octubre 25, 2020

La guerrilla de Teoponte, expresión de su tiempo y legados históricos

por: Magdalena Cajías de la Vega

Han transcurrido desde entonces 41 años de un episodio que ha sido olvidado por las historias oficiales, pero que está vivo en la memoria de quienes sobrevivieron y hoy pueden brindarnos sus testimonios, así como en la de todos aquellos que compartieron la utopía socialista y de construcción del hombre nuevo, que fue el camino abierto por la lucha del Che Guevara en Ñancahuazú.

La Guerrilla de Teoponte se inició un 18 de julio de 1970 con el ingreso de más de setenta combatientes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a esta zona del norte del departamento de La Paz.

Ingresaron después de hacer conocer a la sociedad boliviana una proclama en la que señalaban: “Volvimos a las Montañas”.

Por su parte, los dirigentes universitarios que decidieron participar en la guerrilla hicieron conocer el documento “A LA JUVENTUD REVOLUCIONARIA DE BOLIVIA Y AMÉRICA”, en algunos de cuyos fragmentos, se dice:

“Abandonamos la dirección del movimiento estudiantil universitario para incorporarnos como simples soldados del glorioso Ejército de Liberación Nacional, instrumento liberador que fundaron el CHE y el INTI y al cuál concurren combatientes de todos los sectores sociales y organizaciones políticas después de comprender que la única forma de ser consecuentes con la Revolución Boliviana es pasar por encima de las poses declarativas a la acción, es destruyendo los impedimentos del sectarismo político y asumiendo la responsabilidad y el honor de empuñar las armas que junto al CHE y al INTI dejaron muchos compañeros por la Liberación Nacional de nuestro pueblo. (…) Hasta ahora el pueblo no ha contado con una organización política que canalice sus luchas, no existió partido político capaz de convertirse en vanguardia revolucionaria de la clase obrera” (Adolfo Quiroga Bonadona: Presidente CUB, Mario Suárez Moreno: Vicepresidente CUB, Hugo Rodríguez Román: Secretario de Vinculación, Horacio Rueda Peña: Secretario de Prensa, Norberto Rodríguez Silva: Presidente FUL de Trinidad, Carlos Suárez Coimbra: FUL Trinidad, Antonio Figueroa Guzmán: FUL Sucre, Juan José Saavedra: Comité central Revolucionario de la UMSA.

Han transcurrido desde entonces 41 años de un episodio que ha sido olvidado por las historias oficiales, pero que está vivo en la memoria de quienes sobrevivieron y hoy pueden brindarnos sus testimonios, así como en la de todos aquellos que compartieron la utopía socialista y de construcción del hombre nuevo, que fue el camino abierto por la lucha del Che Guevara en Ñancahuazú.

La Guerrilla de Teoponte fue sin duda un hecho político inscrito en su tiempo, la década de los setenta, en la que en América Latina y distintas partes del mundo miles de jóvenes, hombres y mujeres, se rebelaron contra el sistema capitalista, el colonialismo y distintas formas de opresión y optaron por la lucha armada como única opción viable para transformar sus sociedades.

Fue también un acontecimiento que dejó legados históricos para las generaciones futuras, como la radicalización sin precedentes de las clases medias —en especial universitarios e intelectuales—, la emergencia de sectores de la Iglesia Católica comprometidos con las demandas sociales populares, las relaciones de solidaridad entre distintos movimientos revolucionarios y, sobre todo, la articulación entre la teoría y la práctica revolucionarias.

En Teoponte, como ocurrió con otros movimientos de liberación nacional y por la construcción del socialismo, la represión estatal y gubernamental fue implacable, la que se apoyó en la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta después de estallada la Guerra Fría, así como en el abierto intervencionismo norteamericano que quería impedir a toda costa que la experiencia cubana sea reeditada.

A lo largo de toda la década, mujeres y hombres de todas las edades cayeron bajo el accionar del terrorismo de estado, se sufrió la tortura, la desaparición forzosa, el asesinato y el exilio, así como el intento de borrar de la historia de nuestros pueblos la memoria de una generación que en muchos casos entregó su vida en pos de sus ideales.

La guerrilla de Teoponte, compuesta por jóvenes vinculados con la dirigencia de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB), de las Federaciones Universitarias Locales (FULES), así como por cristianos, miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) creado por el Che Guevara, campesinos y militantes revolucionarios de Chile, Argentina y Perú, y que contó con una activa “retaguardia” en la que las mujeres jugaron un papel central, se inscribe en ese momento heroico de la historia nacional y latinoamericana reciente.

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