octubre 24, 2020

¿Estructuras de poder en La Paz?

La Paz siempre ha sido el gran aporte a las grandes transformaciones del conjunto nacional, pero al mismo tiempo eso marcó la historia de subordinación del poder local paceño al gobierno central en todos los momentos históricos. Por eso que también el departamento de La Paz no pudo potenciarse económicamente ni pudo construir su propia élite política.

Analizar las estructuras de poder en el departamento de La Paz es muy difícil, ya que los grupos de dominación o los políticos siempre han surgido en relación al grupo estatal nacional. En otras palabras no han logrado construir una elite política paceña para paceños o una visión local propiamente dicha, siempre han pensado en la hegemonía nacional. Eso es su pecado y su virtud al mismo tiempo de los grupos políticos dominantes hasta hoy.

Además dichas estructuras de poder siempre se ha construido en esa larga tensión entre lo indígena y no indígena. Unos en una visión de asimilación y otros en la visión de autodeterminación. Inclusive los propios intelectuales en su elaboración de su concepción del mundo también han sido determinados por esta tensión. Y son esas tensiones que ha marcado la historia estatal de Bolivia. Por lo tanto, los grupos hegemónicos también se han construido en esa tensión, sólo que esas tensiones en unos momentos históricos han tan evidentes y en otros no.

Dicha afirmación podemos contrastarla recurriendo a la historia. Por ejemplo en la época de la colonia el levantamiento de Tupaj Katari de 1781 en La Paz no fueron luchas sólo para el cambio de las estructuras de poder en La Paz, sino tuvo una visión estatal y/o nacional y marco el inicio de la guerra de la independencia nacional, aquí los beneficiarios de la independencia no fueron la población paceña sino el conjunto nacional boliviano y mucho peor la casta dominante criolla mestiza ni siquiera los indígenas.

De igual manera después de un siglo aproximadamente el levantamiento de Pablo Zarate Willca en 1989 determinó el cambio de estructura de poder en el conjunto nacional y la propia geopolítica de Bolivia. Desde ese entonces La Paz es sede de poder Político.

Inclusive la batalla y el triunfo definitiva de la revolución de 1952 fue librada en La Paz, pero tampoco sólo beneficio a La Paz, sino al conjunto nacional. Quizá es uno de los momentos históricos más serías en el intento de construir un Estado nacional hegemónico para terminar con la identidad indígena, pero tampoco logró.

Por último el inicio del llamado “proceso de cambio” en el año 2000 fue protagonizado por el departamento de La Paz develando nuevamente esa vieja tensión entre lo indígena y no indígena, pero aquí La Paz nuevamente renuncia su interés local en beneficio del interés nacional modificando la Constitución Política del Estado republicano en una Constitución de carácter Plurinacional.

En conclusión La Paz fue el gran aporte a las grandes transformaciones del conjunto nacional, pero al mismo tiempo eso marcó la historia de subordinación del poder local paceño al gobierno central en todos los momentos históricos. Por eso que también el departamento de La Paz no pudo potenciarse económicamente ni pudo construir su propia élite política que solamente defienda los intereses locales, o los intereses locales siempre están subordinadas al interés nacional.

Al parecer que hay una psicología del paceño empezando desde los intelectuales hasta los políticos de tener una hegemonía nacional y no sólo local. Si revisáramos toda la producción intelectual escrita nos daríamos cuenta que los asuntos de estudios sean de casos específicos o teorías intermedias terminan como propuestas nacionales. O los políticos que han tenido cierta independencia de su liderazgo usan las estructuras de poder local paceño como medio para saltar a las estructuras de poder nacional. Pero también ocurre lo contrario, los líderes nacionales no quieren que surjan paceños con su propio liderazgo debido a que en el futuro será potencial o el rival político nacional, por eso prefieren poner a una persona o personas que no tengan carisma propio, intelectualidad propia y consecuencia liderazgo propio, siempre ha sido la característica de la estructura de poder en el departamento de La Paz.

