octubre 22, 2020

La deuda norteamericana y la crisis del capitalismo

Moody´s es una consultora internacional que proporciona calificaciones crediticias y análisis sobre la solvencia de más de 110 países, publica sus datos y opiniones en base a una escala de calificación que hace que los países estén ubicados en una serie que recorre por niveles descendente de: Aaa-Aa-A-Baa-Ba-B-B-Caa-C. Bajo esta lógica los países que son más solventes con su deuda tienen la marca triple “Aaa” y los mas insolventes la marca “C”. Una de las economías que, de siempre ha estado en la escala “Aaa”, es la de Estados Unidos.

Una de las informaciones que está causando el comentario generalizado en los medios y en los analistas económicos y políticos se refiere a que “los Estados Unidos alcanzó, en mayo del presente año, su tope autorizado de $us. 14.3 Billones de deuda federal. Y le corresponde al Congreso sacar una nueva ley antes del 2 de agosto para elevar dicho límite.” De no darse esta aprobación la Moody´s pondría en observación su calificación “Aaa”, que significa “libre de riesgo”, llevando su calificación crediticia, tal vez a “Aa” o más baja.

Los analistas se preguntan y se responden:

– ¿Caerá el rating de la mayor economía del mundo?

Luego se responden, a sí mismos que:

– ¡Creemos que no, porque debería haber un acuerdo antes!

Vuelven a dudar, expresando que:

– ¡Pero tampoco creíamos que Lehman Brothers alguna vez podría quebrar!

Estos diálogos no dejan de ser simplones a la hora de entender el proceso por el que atraviesa este imperio, el más representativo del sistema capitalista y centro hegemónico de la fase imperialista de este sistema.

La información cuantitativa de la deuda norteamericana muestra como esta alcanzó los límites que le permite sus normas legales

Las pugnas políticas entre demócratas y republicanos tienen que ver con propósitos electoralistas hacia las próximas elecciones presidenciales. Los demócratas quieren el desgaste de Obama para que no sea reelecto, en tanto que los demócratas pretenden que la salida sea beneficiosa para continuar en el poder ejecutivo, con Obama o sin él.

Entre las puras banalidades de sus analistas y los propósitos de poder, todos saben que la aprobación de los límites de endeudamiento saldrá, como el humo blanco que sale del Vaticano cuando se elige un nuevo Papa. Pero ninguno ve el humo negro que se extiende a largo y ancho de la economía capitalista, nadie se quiere darse cuenta que se trata de la crisis del capitalismo que lideran los EE.UU, desde finales de la segunda guerra mundial, crisis que se manifiesta en varias dimensiones, una de ellas la financiera.

Otra mirada de la crisis financiera norteamericana

La crisis de la deuda norteamericana no es sino, la manifestación de la crisis sistémica y civilizatoria de la principal economía imperialista globalizada. Desde este punto de vista, es necesario observar dos aspectos:

  1. La necesidad de extender el periodo de su acumulación, con ese afán que Marx denominó acertadamente “Acumular por acumular” La economía norteamericana ha concentrado sus esfuerzos en la producción de armas para ser “consumidas” en la guerra.

  1. La producción de mercancías para consumo interno no llega al grado de lograr una soberanía racional, por tanto es vulnerable en el objetivo de la reproducción de su sociedad. Este hecho explica los vínculos comerciales que tiene con economías dependientes en el marco de los tratados de libre comercio (TLCs) y otras modalidades.

Los aspectos que suelen analizarse como consecuencias de la crisis que explotó el 2008 en realidad, son consecuencias de los aspectos señalados arriba, aspectos como: la desaceleración del consumo de su población, el estallido de la burbuja especulativa inmobiliaria, la quiebra de sus entidades financieras más grandes, la insolvencia y la morosidad de los créditos subprime, el desempleo y subempleo, etc.

El imperio norteamericano se atrinchero en el militarismo y su industria armamentista como una salida a la prolongación de su acumulación y la hegemonía mundial. Lo dramático es que para que este negocio de las armas funciones, estas tienen que venderse para ser utilizadas (consumidas) en los conflictos bélicos, la violencia del narcotráfico y toda forma de violencia que produce inseguridad de vida.

En los cursos de introducción a la economía se enseña la curva denominada “frontera de probabilidades de producción”, la misma que muestra la alternativa entre producir armas o alimentos, expresando el costo de oportunidad que supone al escoger producir más armas o más alimentos ; la decisión de que producir más, armas o alimentos, depende de voluntad política. El desplazamiento hacia más producción de armas debería tener el mismo impacto inicial que producir más alimentos. Sin embargo entre el 2000 y el 2010, la correlación en de la producción norteamericana cambió, tal que el gasto militar de los EE.UU no se refleja en el crecimiento de su PIB, sino que perjudica tal objetivo, porque la economía se hunde más. (ver grafico).

El gráfico nos demuestra que, la relación entre crecimiento del PIB y el gasto en la producción de armas es inversa. Esto significa que “a mayor actividad bélica el PIB crece menos. Lo contrario podría ser cierto, a menos guerras mayor crecimiento del producto, sobre todo aquel que necesita la población escasa de recursos, como: alimentos, salud y protección.

El sitio: www.comunistas-mexicanos.org, nos proporciona la siguiente información:¡El valor total de las fábricas dedicadas a producir directamente para el Departamento de Defensa representa un 86% del total de todas las fábricas y manufacturas estadounidenses!” “……. Los gastos militares totales de EUA suman623,000 millones de $us. (de estos sólo 37,850 dólares son para los veteranos terriblemente heridos), los gastos militares totales del resto de los países del mundosuman un aproximado de 500,000 millones de $us. El gasto militar estadounidense proyectado para 2009 elevará su cifra a 766,500 millones de $us. Actualmente, sin incluir su aventura bélica por Irak y Afganistán, EUA mantiene 800 bases militares alrededor del mundo.”

La economía norteamericana se obliga a importar gran parte de lo que consume su población, de esta manera su déficit en cuenta corriente es cada vez creciente. Esta situación, “lo coloca como el lugar 163 a escala mundial en cuenta corriente (en una escala donde 1 es quien tiene mayor superávit y 163 es el que más déficit reporta)”.

En la medida en la que se agudiza la crisis financiera de EE.UU se le disminuye la posibilidad de adquirir los bienes necesarios para la reproducción social de su población: materias primas e intermedias, productos para el transporte, generadores de energía, materiales para la construcción, etc.

Con la crisis financiera de los subprimes ha dejado una gran cantidad de familias estadounidenses sin posibilidad de contar con vivienda propia, el subempleo y el desempleo se desplaza por una curva ascendente, la tendencia es desalentadora.

Para concluir este artículo es necesario advertir que, en esta crisis no hay retorno, pues los sistemas de financiación estatal con emisiones de deuda con presupuestos deficitarios harán caer uno tras a muchas economías y por esa vía a la economía mundo y su sistema capitalista. Tanto los EE.UU como los países de la zona del euro tienen sus finanzas públicas lesionadas de gravedad. El colapso del sistema financiero regional y mundial es inevitable.

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