octubre 28, 2020

Evaluación del Proceso en su período constitucional a partir de los movimientos sociales

Los tres elementos escogidos para nuestro análisis, son: el proceso de cambio, el período constitucional y el rol que cumplen los movimientos sociales, con ellos podremos lograr una comprensión aproximada del estado real en que se encuentra nuestro proceso de cambio, esta vez a partir de los movimientos sociales.

  1. El proceso de cambio

    Creo que todos estamos de acuerdo que el cambio es del Estado bajo el modelo capitalista global-neoliberal al nuevo Estado plurinacional con autonomías.

    El método de lucha principal para este cambio es el democrático-electoral, con tácticas que tuvieron escaramuzas violentas pero que no alcanzaron el grado de insurrección. Las dos condiciones indispensables para una insurrección son: estrategia común y mando único, condiciones que no existían en las movilizaciones de febrero ni de octubre de 2003. De ahí que lo más que se logró fue una sucesión constitucional y objetivos para el cambio denominado “Agenda de Octubre 2003”

  1. El período constitucional

    La nueva Constitución Política del Estado (nCPE), es el resultado del proceso previo de lucha contra el modelo neoliberal donde las peores consecuencias las sufrió el sindicalismo y los partidos de izquierda que algunos, por diferentes motivos, viraron al centro derecha y otros a la derecha misma. Estos efectos tuvieron su incidencia en la nCPE que no define específicamente una línea que hubiera sido impuesta por algún sector o clase dominante, sino adopta el modelo político democrático y un modelo económico plural. La nCPE es claramente el resultado de concertación entre varias expresiones políticas (oficialistas y opositoras) y de ningún sector o movimiento social específicamente.

    La nCPE, ordena legal y constitucionalmente el proceso, consolida la democracia como método principal de lucha e inserta nuevos elementos a la llamada “agenda de octubre 2003”. La legalidad y la democracia condicionaron el proceso de cambio.

  1. Los movimientos sociales y el MAS-IPSP

    3.1. La realidad objetiva y la subjetividad subyacente en los movimientos sociales

    No todos los movimientos sociales son del MAS-IPSP; algunos por definición no podrían ser nunca y otros son proclives a la derecha o son organizados y manejados por ella. Los resultados generales de 54 % por el cambio contra el 46 % en contra, de diciembre de 2005, explican lo afirmado. Empero, el bloque mayoritario de movimientos sociales, algo debilitado, continúa siendo leal al Presidente Morales, no tanto al MAS-IPSP de donde ya suman varias disidencias importantes. Esta es la realidad objetiva actual de los movimientos sociales.

    3.2. La subjetividad subyacente en y sobre los movimientos sociales

    Como subjetividades entendemos las ideas y concepciones que pesan y fluyen desde dentro y fuera de los movimientos sociales, he aquí algunos:

  • Si los movimientos sociales son suficientes para continuar con el proceso de cambio o, como dicen los disidentes, se requiere una reorientación y vuelta al cauce original por presunta desviación actual.

  • Si como sujetos principales del proceso inicial, aún conservan la fuerza y la convicción para continuar prescindiendo de aliados, o es necesaria una cualificación, depuración, y repotenciamiento que convierta al MAS-IPSP en articulador y aglutinador de nuevas fuerzas sociales que se han sumado al proceso de cambio o que fueron precursoras del mismo.

  • El rebasamiento de las demandas sociales y la imposibilidad de satisfacerlas en poco tiempo, han debilitado al bloque social, popular y plurinacional y hasta confrontado más de una vez a los sectores y movimientos sociales. Los ultimátum, marchas y bloqueos de sectores que aún se consideran del proceso de cambio, cuando no satisfacen sus demandas, manifiestan su protesta de que “en vano han luchado por el cambio porque todo sigue igual”.
  • La característica esencial de los movimientos sociales es la lucha reivindicativa, inmediata y concreta. Esto le da fuerza táctica, pero debilita la perspectiva estratégica que es el cambio de un modelo de Estado a otro diferente.

  • Las demandas sociales no resueltas, debilitaron al bloque hegemónico compuesto por mayoría campesina, pueblos indígenas originarios, parte de la clase media y alguno que otro empresario con sentimiento nacional. Este bloque no se ha consolidado por las pugnas internas y no ha contribuido a su ampliación como base social o sujeto principal del proceso de cambio.

  • Los órganos del poder tampoco son inocentes o ingenuos de este debilitamiento, pues muchas veces los enclaves de anteriores regímenes que aún se mantienen en importantes niveles del Estado,, se encargan de desgastar desde dentro a los propios órganos de poder. Y los que son realmente propiciadores, dirigentes y altamente comprometidos con el cambio, no están exentos de errores “de buena fe”que también contribuyen al desgaste de los órganos de poder.
  • Lo que aún favorece a los movimientos sociales leales al proceso de cambio y a los órganos de poder, es la débil oposición carente de liderazgo nacional, de propuesta y programa, de organización, ésta debilidad es la que permite a los movimientos sociales confrontarse entre sí, dispersarse cada quien por sus intereses sectoriales inmediatos. Los órganos de poder también se dan el lujo, ante la debilidad de la oposición, de no resolver sus problemas internos ni externos con la eficacia y oportunidad que requiere un buen manejo del Estado. Esta debilidad opositora es la que compensa en parte al debilitamiento del bloque aún hegemónico del proceso de cambio.

  • El riesgo mayor que no hay que subestimar, es la injerencia extranjera como la contradicción para consolidar un Estado verazmente independiente y soberano. El imperio no solo recorta su “ayuda”, también escucha, observa, ejecuta su geoestrategia de Guerra de Baja Intensidad (GBI) en su fase de “Alta Probabilidad”,como lo intentó desde Santa Cruz y que prepara desde algún otro lugar o lugares con personas que, además de los de la derecha que son sus incondicionales, inclusive podrían ser de los propios movimientos sociales o los disidentes del MAS-IPSP.

Las contradicciones a resolver en los movimientos sociales

Es la primera vez que los movimientos campesinos logran insertarse en niveles del Estado con mucha fuerza, con liderazgo propio, con su propia cosmovisión y hasta con sus organizaciones naturales. Es una oportunidad que no la deben rifar priorizando sus demandas reivindicativas a costa de la perspectiva estratégica del cambio. La táctica no debe frenar la estrategia y más bien debe ser parte de ella.

La nCPE establece mecanismos de participación directa y control social como parte del ejercicio de la soberanía directa del pueblo, que, en armonía con la soberanía delegada a los órganos de poder, se debe institucionalizar para ejercer el verdadero poder del pueblo: la iniciativa legislativa ciudadana, la participación y control social, los referendos y cabildos como mecanismos de la democracia directa, se deben ejercer para institucionalizar el poder popular. La contradicción a resolver en este caso, es entre la democracia directa del pueblo, con la democracia formal y controlada.

Otra contradicción no antagónica a resolver, es la relación de cooperación y complementariedad entre la sociedad y el Estado. Cuando esta relación se rompe y se torna antagónica, el Gobierno se cae y toda la sociedad perdería esta única oportunidad que se ha conquistado para que sea el pueblo el protagonista de nuestro propio destino. Y por el contrario se abriría un nuevo ciclo de rearticulación de la derecha y el imperio como eje dominante en Bolivia.

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