octubre 25, 2020

Opinión Pública boliviana víctima de la especulación bursátil

Poniendo orden y transparencia en la información desde YPFB

En fecha 8 de abril del presente el presidente de YPFB, Carlos Villegas, explicó ampliamente los resultados del informe que emitiera la empresa certificadora Ryder Scott, respecto a las reservas de gas y petróleo existentes en el territorio nacional, en sus versiones de probadas, probables y posibles. De esta manera se hace necesario tomar en el futuro las acciones pertinentes para evitar ingresar a una crisis energética innecesaria e inoportuna. Haber transparentado esta información es un acto de ética profesional por parte de los que dirigen YPFB y del gobierno que lo preside.

La certificación que emitió la empresa estadounidense Ryder Scott documentó las reservas de gas al 31 de diciembre de 2009, en 46 campos de gas condensado, 19 campos de petróleo y 7 de campos de gas condensado (petróleo liviano). Dicha cuantificación confirma que el país cuenta con 19.9 Trillones de Pies Cúbicos de Gas(TCF, por sus siglas en inglés). Dichos reservas están identificadas con precisión como: 9,94 TCF de reservas probadas de gas natural (P1); 3,71 TCF de probables (P2) y 6,25 TCF de posibles (P3), los mismos que sumadas confirman los 19,9 TCF, certificadas por la firma citada.

La proyección de los compromisos asumidos para la exportación, mercado interno e industrialización tendría, más o menos, la siguiente estructura:

  • Para Brasil, el contrato que finaliza el 2019, se deberá exportar la cantidad de 3,8 TCF.
  • Al mercado argentino, según el contrato firmado, se deberá proveer del energético por 20 años a una cantidad de 4,1 TCF.
  • Para satisfacer el mercado interno del país, alcanzaría para cubrir 12 años de consumoy se requieren 3,9 TCF.
  • Empresa Boliviana de Industrialización de los Hidrocarburos (EBIH) tiene planeado realizar ocho proyectos de industrialización para lo cual el país debería contar con 2,96 TCF durante los siguientes 20 años.

Tomando en cuenta el supuesto de que en el proceso se confirmarán, las reservas probables y posibles, el cumplimiento de los compromisos asumidos hasta ahora se cumpliría con holgura. Conclusión que no toma en cuenta las exquisiteces mal intencionadas que realizan algunos “analistas”, especializados en la materia y de aquellos “comunicadores” que demuestran desconocimiento absoluto sobre los acontecimientos e intencionalidades que existían en las irresponsables actitudes de los que dirigían el sector de hidrocarburos en los tiempos neoliberales, en los cuales se procedió de manera fraudulenta en el manejo de la información, aspecto que comentaremos después.

Es preciso recordar que, la certificadora DeGolyer & MacNaughton (D&M) el 2004 cuantificó las reservas de gas, entre probadas, probables y posibles en 48,77 TCF (trillones de pies cúbicos). Sin embargo, un año después, redujo las mismas a 19 TCF. Semejante disminución en la cantidad de las reservas de gas no se debe pues a un error de escritura en los informes que emitiera esta empresa, tampoco es un acto de irresponsabilidad o negligencia. Se trata de una acción intencionada de especulación y fraude, acciones propias del sistema capitalista en su fase de capital financiero-especulativo.

Capitalismo especulativo y el mundo de los energéticos

El capital en su fase financiera representa el aspecto fenoménico de las relaciones capitalistas de la producción. El mundo de las finanzas es un espacio improductivo, porque en él no se crea ningún valor adicional ni producto alguno, las finanzas no producen riqueza alguna, como se lo hace en la industria, en el agro y/o en las actividades extractivas. Cuando el capital adquiere su forma financiera y especulativa, se recicla parte de la plusvalía (o excedente) que el sector productivo no logró reinsertar en el proceso productivo (o reinvertir), resultado de las crisis de sobreproducción y del caos en el que se desempeña la economía no planificada. En las finanzas los capitales van rodando de mano en mano, para tratar de hincharse a costa de otros. Estos recursos crecen básicamente de dos formas:

  1. Con la compra de acciones a una empresa que usa ese dinero para invertirlo en la economía real y extraer la plusvalía necesaria para cubrir el valor y el interés que genera el título.
  2. Con la mera y más salvaje especulación. Así, la casi totalidad de agentes económicos compran acciones, bonos o divisas para venderlas apenas suban de precio y así ganarse o apropiarse de un diferencial.

