a Colombia podría perjudicar el objetivo de Santos de disponer de la colaboración de Chávez en la lucha contra la guerrilla de las FARC, y mantener el comercio bilateral entre petróleo de Venezuela y productos agrarios de Colombia. Y Perú está actualmente en campaña electoral para las elecciones presidenciales del 10 de Abril. La llegada de Obama podría afectar a los candidatos neoliberales como Alejandro Toledo o Keiko Fujimori ante el izquierdista Ollanta Humala. Entonces, Chile es país estratégico para los norteamericanos, dada su frontera con Bolivia y Perú, por si quieren ahogar al gobierno de Evo Morales y al de Perú si sale como Presidente Humala, quién puede alistarse al proyecto de integración antiimperialista liderado por Chávez. Y por último, la visita de Obama a El Salvador se justifica por que busca fortalecer las relaciones con el Presidente Mauricio Funes y evitar su sustitución por un líder marxista. En El Salvador hay un conflicto grave entre la cúpula de gobierno, que quiere continuar las relaciones de TLC con los Estados Unidos, y el partido del gobierno, el FMLN, que busca adherirse en el proyecto del ALBA. Además, Obama quiere ahogar a la izquierda de Centroamérica, aislar a los sandinistas de Nicaragua, y hacer renacer la “República Bananera”.

A todo esto, Obama ha tenido respuesta contrahegemònica. Hugo Chávez, la semana siguiente del 28 al 3 de abril, ha realizado una gira por América Latina, visitando Argentina, Bolivia, Uruguay y Colombia. En referencia a la visita en Argentina y Uruguay, dos miembros del MERCOSUR, es mejorar el comercio bilateral pero sobre todo fortalecer las relaciones políticas con los gobiernos progresistas de Cristina Kirchner y Pepe Mujica para hacer frente al neoliberalismo de los Estados Unidos y que la propuesta de Venezuela de entrar al MERCOSUR continúe apoyada por los dos países. La visita a Bolivia es para continuar los proyectos del ALBA conjuntamente para que el comercio y las relaciones políticas cada vez sean más fructíferos y soberanos contra el imperio. Añadiendo que Bolivia actualmente vive fuertes contradicciones internas entre el gobierno y los movimientos sociales perdiendo Evo Morales cierta popularidad. Consecuentemente, si Evo no gana las elecciones generales de 2014, Venezuela perdería un socio importante en el proyecto de integración. Y finalmente, la visita de Chávez a Colombia tiene la estrategia de seguir el nuevo juego diplomático de Santos y evitar un conflicto entre los dos estados, donde Colombia es apoyada por los Estados Unidos con 7 bases militares y es el tercer país que recibe más armamento del imperio, después de Israel y Egipto. Un guerra entre los dos estados, con la intervención de los Estados Unidos a favor de Colombia, no solamente produciría miles de muertos entre pueblos hermanos, sino posiblemente la caída del proceso socialista en Venezuela.

Correlaciones de fuerzas y contradicciones entre norte y sur en el continente americano cada vez son más manifiestas. Los Estados Unidos por el principio imperialista del “Corolario Roosevelt” no dejará perder su hegemonía fácilmente y buscará el enfrentamiento entre gobiernos de América Latina, cómo ha hecho históricamente, para intervenir en relación a sus intereses neoliberales y paralizar la integración de los pueblos. Y por el contrario, el ALBA, liderado por Venezuela, no solamente trabajará para conseguir nuevos ingresos de gobiernos de izquierda de Latinoamérica a la organización, sino para fortalecer unitariamente la lucha por la soberanía y la segunda independencia de América Latina. El juego de ajedrez entre hegemonía y contrahegemonía continúa su partida, veremos quién hará el próximo movimiento.

*     Sociólogo, editor de www.kaosenlared.net y miembro del Consejo Editorial de La Epoca.

Be the first to comment

Deja un comentario