octubre 29, 2020

¿De dónde surgió el actor del cambio?

  1. El proceso de cambio actual, características, objetivos y metas

1.1. Antecedentes

El proceso de cambio fue progresivo. El mayor período de acumulación de las fuerzas del cambio, fue durante la resistencia a la globalización y a su cobertura ideológica y política neoliberal. En Bolivia se lo conoció a este período más como “neoliberalismo” que como globalización del sistema capitalista a nivel planetario. El neoliberalismo es solamente la cobertura ideológica y política de la globalización.

Lo nuevo (neo) de este liberalismo, fue darle preeminencia a la ley del mercado libre sobre las leyes de la propiedad privada y el trabajo asalariado. Esto sería lo nuevo. Fue un cambio de lugar y preeminencia de una de las leyes del capitalismo sin ningún cambio sustancial. El resultado fue luchar menos por la propiedad privada pero apropiarse del producto y de los réditos de éste producto. Para ello utilizaron el invento del Thatcherismo de los “Contratos de Riesgo Compartido” (CRC). Y donde no pudieron aplicar los CRC los TERCERIZARON con muchas empresas servidoras, proveedoras, intermediarias entre el productor y el consumidor (mercado). Este fue el neoliberalismo y la globalización aplicado en Bolivia con el 21060. Y esto es lo que está pasando con YPFB.

La globalización dictó las normas del nuevo Orden Mundial. La acumulación de capital con la ciencia y la tecnología como nueva fuerza productiva, debilitó a la fuerza de trabajo humana, la informalizó, la convirtió en fuerza desechable y condenó a la pobreza al 80 % de la población mundial generando una dualidad globalizada entre ricos y pobres.

Esto no lo soportó el pueblo de Bolivia ni muchos pueblos del planeta. En las postrimerías del neoliberalismo, las movilizaciones de febrero y octubre de 2003 fueron lo más característico de este período.

1.2. Características: teoría, política y cultura en el cambio

El teórico más connotado del Gobierno, García Linera, pasó del capitalismo andino al socialismo comunitario; me parece un buen adelanto; pues el capitalismo andino no es ningún cambio del capitalismo, como no lo es el capitalismo del valle o de los llanos, ni el capitalismo k’ara o indígena, cholo, chino, japonés o lo que sea. Allá donde se generan o aplican las leyes del capitalismo, no importa la cultura, la etnia, el lugar, allá habrá capitalismo a secas.

El socialismo comunitario, es un buen adelanto en la teoría oficial, tal vez por influencia internacional de los cambios en Latinoamérica: Cuba, Venezuela, Ecuador, Uruguay, y a su modo Brasil, Argentina y lo que se avizora en Perú, hacen sentir su influencia en Bolivia como también ellos deben sentir la influencia nuestra en el continente. El socialismo científico es la única alternativa al capitalismo y su práctica o viabilidad no pasa de una centena de años, por tanto no puede compararse con el capitalismo que lleva más de cuatro siglos de vigencia como sistema económico, político y social mundial.

El socialismo comunitario es un comienzo del socialismo como en teoría lo fue la dictadura del proletariado que explícitamente no se ha dado en ninguna parte donde ha tenido experiencia el socialismo real. Pero aún hay socialismo que está adecuándose a las reglas impuestas por la globalización con el que obligadamente tiene que convivir (China es el mayor ejemplo y Cuba es la nueva experiencia). Yo me adhiero al socialismo comunitario como el inicio, no como meta, de lo que puede ser un socialismo pleno en Bolivia o adecuado a la globalización si es que ésta pervive aún.

El nivel de avance del proceso actual evidentemente es más político y cultural (superestructural) que económico (estructural), pero aún no adquiere ribetes de revolución democrática y cultural. El cambio de clase visible en el Gobierno es un gran cambio; la cultura y la etnia a la que pertenece Evo, no la aceptan los k’aras ni la aceptarán nunca, por eso no se resignan a no “tumbar al indio”. Esta identidad etno-cultural del líder cocalero, campesino, indígena, originario (de Orinoca), es la fuerza de convocatoria a la gran mayoría de compañeros, hermanos de la misma condición. Es la causa principal para que el compañero Presidente esté donde está. Y por eso debe continuar liderando el proceso de cambio.

  1. La reconstrucción del sujeto

2.1. Es una necesidad o deseo de algunos?

Para los teóricos aclaramos que no estamos tratando al sujeto gramatical, filosófico o lógico; se trata del sujeto político, del instrumento que hizo posible el proceso y el que lo hará viable en adelante. Este sujeto, sin más vueltas, es el MAS-IPSP, instrumento sin el cual no entenderíamos el proceso; en él están involucrados los movimientos sociales a los que el IPSP y el MAS dijeron o dicen representar.

Este sujeto nació de los movimientos sociales, se extendió con fuerza en el occidente y poco a poco se abre paso en el Oriente con la utilización del aparato e institucionalidad estatal. Hubo condiciones favorables como aquella del reduccionismo de la clase obrera, el desplazamiento político de importantes núcleos de la izquierda a la derecha, de aquellos que desde la caída del muro de Berlín, creyeron que todo se había caído definitivamente. La frase conocida de que “cuando tenían las respuestas, les cambiaron las preguntas”, refleja el desfase histórico a que llevó el imperio con su globalización neoliberal.

La comprensión de este proceso, tomó su tiempo; la adecuación de la organización, la reideologización y los métodos de lucha adecuados para desnivelar la correlación de fuerzas con los contras del cambio, demoró mucho más.

Y cuando todo caminaba a tientas primero, con mayor fuerza después y con reticencias ahora por la suma de errores recientes, muchos consideran que el sujeto no va más. Otros estarían dispuestos a reorientar el proceso. Creo que lo que cabe es fortalecer el proceso, fortaleciendo al instrumento. ¿Cómo?

Si estamos en proceso de transición, lo primero que tenemos que asimilar es cómo transitamos este escabroso camino. Primero tenemos que asumir que la transición no es una meta, es el camino que va cumpliendo fases, metas parciales y en él se van corrigiendo y limando las grietas del proceso. La transición tiene un comienzo y un punto de partida. El comienzo es la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas (FP) (tierra, energía, tecnología y trabajo) con las relaciones sociales de producción (propiedad de los medios e instrumentos de producción, organización de la economía, distribución del excedente y la organización, funcionamiento y relaciones con el Estado). Cuando esta relación deja de ser armónica y entran en contradicción entre sí, generan el ESTADO DE NECESIDAD DEL CAMBIO. Este es el comienzo de la transición.

Pero el punto de partida es el lugar y el tiempo en que la tensión entre las fuerzas del cambio se impone a los contras y la correlación de fuerzas se inclina a favor del Cambio. Empieza así el proceso de transición. Ambos elementos de la transición están en plena vigencia; por tanto no requerimos el cambio o reestructuración del sujeto porque aún tiene mucho que hacer. Internamente hay que cualificarlo, depurarlo, proyectarlo, empujarlo hacia adelante. Lo que no se puede hacer desde arriba y desde dentro; se puede hacer desde abajo y desde afuera; ese es nuestro rol de los que no estamos en el aparato estatal pero que estamos con los movimientos sociales y la sociedad civil.

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