octubre 29, 2020

La economía de la vida y la economía de rapiña

Las huestes de extranjeros que llegaron con Colón y las posteriores expediciones que llegaron a tierras del Aby Ayala (América Latina) se asentaron con su detonante tecnológico militar de muerte y una apetencia incontrolable para acaparar lo que ellos consideraban riqueza y poder. Cuando se agitan estos elementos explosivos se sabe que suceden acontecimientos de muerte, sobre todo cuando el ser humano está dominado por la ideología de la acumulación.

En las condiciones culturales de los invasores de esa época no fue posible pensar en un encuentro armonioso y pacífico, encuentro de culturas e intercambio de experiencias. Por el contrario, este encuentro se caracteriza por una brecha de siglos de resistencia por parte de las culturas que quedaron y de una cruel dominación y ocupación por parte de los invasores que no dudaron en utilizar todos los mecanismos de avasallamiento y exterminio de gran parte de las naciones existentes en el Aby Ayala. Una vez que se redujo a la población originaria, el daño se extendió a los recursos de la naturaleza, despojándola de la manera más exhaustiva e irracional.

A este modelo de economía, que subsiste hasta nuestros días, se la conoce también como “economía de rapiña o de acumulación capitalista”. Forma de proceder que ha sido denominado también como “Desarrollo”.

Está demostrado que la presión explotadora de los recursos naturales no depende sólo de la variable demográfica sino también de las formas de producción, distribución y consumo.

De esta manera, el eurocentrismo económico demostró su alineación teórica a los objetivos perversos del capitalismo globalizador. Se retroalimenta así misma y muestra una total incompetencia para interpretar, reconocer o entender otras formas de manifestación y prácticas económicas. Tal es el caso de la “Economía de la Vida” que practicaban, y aún practican, las naciones indígenas, a lo largo y ancho del continente del Aby Ayala, ejemplos: la Economía Maya, Aymara, Quechua, Guaraní, etc.

La “Economía de la Vida” que se desarrolló en el continente del Aby Ayala era una economía que guardaba armonía con la Madre Tierra, este principio constituye una racionalidad que habría evitado la crisis ecológica en la que nos debatimos en estos tiempos. Esta visión que permite una actividad económica para una reproducción armónica estaba demostrada en la economía agrícola de este orden civilizatorio del este continente.

La economía agrícola desempeña un papel muy importante en la reproducción social de las poblaciones del Aby Ayala, actividad que se ejecuta en un extraordinario equilibrio con la Naturaleza (Pachamama), puesto que la alimentación de estas poblaciones se basaba en variedades cultivadas, complementadas con productos de recolección, de caza y pesca. Esta dieta tenía como productos importantes plantas comestibles como: la quinua, el maíz, la yuca, la papa, las calabazas, el maní, el tomate, el cacao, las ciruelas, la papaya y muchos productos de gran capacidad alimenticia. También se cultivaban plantas textiles, como el algodón, de gran utilización actual, los textiles del pelo de los camélidos permitían cubrirse del frió en temporadas frías, el teñido de sus vestimentas se hacían con la utilización de plantas.

Las tecnologías en el uso de la tierra eran muy rigurosas para lograr un rendimiento sostenible y preservador. Es decir que no se trataba solo de la mantención de los seres humanos sino también de lo que ellos consideraban su matriz, la Pachamama o Madre Tierra. Desde este punto de vista se puede afirmar que esta producción era lo que ahora se conoce como “producción ecológica”. Los métodos agrarios de esta producción incluían abonos naturales, sistemas de fertilización, métodos de siembra variados y la utilización de instrumentos de siembra simples.

En suma, se trata de formas de producción, distribución y consumo distintas a las que fueron impuestas por la economía de rapiña. Se trata pues de una “Economía para la vida” en el sentido más amplio.

Cosmovisión y Economía

La cosmovisión está compuesta por un conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una sociedad. La cosmovisión identifica una época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente en uno mismo y en su entorno. La cosmovisión define elementos comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia, hasta la religión, la moral o la filosofía.

La cosmovisión no es una teoría sobre el funcionamiento de alguna entidad particular en cuestión, es una estructura de principios comunes que pueden inspirar teorías y/o modelos en todos los campos de la vida: una teoría económica, una estructura política de la sociedad, etc. La cosmovisión pertenece al ámbito de la filosofía o lo que tradicionalmente se denomina aún, la metafísica. Sin embargo, una cosmovisión no es una elaboración filosófica explícita ni depende de alguna otra.

Cuando nos referimos al continente del Aby Ayala (América Prehispánica) hacemos referencia al periodo antes de la llegada de los invasores europeos, tiempos en el que en este vasto continente se desarrollaron una diversidad de culturas indígenas, todas ellas marcadas con un fuerte contenido espiritual que imprimirá la fortaleza y el desenvolvimiento de la historia de la resistencia de estos pueblos frente al invasor.

Consecuentemente, la cosmovisión indígena del Aby Ayala, consiste en la manera de ver al mundo, al que hacer de la vida diaria de una forma integral, comprender que somos parte de la naturaleza (Pachamama). La cosmovisión de las naciones indígenas permitió el desarrollo de una economía absolutamente distinta a la que se introdujo desde el viejo mundo, una economía humana y preservadora de la vida. El manejo económico no respondía a un manejo libre de la acumulación o el vulgar acaparamiento, por lo mismo la medida que se sobrepone en estas relaciones sociales están vinculadas a las necesidades de una reproducción social equilibrada, no se produce para desperdiciar. Ahí está lo fundamental, de esa concepción de integralidad entre las necesidades del ser humano y las de su entorno natural, surge una economía de la vida. Esta práctica económica permitió que varios millones de seres humanos no se den a la tarea de depredar, de exterminar ni de extinguir a la Pachamama.

En conocimiento de que esta manera de producir y reproducir garantizaba la prolongación de todo este orden civilizatorio, procuraban hacer un manejo racional de los recursos que les ofrecía la Pachamama. Esta cosmovisión les permitió grandes avances en todos los órdenes de lo que se conoce como ciencia. Nada más que la dirección fue totalmente distinta a los avances que se dieron en el viejo mundo, puesto que en este lugar del mundo esos trabajos estaban vinculados a su propia concepción de mundo. Es decir su cosmovisión propia.

La cosmovisión europea en el momento del “encuentro”, estaba asentado en el modelo mediterráneo, el mudo de los consumidores de trigo, carne, aceite y alcohol, del cristianismo militante y conquistador; experta en saqueos y reconquistas; del avance en armas de fuego, del crecimiento utilitarista y mercantil, de apropiarse de tierras ajenas y declararlas suyas y defender la propiedad privada de lo saqueado. Después vino lo que se denomina el capitalismo, con esa cosmovisión no se podía esperar otra cosa que la producción intelectual de la acumulación para encubrir los hechos de salvajismo y la crueldad.

*     Economista subversivo

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