octubre 31, 2020

Los y las Ayoreode: Retos y Desafíos interculturales

por: Claudia Román Niño de Guzmán * 

Continuando con el ciclo referido a los Derechos Sexuales y a los Derechos Reproductivos, queremos ofrecer a las lectoras y los lectores del semanario esta particular visión sobre los mismos al interior de uno de los pueblos indígenas más marginado: el ayoreo. El presente artículo narra en palabras claras un poco de la historia de este pueblo, da cuenta de sus prácticas y visiones en materia de sexualidad y sugiere algunos de los retos que supone pensar cuando se habla de un sistema de salud intercultural.

Los ayoreode son un pueblo semi nómada, cuyo territorio abarcaba el Gran Chaco boliviano y paraguayo dentro del cual vivían de la caza, la pesca y la recolección. Hasta 1930, su cultura permaneció casi intacta, pues hasta ese año las comunidades se encontraban en aislamiento voluntario. La Guerra del Chaco (1932 – 1935) marca un importante cambio en la vida de la comunidad, pues la misma fomenta la interrelación de culturas y la incursión de misioneros católicos y evangélicos que contactaron a las/os integrantes de esta etnia.

Hoy en día, los miembros del pueblo Ayoreode representan a uno de los sectores con más necesidades en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Cualquiera puede encontrar a mujeres, niñas, niños, ancianos y ancianas en avenidas concurridas en busca de la caridad de los transeúntes.

Ayoreo significa “gente verdadera”, en contraposición al cojñone, palabra ayorea con la cual se define a la gente que no pertenece a este pueblo, a la gente de la ciudad y que significa persona “sin pensamiento, cobarde, sin saber” (Riester, 1998), connotación asignada ya por sus antepasados durante los primeros encuentros con misioneros y exploradores.

El presente artículo quiere tratar la temática de los derechos sexuales y los derechos reproductivos abordándolos desde los relatos, los cantos de los miembros del pueblo Ayoreode, dando cuenta además de la interacción personal con miembros de esta comunidad.

Libertad y exploración sexual

En cuanto a su sexualidad, las mujeres de este pueblo la viven en dos etapas: la primera supone la exploración corporal y el placer; y la segunda se refiere a cómo se vivencia dicha sexualidad al interior del matrimonio y de la vida en familia que de éste deriva.

Durante la fase de exploración, situada entre la pubertad y adolescencia, las mujeres toman la iniciativa sexual eligiendo a los candidatos masculinos con quienes desean tener relaciones sexuales, ejerciendo y explorando su sexualidad, aunque para ello existan ciertos límites comunales basados en la distinción entre la búsqueda del placer o del afecto. Así, cuando una joven cambiaba muy frecuentemente de pareja era mal visto (Nostas, Sanabria, 2009).

Respecto a la interrupción voluntaria del embarazo, según señalan algunos ancianos y ancianas de las comunidades, antiguamente no se conocían métodos abortivos. Cuando el resultado de esta exploración sexual de los y las jóvenes era un embarazo, éste culminaba en el tiempo establecido; sin embargo, si se trataba de un embarazo no deseado se procedía al infanticidio. Lo mismo ocurría en el caso de malformaciones del recién nacido o de la llegada al mundo de mellizos. Esto porque, dentro de su visión cultural, por ser los ayoreos una comunidad nómada tener que ocuparse de personas con discapacidades causaría el retraso de la familia durante la migración (Riester, 1998).

En la actualidad, el infanticidio ya no es aceptado y los hijos e hijas producto de un embarazo no deseado son regalados a algún familiar o una pareja de la misma comunidad que no pueda procrear. Cabe resaltar aquí que la comunidad no fomenta la entrega de los niños al Estado u orfanatos, pues su gente no se entrega a cualquiera.

Asimismo, si bien no se habla abiertamente del aborto, sí se relata que recurrir o no al mismo es una decisión de la pareja o de la propia mujer, según sus expectativas en relación a la pareja, mientras que entre los métodos anticonceptivos antiguamente utilizados se cuenta sobre todo con la lactancia extendida, ahora se utilizan otros métodos como la píldora, T de cobre o inyectable (Nostas y Sanabria, 2009).

La vida dentro del matrimonio

La segunda etapa de la vida sexual de las mujeres está determinada por el matrimonio, cuando la exploración y libertad sexual vivida durante la adolescencia cambia. El matrimonio se consolida con el nacimiento (o adopción hoy en día) de un niño o una niña, como resultado de la convivencia de la pareja.

Al tratarse de una cultura uroxilocal el hombre es quien se va a la casa de la esposa donde convive con la madre, tías y hermanas de la esposa, siendo común que una familia compuesta por 15 miembros conviva en una misma casa.

