octubre 26, 2020

Vientos de indignación soplan en Chile: Estudiantes y docentes se movilizan

Nuevos vientos soplan en Chile, con las nuevas generaciones que están movilizándose por una educación pública de calidad como derecho ciudadano, y están logrando sumar día a día a varios actores del sector educativo (docentes y funcionarios, entre otros), demostrando a la sociedad chilena —que parecía haber caído en el letargo de la ilusión del neoliberalismo— los resquebrajamientos de un sistema enequitativo.

Las demandas estudiantiles, sumadas a las de los sectores de izquierda, piden no sólo el retorno de la educación pública, sino cambios estructurales fundamentales como una nueva Constitución Política, donde poder establecer nuevos paradigmas de un desarrollo humano, equitativo, con igualdad de oportunidades, y donde se inserte el derecho a la educación, entre otros, siguiendo el ejemplo de varios países de América Latina, entre ellos Bolivia, que se orientan a la búsqueda de otro modelo de sociedad, con rostro de inclusión y cada vez más democrático.

Si bien Chile figura como uno de los países más ricos de la región, el malestar ciudadano crece a la par de su economía, porque ésta no está yendo de la mano de la búsqueda de la igualdad de oportunidades, sino que favorece a los intereses económicos de las grandes trasnacionales y de grupos de poder que se enriquecen desmedidamente, mermando las posibilidades de la mayoría a gozar del derecho a la educación y de justicia social, en suma.

Dirigentes y ciudadanos comunes se preguntan ¿Por qué el estado chileno no accede a proporcionar educación pública y gratuita, siendo uno de los países más ricos de la región? A lo que el economista Marcel Claude responde “(…) no es que Chile es un país pobre, no, es el país más rico de América Latina, pero, privilegia el lucro, las utilidades del capital extranjero, la concentración de la riqueza y desestima el derecho a la educación, la justicia social y el principio de la igualdad de oportunidades”.

Es el sentimiento de desazón y frustración el que viene apoderándose de las jóvenes generaciones en ese país, que para algunos líderes de izquierda, está representando aires de esperanza: “Los estudiantes nos han dado una gran lección, inyectándonos esperanza y mostrándonos un camino posible. Emerge un país que se indigna y dice basta, que recupera las calles como sentido ciudadano más profundo”, dice Esteban Silva, dirigente del Partido del Socialismo Allendista.

Parece que la indignación viene recorriendo e insuflando los espíritus de la gente —por acá y acullá— con la convicción de que otro mundo es posible.

*     Periodista y comunicadora

       andamiajes@gmail.com

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