octubre 30, 2020

Raúl: Cuba sin reserva de líderes preparados se perdió una generación de relevos

por: Gerardo Arreola/ Questión Digital/ La Jornada

El presidente Raúl Castro reconoció que no existe una generación con experiencia y madurez que remplace a la máxima dirigencia cubana en el gobierno, el Estado y el partido único.”A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas”, señaló Castro en la apertura del sexto congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) el sábado.

 “Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados” y será necesario solucionar el relevo durante los próximos cinco años, añadió el mandatario.

Castro deploró la “falta de rigor y visión que abrieron brechas a la promoción acelerada de cuadros inexpertos e inmaduros a golpe de simulación y oportunismo, actitudes alimentadas también por el erróneo concepto de que para ocupar un cargo de dirección se exigía, como requisito tácito, militar en el Partido o la Juventud Comunista”.

El presidente cubano fue particularmente crítico al señalar la falta de promoción a cargos de primera línea en el PCC de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, “sobre la base del mérito y las condiciones personales”.

Apuntó que “no haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza, que cargaremos en nuestras conciencias durante muchos años”, porque eran decisiones aprobadas por todos los congresos anteriores del PCC.

El sexto congreso concluirá el martes próximo, con la elección de un nuevo Comité Central, que elegirá entre sus miembros al Buró Político, el órgano ejecutivo permanente de la organización. Se espera que Raúl Castro sea elegido primer secretario, en remplazo de su hermano Fidel, quien se mantiene en el cargo desde la fundación del PCC, en 1965.

El actual Comité Central fue electo en el quinto congreso, en 1997 y originalmente tenía 150 integrantes, que a la fecha se han reducido a 125. El Buró Político tenía 24 miembros, que ahora son 19.

Raúl Castro dijo que como parte de la reforma tendrá que cambiar el funcionamiento de los órganos dirigentes del PCC, del Estado y del gobierno, “al tiempo que se garantice el rejuvenecimiento sistemático en toda la cadena de cargos administrativos y partidistas, desde la base hasta los compañeros que ocupan las principales responsabilidades, sin excluir al actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ni al primer secretario del Comité Central que resulte electo en este congreso”.

En ese punto expuso su iniciativa de limitar a dos periodos consecutivos de cinco años el ejercicio de “los cargos políticos y estatales fundamentales”, aunque no elaboró más sobre el tema.

Fidel Castro retuvo durante décadas las posiciones principales en las fuerzas armadas, el gobierno, el Estado y el partido único. Era comandante en jefe desde la guerrilla de los 50 y mantuvo el rango al convertirse el Ejército Rebelde en las actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El líder cubano ha aparecido en público en uniforme militar sin las insignias de comandante en jefe, pero todavía se le llama en público con ese rango. Por mandato constitucional, el jefe supremo de las fuerzas armadas es el jefe de Estado, en este caso Raúl Castro, quien, sin embargo, aún se mantiene con su antigua posición de general de ejército, segunda en el escalafón castrense.

Como jefe de gobierno, Fidel Castro fue designado primer ministro y se mantuvo en el puesto hasta la aparición de nuevas instituciones en 1976, cuando se convirtió en presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros (jefe de Estado y de gobierno).

En febrero de 2008 el parlamento designó a Raúl Castro como jefe de Estado y de gobierno.

Fidel estuvo al frente del Movimiento 26 de Julio, la fuerza política que encabezó la insurrección de los años 50. Tras el triunfo de la revolución, el líder fue también el máximo dirigente de dos agrupaciones temporales de coalición, las Organizaciones Revolucionarias Integradas y el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, que finalmente se convirtió en el actual PCC.

Se romperá el modelo vertical

 

La reforma cubana rebasa la economía e implicará decisiones políticas de largo alcance, como la ruptura del modelo vertical que concentra en pocas manos la dirección de las empresas, el Estado y el partido único, para construir, en cambio, un sistema regido por instituciones, según el informe que presentó el sábado el presidente Raúl Castro.

