octubre 30, 2020

Naturalización de la sexualidad

Son el sexo y la sexualidad algo natural? No. Sin embargo, para el feminismo clásico esencialista, existe una especie de continuidad natural entre los conceptos sexo, género y sexualidad, que constituyen la base de una especie de ontología de la diferencia sexual. Para este tipo de feminismo, el sexo es algo natural que se identifica con los genitales, mientras que el género sería una construcción simbólica y social articulada a procesos de dominación y opresión que los hombres ejercen hacia las mujeres. El límite de este tipo de retórica sobre el género, es precisamente la obligatoriedad de la heterosexualidad.

El concepto de sexualidad, ha sufrido transformaciones a lo largo de la historia. En este sentido, se podría hablar de una sexualidad premoderna, moderna y postmoderna, a lo largo de cuya historia, se han producido cambios significativos referidos a las transformaciones de las identidades de género.

Según Thomas Laqueur, en el siglo XVII sólo existía un sexo: el masculino, legitimado por los estudios de la ciencia médica de la época, cuya creencia en “una especie de órgano sexual universal”, convertía a la feminidad en una variable débil y decadente.

Posteriormente, se restablece cierta importancia a las mujeres, ya que para la determinación de la feminidad o la masculinidad, ya no importaba la anatomía de los genitales, sino el criterio de la capacidad reproductiva.

Hacia fines del siglo XIX, estudios médicos, inventan la distinción conceptual entre homosexualidad y heterosexualidad, entre perversión sexual y normalidad. Hacia 1950, los “sujetos sexuales”, así constituidos, comenzarán a cuestionar esta invención moderna de la a-normalidad. A mediados del siglo XX, aparece la noción de sexualidad, que pone en duda la relación causal entre sexo y género. Es decir, la idea de que el sexo sea algo biológico, predeterminado y fijo, sobre lo cual se construye de manera simbólica y cultural, la diferencia de género.

John Money, pediatra norteamericano, sería uno de los primeros en cuestionar de manera absoluta este “régimen sexual bipolar de la modernidad”, gracias a sus tratamientos quirúrgicos y hormonales de transformación de los órganos genitales de niños con problemas de indeterminación sexual. Lo que buscaba Money con sus intervenciones quirúrgicas a los bebes intersexuales, era posibilitar su adaptación y normalización a la vida familiar y productiva de la sociedad. A finales de los 90’ esta práctica comenzó a ser cuestionada por las primeras asociaciones de intersexuales en los EE.UU. quienes demandaban el conocimiento de sus historiales médicos y el derecho a decidir sobre las transformaciones de sus propios genitales.

De aquí que, sexo y sexualidad, no pueden ser considerados como algo natural. Forman parte del régimen cultural y socialmente construido de la diferencia sexual y de género, cuyos dispositivos institucionales de poder (institución médica, educativa, jurídica, etc.)han trabajado de manera conjunta, para lograr que la normalidad (lo natural), pueda ser representado por lo masculino y lo femenino, dejando a las otras identidades sexuales (transgéneros, transexuales, intersexuales, queer en general…), en el limbo “monstruoso” de la excepción, que confirma la regla.

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