octubre 28, 2020

La participación y el control social en la experiencia histórica de la clase obrera

Breve historia de la participación y control económico-social de la clase obrera

En Bolivia, una forma de participación embrionaria de control de la producción, fue el incremento salarial y el bono de producción; más adelante fue el control obrero “con derecho a veto” en las minas del Estado, que dejaron en suspenso en 1962, para volver después con la Cogestión Obrera paritaria a partir de 1984 que terminó en 1985 con la arremetida del neoliberalismo contra las empresas públicas. Políticamente la clase obrera participó y controló relativamente al Estado con el Co-Gobierno de 1952 a 1960. Juan José Torrez al inicio de su mandato diciembre de 1970 ofreció un nuevo Co-Gobierno a la Asamblea Popular donde orgánicamente se encontraba la Central Obrera Boliviana.

En Japón y México, se institucionalizaron los “círculos de participación” y los “círculos de control de calidad”, que eran similares y con el mismo objetivo de la tradicional oferta del 5 al 15 % de acciones a los obreros, para tenerlos como socios en procura de la estabilidad social y laboral. En la Yugoslavia socialista, se instauró como forma avanzada de participación, la autogestión obrera, como un camino de la emancipación del proletariado preconizada por Marx mediante la apropiación o control de los medios e instrumentos de producción.

Bases legales y políticas de la actual participación y control social

Participación y Control Social, emana del precepto constitucional que reconoce la soberanía del pueblo, con características de inalienable e imprescriptible (Art. 2º de la CPE), por tanto la participación social y el control social “a la gestión pública en todos los niveles del Estado, y a las empresas e instituciones públicas, mixtas y privadas que administren recursos fiscales” (Art. 241 de la CPE), son formas constitucionales para el ejercicio de la soberanía del pueblo mediante la institucionalización de la participación y el control social. Sólo falta la Ley marco general para su pleno ejercicio (num. IV del Art. 241).

Entre tanto no se apruebe y promulgue la Ley marco que exige la CPE, los intentos de viabilizar la participación y control social, desde los Ministerios y las empresas públicas, así como en salud y educación, éstos intentos continuarán dispersos y heterogéneos; para evitarlo, incursionaremos en la conceptualización y el significado de lo que entendemos por participación y control social.

Conceptualización de la participación y el control social

•  Control, es comprobar, verificar, examinar, tener bajo el dominio, dirigir. Controlar es la acción de ejercer el control. Control y controlar son más precisos, concretos y de mayor contenido que la fiscalización y la vigilancia. Es una fase superior de la comprobación de datos de la fiscalización (del Estado) y de la vigilancia (la observación): es la fase previa a la imposición de sanciones.

•  El control social, ya dijimos, es mucho más que la vigilancia o la fiscalización; en otras palabras, se puede controlar a los fiscalizadores y a los vigilantes para comprobar sus informes, verificar la corrección de las acciones individuales o colectivas. Y hacerlo, además, de manera colectiva, mediante la sociedad organizada.

•  Participar es tener parte en alguna cosa o en algo. Para el tema que nos ocupa, no se trata de la participación individual sino social o colectiva, lo cual significa que es todo lo relativo a la sociedad en general, a las agrupaciones de la sociedad o a las clases sociales en que está dividida la sociedad desde el esclavismo hasta nuestros días.

•  La participación social, tiene su origen en la condición social de las personas, pues todos somos el producto social de la célula básica de la sociedad llamada familia; también somos miembros de un grupo social, etnia, cultura, etc. Y en todo participamos activa o pasivamente, pero participamos.

•  La participación social es algo más que asistir o estar presente. La participación social es la participación colectiva de los miembros de una organización social (entre los que están las comunidades y los Sindicatos). La participación social no es un fin en sí misma, es un medio para lograr o alcanzar objetivos. Tales objetivos son sociales, no es la satisfacción de los intereses particulares de los miembros de la organización social; la participación social es para contribuir a conseguir objetivos sociales generales como por ejemplo “mejorar la calidad de vida” luchando contra la exclusión y la pobreza o por la redistribución de los bienes y servicios con justicia en toda la sociedad. Concebida así la participación y el control social, estamos a punto de concretar nuevos instrumentos de cambio en este proceso de transición del Estado.

Si la sociedad civil organizada tiene ese rol respecto al Estado, su deber es también controlar la buena organización, su funcionamiento y fortalecerlo reduciendo o eliminando sus debilidades; esta se la ejerce a través del control social como una de las funciones específicas de la sociedad sobre su criatura que es el Estado. Y éste, como aparato administrativo de la sociedad, tiene ineludiblemente que rendir cuentas y dar explicaciones al soberano a través de sus órganos de decisión y funcionamiento a los distintos niveles orgánico-institucionales de la sociedad. Este es el fundamento esencial de la participación y el control social sobre las entidades públicas y sobre el estado mismo en su conjunto.

La derecha utilizó a la participación y al control social

Fue en la primera mitad del siglo XX, en el marco de las ciencias positivistas, que la derecha utilizó el concepto de Control Social asignándole una función regulatoria y cultural más que fiscalizador o controlador. El control social era una forma de censura social funcional al capitalismo. Le sirvió como intento para frenar el avance revolucionario de la primera mitad del siglo XX, preservar el statu quo y proyectar algunas reformas en el marco del populismo y/o nacionalismo como obstáculos a los verdaderos cambios revolucionarios.

La CPE recupera y proyecta la participación y el control social como instrumento de cambio

Fue bajo el principio de la contradicción, en el marco de la lucha de clases, que el Control Social se constituye en coadyuvante en la construcción de una nueva hegemonía. Con la función de fiscalización real, fomento de la transparencia, de la eficiencia administrativa y la vigilancia permanente sobre la corrupción como fenómenos sociales. Además, el CS tiene la función de castigar la desviación y compensar la lealtad e idoneidad para fomentar el cambio y cualificación de la nueva clase hegemónica.

Así la participación y el control social, bien aplicados, pueden convertirse en el germen del poder social, del poder de la clase de los excluidos, explotados y oprimidos. Por eso no es casual que sea el Gobierno del c. Evo Morales el que le está facilitando a ésta nueva entidad, la característica de instrumento de cambio hacia una nueva sociedad; y allí es donde la clase obrera juega o tiene que jugar un rol de nucleadora, viabilizadora y ejecutora de la participación y el control social.

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