Al iniciarse el sexto congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), Castro esbozó una transición gradual del Estado, que busca relaciones más horizontales, y que junto con la apertura económica pone a la isla en el campo de los regímenes socialistas que se reformaron, como China y Vietnam, y la separa del escenario de colapso en el que se hundieron la Unión Soviética y Europa del Este.

“Estamos convencidos de que lo único que puede hacer fracasar a la revolución y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir”, dijo Castro.

Sin embargo, el presidente cubano estuvo consciente de que enfrentará una resistencia interna y por ello pidió reaccionar con sentido común “ante las violaciones y la disciplina de todos, en primer lugar de los cuadros de dirección”, cambiar la mentalidad y “dejar de lado el formalismo y la fanfarria”.

Separación de funciones

La clave de la reforma institucional está en la “separación precisa” de funciones entre las empresas, la administración pública y el partido único, señaló el mandatario, “asunto que por décadas se ha visto plagado de confusiones e improvisaciones”.

Se trata también, agregó el presidente, “de despojar para siempre al partido de todas las actividades no propias de su carácter de organización política, en pocas palabras, liberarse de funciones administrativas y dedicarnos cada quien a lo que nos toca”. Así podrá ejecutarse la “paulatina descentralización de facultades, desde el gobierno central hacia las administraciones locales y desde los ministerios y otras entidades nacionales en favor de la autonomía creciente de la empresa estatal socialista”.

Esa línea pondría punto final a la práctica en la que han vivido generaciones enteras de cubanos, según la cual el PCC es una especie de poder fáctico de decisión o veto hasta en los más pequeños conglomerados, y los gerentes de empresas y funcionarios públicos de cualquier nivel tienen que subordinarse a la opinión partidaria.

Durante años, el PCC “se vio involucrado en tareas que no le corresponden, limitando y comprometiendo su papel”, señaló Castro, y de inmediato puso un ejemplo de corrección: ya se está reduciendo “sustancialmente” el catálogo de nombramientos en cargos públicos nacionales, provinciales y municipales que hasta ahora tenía que aprobar el partido, para entregarle esa facultad a los ministerios y empresas.

A menudo el mandatario leyó citas de Fidel Castro de décadas atrás, para ilustrar cómo ciertas decisiones se tomaron, pero la práctica fue distinta. Raúl repitió el ejercicio en este caso, recordando un discurso de su hermano mayor, de hace 49 años, en el que se reclamaba la separación de funciones entre un ministro, un administrador y el partido único. Luego el presidente cubano sacó de la gaveta otra resolución, esta vez del PCC, de 1973, exactamente en la misma dirección.

Recordó que los acuerdos de los congresos partidistas suelen quedarse en el papel y anticipó candados para impedir que su proyecto corra la misma suerte. Habrá una comisión, que le reportará directamente al mandatario, para dar seguimiento a la reforma y preparar los cambios jurídicos indispensables y las enmiendas a la Constitución. Castro anunció que el PCC celebrará una conferencia nacional en enero de 2012, para revisar su vida interna

La construcción de un país de instituciones ya ha empezado, según la reseña de Castro, que recordó medidas recientes que reglamentan el funcionamiento del gobierno en varios niveles y la política de defender el valor de los contratos, las obligaciones de pago y cobro y la eliminación del exceso de reuniones de todo tipo.

Sesiona el congreso

El congreso sesionaba el domingo a puerta cerrada en cinco comisiones. El documento de base, el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, estaba siendo reconstruido, según el informe de Castro.

De 291 lineamientos originales, el 68 por ciento resultaron reformulados en la discusión nacional –entre diciembre y febrero pasados– y resultaron 311, reportó el mandatario. Algunas iniciativas no se reflejaron en la versión que discuten ahora los mil delegados, por diversas causas. Castro puso el ejemplo de 45 personas que pidieron autorizar la concentración de la propiedad, lo cual se desechó por “entrar en abierta contradicción con la esencia del socialismo”.

Los puntos particulares más debatidos fueron la libreta de abastecimiento alimentario, la política de precios, el transporte de pasajeros, la educación, la unificación monetaria y la calidad del sistema de salud, añadió.

*Corresponsal del Periódico La Jornada en La Habana.

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