En ambas formas se opera en los mercados de valores, en ellos se utilizan una serie de artificios para falsear la información referida a la situación de las empresas cuyas acciones y bonos son objeto de compra y venta. Se informa con estados financieros que son prefabricados a partir de una doble contabilidad de las empresas, se falsea información respecto al respaldo material que tienen estas empresas, como ser las reservas de materias primas que se les ha concedido en concesión para su explotación y comercialización.

En materia de hidrocarburos siempre se buscaron manipular las cotizaciones para obtener ganancias especulativas, se miente sobre las reservas que poseen cada uno de los sitios geográficos donde se encuentra el petróleo y/o el gas natural, se anuncian descubrimientos que nunca han existido y por lo tanto no se pueden confirmar. Por ejemplo, se afirma que el 70% del precio del petróleo es producto de operaciones especulativas en los mercados financieros, se añade a esta actitud especulativa el agotamiento de este recurso, el debilitamiento de monedas duras como el dólar, la crisis de los EE.UU, el incremento de la demanda de China y la India, la incertidumbre en el uso de energías alternativas, por su peligrosidad, caso de la energía atómica. Las cotizaciones de precios de los hidrocarburos no responden al soñado mecanismo del mercado. Este es un caso clarísimo de cómo se manipula el precio de estos recursos naturales, a favor del aumento de ganancias en un ámbito totalmente improductivo.

Los bolivianos fuimos presa de la especulación sobre las reservas de gas

El anuncio de la existencia de 48,77 TCF de gas en el subsuelo boliviano, por parte de la certificadora DeGolyer & MacNaughton (D&M) el 2004fue una acción de pura especulación que tenía dos propósitos:

  1. Un engaño bursátil de la dirección de Repsol YPF, British Petroleum y Sempra, para que sus acciones sean valorizadas en los mercados financieros. Estas empresas, respaldadas en los contratos de la nefasta capitalización neoliberal, se creían dueños absolutos de los recursos gasíferos existentes en nuestro territorio, y no escatimaron ningunas limitación ética en sus acciones.
  2. Encandilar al pueblo boliviano para que se ilusione con la existencia de tantos recursos gasíferos, teniendo la esperanza de vivir de esas rentas, de esta manera consientaa las empresas transnacionales, para que saqueen esta inmensa cantidad de gas en complicidad con las élites dominantes de la oligarquía minera y agroindustrial, así como de sus operadores políticos.

Ambos objetivos estaban respaldados por el engañoso “Proyecto Pacific LNG”, para la exportación del gas desde Tarija a las costas occidentales de los EE.UU y México. Cuando en realidad se trataba de proporcionar materia prima gas, para su industrialización en el norte de Chile. Proyecto que iba a ser encarado por el Estado chileno y su burguesía industrial, puesto que la iniciativa y emprendimiento de la “burguesía boliviana” (en realidad oligarquía) está por demás disminuida para asumir las responsabilidades del desarrollo industrial.

En resumen, el gas no se hizo gas ni se fue con la clase política neoliberal e incapaz. Fuimos víctimas de la especulación bursátil y de los propósitos de extraer el gas en el tiempo más corto posible por parte de las transnacionales que se favorecieron de la nefasta capitalización, ejecutada por los operadores políticos del neoliberalismo criollo.

Se sugiere a los honestos comunicadores emprender una investigación seria y metódica para informar a la opinión pública de manera objetiva y no ser presa de la vulgaridad y la superficialidad informativa en el tema de las reservas del gas boliviano. Recordar que el mandato constitucional en materia de recursos naturales es que, estos recursos son propiedad del pueblo boliviano. Consecuentemente, se requiere la mayor ética y responsabilidad en la información.

*     Docente Investigador Titular del IIE-UMSA, de oficio economista

Be the first to comment

Deja un comentario