octubre 28, 2020

28 de Mayo: Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujeres

por: Mary Marca *

En el V encuentro feminista en San José, Costa Rica, en mayo de 1987, se creó el “Día de Acción Internacional por la Salud de la Mujer”. Desde esta fecha al presente el movimiento feminista y los movimientos de mujeres, mediante el activismo y las movilizaciones han logrado que se visibilice la muerte de 600 mil mujeres cada año en el mundo por complicaciones en el embarazo, parto, post parto, cáncer uterino y de mama, abortos en condiciones de riesgo y por VIH/SIDA.

En América Latina, Bolivia sigue siendo el segundo país con alto índice de mortalidad materna: hay 310 muertes por 100.000 nacidos vivos (según cifras del Ministerio de Salud de 2008). Sin embargo, las muertes por aborto en condiciones de riesgo, por cáncer uterino, de mama y por VIH/SIDA no son registradas y no se cuentan en los datos estadísticos oficiales; pero observamos a diario cómo los centros hospitalarios públicos colapsan en la atención de servicios especializados a mujeres que logran acceder después de haber esperado días, semanas y meses su turno. Lo que evidencia que los derechos reconocidos en el ámbito de salud en la Constitución Política del Estado (CPE) y el Plan Nacional para la Igualdad de Oportunidades aún no están dando respuestas concretas a demandas cotidianas de las mujeres.

Las mujeres del mundo y de Bolivia nos pronunciamos cada 28 de Mayo por el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Exigir al sistema de salud atención integral y con calidad humana significa reconocer a las mujeres como sujetas de derecho. El sistema de salud debe incorporar tanto en políticas, como en modelos de servicio y recursos, los derechos sexuales y reproductivos que la CPE reconoce en su Artículo 66 y se aplique en cada servicio de atención de nuestro país.

¡Cuán importante sería que el sistema de salud para implementar programas y proyectos consultara a las mujeres de a pie sobre los servicios de atención! Y los servicios tuvieran mayor comunicación con las usuarias en torno a la problemática de la salud que enfrentan. Este gesto permitiría a prestadores/as de servicios reformular el modelo de atención, su enfoque y la necesidad de una estrategia de salud integral.

Y no se repetiría casos como el de Carla Osuna, quien después de dos semanas de dar a luz ha sido golpeada por su esposo hasta dejarla en estado de coma. Actualmente se encuentra discapacitada y requiere una atención de cuidados especializados. Según el testimonio de Carla, ella constantemente fue agredida durante su embarazo y vivía una situación de violencia cotidiana. Una atención integral permitiría detectar riesgos y prevenir la violencia contra las mujeres en el embarazo, parto y post parto.

En el Caso de Carla Osuna, al ser una mujer con trabajo eventual, carece de seguro de salud y el SUMI le cubre sólo aspectos referidos a la salud reproductiva hasta los 6 meses. Y no está contemplada la atención a mujeres embarazadas o después del parto que están en situación de violencia, aunque la Ley 1674 Contra la Violencia Intrafamiliar o doméstica señala que el personal de salud debe informar y referir a las Instancias del sistema judicial los casos de violencia con un certificado médico.

Tampoco basta con mantener en los imaginarios la validación del binomio mujer – madre, reforzado en el bono “Juana Azurduy” que no llega a cubrir las condiciones de vida de las mujeres, dedicadas en gran medida a la satisfacción de las necesidades ajenas, acarreando elevados niveles de enfermedades crónicas. Los quebrantos de salud de las mujeres frecuentemente surgen porque están exhaustas y pagan con la misma el costo del sobre esfuerzo, de las dobles y triples jornadas y de las necesidades propias postergadas. A nadie debería extrañar, por lo tanto, la sobre representación de las mujeres en las estadísticas de salud, con cuadros de estrés, ansiedad, depresión, insomnio y otras enfermedades.

Conmemorando el 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres solicito a las autoridades un servicio de atención integral e intersectorial que permita cuidar la salud y la vida de las mujeres con calidad.

*     Directora Ejecutiva del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM)

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