octubre 29, 2020

Las oportunidades y riesgos de la crisis estructural de las derechas cruceñas

Actualmente hay una situación de avance cuantitativo del oficialismo de Gobierno en términos de espacios políticos de administración institucional en el oriente y el MAS se ubica como la segunda fuerza política electoral en el departamento, pero no se puede equiparar la conquista de estos espacios físicos territoriales e institucionales con un avance cualitativo o de reproducción de un MAS que se pueda caracterizar como inclusivo de la amplia gama multifacética del pluralismo cruceño.

Los clivajes y rupturas en el campo político nacional entre los años 2008 a 2010 implicaron la decadencia y posterior derrota del denominado Bloque Cívico Regional 1, provocando la finalización de la etapa “heroica” del proceso autonómico, la fractura y posterior vaciamiento del operador ideológico – discursivo de la autonomía, rompiendo el monopolio en el espacio de interdiscursividad, el cambio de un impulso político proactivo hacia un impulso político reactivo o defensivo, la progresiva pérdida cuantitativa y cualitativa del liderazgo cruceño y el progresivo repliegue de las derechas cruceñas hacia el escenario regional, desconectándose del acontecer político nacional en un afán de reproducir sobrevivencia política desde el espacio local.

Dichos acontecimientos han provocado consecuencias que se manifiestan en el año en curso, que han llegado a afectar las bases y formas de agenciamiento de poder de las derechas cruceñas desde sus estructuras corporativas o el denominado “corporativismo cruceño”, su institucionalidad y en el epicentro de la crisis existe un desborde de realidad que subsume al principal operador ideológico o aparato ideológico de la cruceñidad 2 —el Comité Cívico Pro Santa Cruz— en una marginalidad respecto a su capacidad de reproducir, reciclar o reinventar proyecto político e ideología para la elite endogámica cruceña. Esto significa que por el momento las estructuras de poder en Santa Cruz están actuando más por inercia y desde una actitud defensiva que desde una iniciativa proactiva o razonada.

Esto nos da una noción respecto a la profundidad de la crisis estructural de las derechas cruceñas y la posibilidad de vacío de poder o transición en los bloques históricos de poder desde el oriente. