octubre 30, 2020

L@s otr@s chilen@s

Leonardo Jeffs, historiador chileno y profesor universitario, partidario de la integración y de la verdad histórica, dedicó esfuerzos y años a investigar una cara oculta e incomoda de la historia de su país: la presencia de soldados y oficiales chilenos en filas bolivianas durante la contienda del Chaco. Superaron el centenar y en promedio estuvieron un año en las cálidas e insalubres arenas del sudeste. Sus razones para incorporarse al ejército boliviano fueron múltiples. Pesó desde la promesa de una buena paga, el afán de aventura y hasta la identificación con la causa boliviana. Tres murieron, once fueron heridos y otro trío fue preso. Un puñado se quedó en Bolivia, pero la mayor parte sobrevivió y regresó a su país. Uno de ellos, Aquiles Vergara Vicuña, posteriormente se solidarizó —afirma Jeffs— firmemente con la demanda marítima de Bolivia, a través de numerosos escritos y libros: Del Caldero del Chaco (1936), Historia de la guerra del Chaco (7 tomos publicados entre 1940 y 1946), Bernardo Bilbao Rioja. Vida y Hechos(1948), y Cosas y quisicosas de un problema americano. (Criba de Recuerdos) (1963).

Un trienio más tarde, Inti Peredo intentaba reorganizar la guerrilla del Che en Bolivia. Hombres y mujeres del Partido Socialista de Chile, le prestaron su apoyo y se integraron a sus filas. Desde Santiago y Calama se organizó una red logística para ingresar vituallas, armas y combatientes a Bolivia. Destacó en la misión Beatriz TatiAllende, hija del futuro presidente, Salvador Allende. De él se dice que fue un ferviente propulsor de un acuerdo con Bolivia en torno al espinoso conflicto marítimo. En la selva húmeda de Teoponte, en 1970, cayeron varios chilenos; entre ellos Tirso Montiel, ex oficial de carabineros; cuyo cuerpo permanece desaparecido. Su internacionalismo, su rechazo a las fronteras creadas por el capitalismo, no le impidió morir en otro país y, a sus ojos, por Bolivia y sus masas empobrecidas.

El giro en la política marítima del presidente Evo Morales, ha desatado, seguramente a su pesar, una ola de chauvinismo, que parecía desaparecido. Hay páginas en el ciberespacio y escritos en la prensa que se esfuerzan en alentar un espíritu de confrontación contra “los usurpadores”. Es el espíritu sensato el que debe primar, junto al reconocimiento que a lo largo de la historia, desde el otro lado de la cordillera, existieron voces y actitudes de hombres y mujeres que nacidos en Chile no dudaron en ofrecer su vida a Bolivia.

*     Gustavo Rodriguez Ostria es historiador

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