Los ayoreode cuentan además que, durante la vida en el Gran Chaco, el esposo no podía dirigirse directamente a otra de las mujeres dentro de la casa que no sea su esposa y si era necesario interactuar con ellas lo debía hacer por intermedio de la esposa; esto, con el fin de evitar problemas de celos o malos entendidos. Ahora esta costumbre ya no se la practica y son muy frecuentes los conflictos suscitados por celos, cuando surgen problemas que van desde las pequeñas riñas dentro de la comunidad hasta la división de las comunidades y la migración de familias enteras.

Cambios y factores de riesgo para la cultura Ayorea

Resulta emocionante observar una cultura tan particular como lo es la ayoreode con valores tan rescatables de su vida en el Gran Chaco como la solidaridad entre pares, el respeto por la biodiversidad y, por qué no, la libertad en cuanto a la exploración sexual durante la adolescencia. ¿Cuántos sexólogos y entendidos en el tema afirmarían que esta actividad es una práctica sana, que tiene como resultado una vida sexual placentera?

Así como es emocionante, también es inquietante, en algunos casos, constatar cómo con la influencia de las misiones y la evangelización del pueblo ayoreode se “satanizaron” costumbres, normas y valores. La modernidad de la cultura occidental tiene su peso también en los cambios culturales de esta población, lo cual resulta generando una crisis de valores.

En el pasado, el crecimiento de los niños y las niñas era libre, es decir, no se las y los castigaba. Cada niño o niña aprendía todo a su propio tiempo -a hablar, a caminar, etc.- e ideaba los juegos que se imaginaba, pues se consideraban a los niños y a las niñas sagrados y sagradas. Con la influencia de nuestra sociedad moderna sobre el pueblo ayoreode, este aspecto se convierte en una puerta abierta para el alcoholismo y la drogodependencia en adolescentes.

La salud en riesgo

El ejercicio y la libertad sexual placentera de la adolescencia sitúa a las/los jóvenes como una población vulnerable a ITS y VIH – Sida, enfermedades que afectan a todos y todas de igual forma, aunque cada vez se registre mayor cantidad de casos en zonas rurales, en poblaciones indígenas. Hay que considerar que Santa Cruz posee más de la mitad de los casos de VIH Sida en el país (Rodriguez, 2011).

Durante la vida en el Gran Chaco, cuando los hombres ayoreode realizaban largos viajes para desarrollar actividades vinculadas con la caza o la guerra los acompañaban las mujeres ayoreode, quienes a cambio de comida mantenían relaciones sexuales con ellos. Al retorno del viaje todos se integraban nuevamente a la comunidad.

Hoy en día no resulta extraño encontrar jóvenes y niñas ayoreode ejerciendo el trabajo sexual en ciudades urbanas. Al presumirse -pues no existen registros demográficos reales sobre este pueblo- de que en territorio nacional existen aproximadamente 4.000 ayoreode, el ingreso de VIH – Sida dentro de la comunidad representaría un factor de riesgo para la sobrevivencia de esta cultura, sin olvidar que la vulnerabilidad frente a la transmisión del virus es mayor para esta etnia por el poco control de salubridad en municipios y áreas fronterizas y por la incidencia de factores económicos que en algún momento han obligado a muchas de las mujeres ayoreode a ejercer el trabajo sexual como medio de subsistencia familiar.

Finalmente, la comunidad ayoreode debe enfrentar la discriminación y choque intercultural con operadores de salud, cuya conducta obedece a prejuicios y actitudes poco tolerantes y otros factores que develan la ineficiencia del sistema de salud nacional, donde el resultado de un PAP en municipios demora entre 6 y 8 meses si la mujer tiene suerte, siendo pan de cada día que las mujeres no se realicen controles prenatales y que muchos niños y niñas nazcan en la comunidad gracias al cuidado de las parteras.

Como vemos, existen muchos factores que justifican el trabajo sobre Salud Sexual y Reproductiva y Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos con el Pueblo Ayoreode, siempre y cuando se tome en cuenta las particularidades y necesidades de su cultura.

Referencias bibliográficas:

  • Jürgen Riester & Jutta Weber, Nómadas de las Llanuras Nómadas del Asfalto, Autobiografía del pueblo Ayoreo. Santa Cruz de la Sierra, 1998.

  • Mercedes Nostas Ardaya, Detrás del cristal con que se mira: mujeres ayoreas-ayoredie, órdenes normativos e interlegalidad, La Paz, 2009.

*     Licenciada en Psicología. Trabaja en Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos con las 29 comunidades Ayoreode.

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