octubre 25, 2020

Ollanta Humala y el etnocacerismo en El Perú

Todavía hay políticos en El Perú que intentan vender la “victoria” bélica contra la guerrilla maoísta del Sendero Luminoso en defensa de la “democracia”. Keiko, hija del expresidente encarcelado Alberto Fujimori y candidata en las elecciones generales del 10 de abril, ha hecho campaña proponiendo la aprobación de un plan antiterrorista inspirado en la estrategia militar y paramilitar de su padre afirmando que los subversivos han renacido por la debilidad del gobierno de Alán García. Incluso, la conservadora y exalcaldesa de Lima, Lourdes Flores, a 5 días de las elecciones municipales del pasado 3 de octubre acusó, sin pruebas, a su rival y candidata de izquierdas Susana Villarán de apoyar a la guerrilla.

Mientras políticos han hecho campaña electoral contra un terrorismo desaparecido se han olvidado de la violencia estructural con altos índices de pobreza. Con una población de 28 millones, más de 10 millones viven en pobreza, aumentándose un 60% el último quinquenio, y sobre todo en los más desfavorecidos, como las comunidades indígenas que conforman entre el 25% y el 48% del total de la población, según el Banco Mundial. Además, un tercio de la ciudadanía no dispone de agua y saneamiento, Lima sufre uno de los índices mundiales más altos en tuberculosis, con elevados datos de la enfermedad del dengue, y una desnutrición infantil del 30% de los niños, afirma el estudio “Estado de la Infancia en el Perú” de UNICEF. Y por el otro lado, más de 37.000 millones de dólares han huido del país en beneficio de las transnacionales de la industria extractiva ubicadas en El Perú, durante 2006 y 2010.

Pobres y poblaciones indígenas de El Perú no quieren hablar de planes contra el terrorismo, por que ellos mismos pueden ser etiquetados de insurgentes al ser parte de movimientos sociales críticos con el gobierno, sino que demandan mejoras sociales. Parece ser que de los principales candidatos en la primera vuelta de las elecciones generales del pasado 10 de abril – Ollanta Humala, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynski – el único que ha sabido adaptar su política contra las deficiencias de la estructura social neoliberal de El Perú ha sido Ollanta con su proyecto del etnocacerismo moderno. Los resultados electorales son un indicador, ganando Ollanta las elecciones – contabilizado el 95,7% – con el 31,75% de los votos, y quedando segunda la neoliberal Keiko con 23,49%, con quién disputará la segunda vuelta electoral el 5 de junio. Kuczynki fue el tercero más votado con 18,52%, seguido del expresidente Toledo con 15,62%, y por último Castañeda con 9,83%. También se repartirán los 130 parlamentarios y 5 representantes del Parlamento Latinoamericano por las elecciones congresuales, donde con el 66,24% contabilizado Ollanta gana obteniendo 49 escaños y 2 representantes.

La familia Humala

En octubre de 2000, el capitán Ollanta se sublevó junto a su hermano Antauro y 70 militares contra el gobierno de Fujimori tras salir a la luz casos de corrupción del asesor Vladimir Montesinos, con la posterior fuga de Fujimori a Japón para evitar ser juzgado. Los Humala ofrecieron al Presidente Transitorio, Valentín Paniagua, deponer las armas cuando la estabilidad volviera a El Perú a cambio de amnistía. Ollanta volvió a sus funciones militares como agregado en Francia y después en Corea del Sur retirándose en diciembre de 2004, justamente cuando Antauro volvió a asaltar una comisaría en Andahuaylas pidiendo la renuncia del Presidente Toledo y la restitución de la Constitución de 1979, siendo, finalmente, detenido y condenado a 25 años. Por estos casos mediáticos no solo el apellido Humala se daba a conocer a la población civil sino también la ideología que fundó el patriarca Isaac Humala, el etnocacerismo.

La doctrina del etnocacerismo está inspirada en un nacionalismo étnico prehispánico del imperio inca – Tahuantinsuyu – admirando al General Andrés Avelino Cáceres por su resistencia en la Guerra del Pacífico contra la ocupación de Chile. Isaac militó primero en el Partido Comunista Peruano y después en el Movimiento de izquierda Revolucionaria, creando mas tarde el Comité reestructurador del Partido Comunista Peruano defendiendo trabajar políticamente dentro de las filas del ejército. Finalmente en los años 80 fundó el Movimiento Etnocacerista agregando al nacionalismo militar la lucha indigenista. El etnocacerismo clásico se resume en la reafirmación de la identidad andina del imperio incaico contra la élite blanca y asiática, incluso utilizando ciertos valores xenófobos y racistas, restablecer la pena de muerte o crear una guerra contra Chile. A nivel económico, se oponen a las transnacionales, a favor de la nacionalización de la industria peruana, y por la legalización del cultivo de coca. La ideología del etnocacerismo se concentra en la obra de Antauro, “Ejército Peruano: milenarismo, nacionalismo y etnocacerismo”, que fue publicada, por partes, en el diario del Movimiento, llamado “Ollanta”, difundiéndolo por todo el país reservistas militares para formar cuadros. Aún así, ha existido una ruptura política en la familia Humala. En las elecciones de 2006 los Humala presentaron diferentes candidaturas. Ollanta, con visión más moderna, se presentó con el Partido Nacionalista Peruano en coalición con Unión Por el Perú, y su hermano, Ulises, fue como primer candidato de la formación Avanza País, como representante del radical y preso Antauro. Tanto Isaac, Antauro y Ulises han criticado duramente a Ollanta por moderar su discurso respecto a la radicalidad étnica pro inca calificándolo simplemente como un nacionalista más y pactar con la burocracia política de centroizquierda. Las críticas han llegado incluso a conflictos familiares al afirmar Ulises el pasado 2 de abril que “de llegar al poder Ollanta, buscaría instaurar una dictadura bajo influencia de su mujer, Nadine Heredia”, desprestigiándolo políticamente y personalmente para las elecciones del 10 de abril.

Ollanta y su proyecto electoral

En las elecciones generales de 2006 Ollanta quedó primero con el 30,6% de votos, obteniendo su coalición 45 parlamentarios de 120, y seguido por Alán García con el 24,3%. Dado que ningún candidato consiguió más del 50% de votos se realizó la segunda vuelta entre Ollanta y García, ganando el segundo con el 52,6%.

Obama espera no caer en la misma derrota en los comicios de la segunda vuelta contra Keiko el 5 de junio y por eso ha visto necesario “alejarse” del Presidente Hugo Chávez, afirmando duramente que “no entregaran El Perú a Chávez, no seguirán su modelo”, dado que Chávez al darle apoyo electoral en 2006 rápidamente los medios de comunicación pertenecientes a la derecha política hicieron una dura campaña contra Ollanta etiquetándole despectivamente de socio del “dictador militar comunista”. La afirmación de Ollanta posiblemente sea una “demagogia” electoral para conseguir ganar la segunda vuelta con votos de cierta parte de la burguesía nacional considerada antichavista y poder llegar a posibles pactos con las formaciones de Castañeda -con quien ya se reunió en su casa el 12 de abril – y Kuczynski para recibir su apoyo electoral. Guste o no, la realidad política latinoamericana es totalmente dialéctica, o estás con el extremo del imperio de los Estados Unidos, las transnacionales y el modelo neoliberal, como propaga Keiko, o estás con el extremo del modelo de construcción de socialismos del siglo XXI y desarrollismo nacional. El resultado de las elecciones del 5 de junio definirá el destino político de El Perú.

*     Sociólogo, editor de Kaosenlared y miembro del Consejo editorial de La Época

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