En este sentido, nunca se ha podido construir un poder visible y que valga por sí mismo en el departamento de La Paz, por que las susceptibilidades de los líderes de los partidos políticos que tienen liderazgo nacional siempre han sido constantes. Eso se debe no sólo porque la población votante esté concentrada en el departamento de La Paz, sino sobre todo históricamente se ha constituido en determinante en la construcción de la hegemonía política, eso significa que es decisivo en la conducción de políticas nacionales, de ahí que es referente para resto de los departamentos.

Esta practica política lo ha sido en la época del neoliberalismo y en el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Eso significa dos cosas: no se ha constituido una élite política propiamente local paceña por un lado, y tampoco se ha generado un proyecto político que defienda sólo los intereses económicos políticos del departamento de La Paz. En otras palabras, no se ha generado una función directiva y organizativa que articule a toda la población y clases sociales de La Paz y pueda construir una hegemonía política y cultural del departamento.

Por eso que no podemos hablar de élites políticos paceñas, mucho menos de las élites hegemónicas con capacidad de articular las diferentes fuerzas sociales y políticas en función del interés del departamento. No se ha generado un discurso político para el departamento, sino esto siempre ha sido subordinado al discurso nacional, o sea, lo que se dice para el país se dice para el departamento.

Ahora con la asunción de Evo Morales como presidente de Bolivia lo que ha pasado es cambio de representantes y autoridades del departamento pero de no de élites. En la época neoliberal tanto autoridades como representantes departamentales eran elegidas en función de confianza del presidente o jefes políticos en el turno de gobierno, que generalmente venían de los estratos sociales de la clase media mestiza y sólo en los tiempos de crisis política intentaron forzadamente de poner gente de rostro indígena. En el gobierno del MAS dicho espacio político es ocupado por representantes elegido de organizaciones sociales fundamentalmente campesinos y sectores sociales populares del área urbana. Su experiencia pasada de estos representantes fundamentalmente son las actividades sindicales o en su mayoría provienen de ese campo no una batalla política mucho menos del debate intelectual, su nivel de capital cultural o conocimiento académico prácticamente es nula.

En este contexto el campo político se ha convertido en apetecible de los dirigentes sociales, por eso, la primera batalla que tienen que hacer los políticos de hoy es ser elegido como dirigente, para luego acceder a un puesto político. En ella no priman las batallas ideológicas o visiones del mundo, sino intereses puramente personales y justifican como cosa política la defensa a un líder carismático que permitió acceder a dicho campo político. Por eso son mucho más nulas las propuestas direccionales que puedan construir proyectos societales propias del departamento. Ciertamente las condiciones jurídicas son totalmente distintas de la época neoliberal y en estos tiempos, ya que antes los representantes no tenían potestades legislativas como ahora. Sin embargo estas diferencias de posibilidades aún no son aprovechas por los legisladores departamentales de hoy. Esto se debe a la excesiva subordinación al líder nacional de los representantes departamentales, se ha anulado totalmente la capacidad de crítica y auto reflexión propia, ello también ha llevado a que el campo político haya tenido una devaluación social increíble. Aunque esto no sólo ocurre en el campo político departamental y local, sino también en la Asamblea nacional.

Evidentemente esto ha ido en detrimento de la posibilidad de potenciamiento económico y político del departamento, porque en primer lugar el presupuesto para los proyectos de inversión del departamento es el más mísero en comparación con el resto de los departamentos y los proyectos no son definidas de manera estratégica que puedan integrar al departamento y construir un identidad departamental, sino vienen solamente de presiones sociales muy locales. Y que dichos proyectos vienen definidos desde décadas anteriores. Por eso que hasta hoy las autoridades que representan al MAS no pueden cambiar la situación de La Paz y al parecer prefieren pasar ignorados que ser protagonistas.

Ahora se ha intentado construir liderazgo independiente del poder nacional, con Jose Luis Paredes y Juan del Granado, aunque desde un escenario muy citadino y local, o sea, tampoco lograron construir un liderazgo hegemónico que articule el campo y la ciudad. Sin embargo, nuevamente el primer caso es defenestrado por un proyecto nacional y el segundo su aspiración nacional que truncó dicho liderazgo local. Como conclusión La Paz al parecer siempre vivirá esa maldición y bendición al mismo tiempo de subordinación y aspiración al proyecto nacional.

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