octubre 27, 2020

XII Feria Internacional del Libro en Santa Cruz

La XII Feria Internacional del Libro de Santa Cruz ha estado durante 11 noches expandiendo la cultura de la palabra escrita a lo largo y ancho de tres pabellones en los predios de la Fexpocruz. En un ambiente pleno de alegría y entretenimiento, más de 180 colegios se hicieron presentes para cualificar su formación educativa a la par de disfrutar las novedades y variedades de libros.

Organizada por la Cámara del Libro cruceña, el encuentro con la lectura recordó los 450 años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra con el lema “Festejemos Leyendo”. Este año el país invitado fue Italia, realizándose distinciones especiales a las ciudades de Roma, Venecia y Florencia. El invitado especial anual fue el escritor y traductor italiano Claudio Cinti.

Nótese que, si bien el Directorio de la Cámara Departamental del Libro ha manifestado que las expectativas anuales han sido superadas, desde ya están planificando que la próxima versión se implementará un cuarto pabellón para dar cabida a expositores que este año han sido rechazados por falta de espacio.

A su vez, seria oportuno que los organizadores tomaran en cuenta que durante estas jornadas de intensa actividad literaria cruceña seria muy beneficioso la habilitación de espacios de descanso para l@s asistentes, También, debe enfatizar en la organización de debates y paneles con temas literarios que cautiven intereses literarios diversos que permitan conseguir un aumento en la asistencia, pero sobre todo un mayor provecho al evento. Tengamos presente que para Jaime Balmes: «La lectura es como el alimento: el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de lo que se digiere.»

Concordante con la temática abordada, para Jorge Luís Borges, la sacralización del libro hubiese sido imposible en la época de la palabra oral, puesto que si bien ya existían los libros, la mente antigua consideraba a la palabra escrita como un sucedáneo de la palabra oral: Pitágoras no escribió, Jesús escribió unas palabras en la arena que el viento borró, Clemente de Alejandría prefería hablar a sus discípulos porque lo escrito puede caer en manos malvadas.

Que maravilla que a partir de fines del siglo IV, con la aparición de una cultura sobre la palabra escrita en un libro, ya no solamente la Biblia, la Torá y el Corán resultan sagrados. En la actualidad para much@s de nosotr@s han adquirido carácter de venerables: Don Quijote de la Mancha, Hamlet, la Odisea, La Divina Comedia, El fantasma de Canterville, por citar algunos.

Así pues, visto en perspectiva en el universo del libro comparten y coexisten intactos los personajes que la literatura ha creado: divinos y humanos, héroes y villanos, buenos y malos, vivos y muertos, a saber: Aquiles, el Cíclope Polifemo, Peer Gynt, Robinson Crusoe, el capitán Nemo, Ivanhoe, Brian de Bois-Guilbert, Lady Macbeth, el Barón de Charlus, Alejandro, el profesor Moriarty, Atila, Frankenstein…

Con estas referencias en mente, coincido plenamente con Helen Hayes cuando afirma que: “De nuestros padres aprendemos a reír, a amar, y a dar los primeros pasos. Pero cuando abrimos un libro, descubrimos que tenemos alas”.

Personalmente, escribir es una forma de exorcizar mis angustias, temores, emociones, sensaciones y sentimientos; es mi refugio en lo más íntimo y en lo más mundano. Usualmente escribo para mi y siempre lo disfruto de sobremanera; pero muchas veces me siento plena cuando un texto que he escrito logra conseguir que las palabras se sientan, ya que leerlas puede hacerlo cualquiera. Cuando las palabras dejan de ser mías, cuando están aladas y son de quien las hace suyas, de quien vive con intensidad cada letra.

Con lo cual, el contexto de la reciente fiesta literaria, me permite afirmar que a pesar del estigma de que en Santa Cruz nadie lee y, que los poc@s que lo hacen se deleitan cultivándose con los chismes de la farándula, este año los mas de 85.000 visitantes, han demostrado que los libros se están aperturando un espacio en el corazón de l@s cruceñ@s, espacio que si bien es compartido con la radio, la televisión o el internet, no es para nada deleznable en la vía hacia consolidar una cultura de lectura.

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