octubre 27, 2020

Cincuenta veces Girón

Aniversario

El 16 de abril de 1961 Fidel declaró el carácter socialista de la Revolución cubana. Lo acompañaba una multitud en la despedida a las víctimas de bombardeos organizados y financiados por Estados Unidos. Los aviones, que despegaron de la Nicaragua del segundo Somoza, llevaban pintadas insignias cubanas. El objetivo era no sólo encubrir sino facilitar el ingreso al espacio aéreo, haciendo creer a la opinión pública mundial que se trataba de un levantamiento interno. Junto a la infiltración previa de bandas armadas, el ataque era parte de un plan más ambicioso: la invasión, que se produjo entre los días 17 y 19 de ese mes por Playa Girón. La administración Kennedy tenía ya preparado un gobierno títere en la Florida, con José Miró Cardona como futuro presidente, y aportó con equipos, armas de última generación, dinero, y transporte aéreo y marítimo a los casi 1500 mercenarios de la avanzada. Muchos de ellos habían sido reclutados por el entonces joven oficial CIA George Bush (padre).

Nunca previeron la decisión y el patriotismo de un pueblo en armas, que ya participaba decididamente de un sueño colectivo inspirador, y era protagonista de la campaña de alfabetización, la reforma agraria, las nacionalizaciones y la defensa. Tampoco contaron con la capacidad estratégica de Fidel, y su gesto de llegar personalmente hasta la propia línea de fuego para dirigir la contraofensiva. Como correlato grotesco, los mercenarios en derrota convirtieron a su Brigada 2506 en una formación gastronómica. Al ser tomados prisioneros, casi todos indicaban que se habían alistado como cocineros, con la esperanza de sortear las sanciones.

Fue la primera derrota del imperialismo en América Latina, y también la primera vez que Estados Unidos desembolsó una indemnización de guerra. Cuba, en un gesto hermoso que pinta de cuerpo entero a la Revolución, canjeó a los mercenarios por toneladas de compotas para niños, valuadas en varios millones de dólares.

Por su parte, la CIA mantuvo hasta el día de hoy diversas variantes de agresión, al punto de crear en Miami el centro más grande fuera de su sede en Langley, sólo superado por el que luego estructuraron en Saigón (ciudad Ho-Chi-Minh) contra el pueblo vietnamita. Precisamente por estos días se encuentra en su etapa final el juicio en Texas contra Luis Posada Carriles, uno de los principales operativos CIA, actor emblemático de ese entramado que lleva medio siglo, promotor de incontables atentados con explosivos contra instalaciones cubanas, incluyendo el derribo de un avión civil con 73 pasajeros en 1976 y otro frustrado en el 2000 en Panamá, donde se le capturaron más de cien kilos de C-4.Aunque el individuo cuenta con un frondoso prontuario como terrorista y entrenador de torturadores, reconocido por él mismo ante una periodista del New York Times yen documentos del FBI, es juzgado por “perjurio y fraude migratorio”(!). Se trata de un capítulo más en el jugoso negocio de la contrarrevolución supervisado por USAID, que garantiza dólares e impunidad, y que incluso ha sido denunciado recientemente por el senador John Kerry, lamentando el depilfarro de 150 millones dólares para la subversión contra Cuba.

Desafíos

Muy al comienzo de la Revolución,cuando Fidel entró en La Habana en 1959, advirtió: “La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será más fácil; quizá en lo adelante todo sea más difícil”. Ciertamente, la resistencia heroica de Girón tuvo que multiplicarse cincuenta veces, y cada año constituyó un nuevo reto para el pequeño país bloqueado, aislado, condenado, expulsado de organizaciones internacionales, boicoteado, víctima de incontables agresiones armadas y bacteriológicas que dejaron un saldo de cinco mil personas muertas o lisiadas.

A pesar de los múltiples aprietos Cuba se desarrolló, y forjó en la dignidad a su pueblo, construyendo un socialismo para el cual no tuvo fórmulas. Lo nutrieron sin dudas principios raigales como soberanía, justicia social, memoria histórica, aprecio por la cultura nacional, equidad, participación y eficiencia, aún cuando no siempre lograran articularse eficazmente “con todos y para el bien de todos” según la expresión de José Martí.Tal y como señala el sociólogo Aurelio Alonso “…tampoco contamos los cubanos con la referencia de un modelo socialista viable de desarrollo, porque el modelo soviético, que identificaba la socialización con la propiedad estatal (y otras cosas) contraponía plan y mercado, consagraba el ejercicio del voluntarismo en la planificación económica, configuraba una nueva burocracia, y desestimulaba el trabajo. En suma, presentaba fuertes contradicciones. Es ahora que en Cuba se plantean los cambios que pueden llevar al sistema a la configuración de un socialismo viable.”

Por si eso fuera poco, Cuba tendió su mano solidaria a países, movimientos y personas de todo el mundo en las más disímiles situaciones. No lo hizo desde la abundancia sino desde su propia austeridad, partiendo de la premisa del compartir, gesto impensable si no se cuenta con el espíritu internacionalista que encarnó y promovió el Che.

En el último lustro aparecieron otros retos para ese pueblo que de nuevo se decide a abrir caminos en medio de la crisis financiera internacional, un bloqueo que se mantiene pertinaz, y el agobio particularmente devastador de huracanes que en sólo tres años le provocaron daños por diez mil millones de dólares.

No se trata de un trance más. Raúl Castro lo señaló dramáticamente cuando a finales del año 2010 indicó: “…o rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos —como dijimos con anterioridad— el esfuerzo de generaciones enteras…”. Su discurso, que vale la pena leer con detenimiento porque es a la vez un exhaustivo y honestísimo balance de bienes y males, desmiente a los que durante décadas se afanaron por describir una Cuba silente, en la que nadie opina 1.

Alentados por el propio Raúl, en los dos últimos años cinco millones de cubanos y cubanas debatieron en diversos ámbitos laborales y barriales, aportando más de un millón de sugerencias y recomendaciones para las transformaciones. En una segunda fase, analizaron y discutieron el documento denominado “Lineamientos de la política económica y social”, base para el trabajo del VI Congreso del Partido, a desarrollarse en abril;algo extraordinario en un mundo en el que la democracia participativa sigue siendo una rareza.

Las reformas deberán buscar salidas a problemas estructurales de la economía (baja eficiencia y productividad, bajos salarios, doble moneda) y a escollos de la coyuntura macroeconómica (incremento en el precio de los alimentos —que el país importa en un 80%—, baja en el precio del níquel, las ya mencionadas afectaciones por ciclones). Queda claro que la clave en la modificación de la economíadebe pasar por la agricultura.

Otro reto se mueve en torno al desarrollo de proyectos que requieren inversión externa (refinerías, cemento, turismo, puertos) y que demandan una eficiencia respaldada en la relación coherente entre salario y productividad.

En suma, la economía se moverá en un terreno ignoto, con temas para los cuales no existen experiencias recientes (crédito para cuentapropistas y cooperativas no campesinas, surgimiento de microempresas, reducción y reubicación de un millón de puestos de trabajo, entre otros).

El camino se hará seguramente a la luz de las palabras del Presidente cubano: “…no me eligieron para restaurar el capitalismo ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y y continuar perfeccionando el Socialismo…”.

1    El texto íntegro en http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2010/12/18/raul-castro-discurso-en-la-asamblea-nacional/

*     Teólogo.

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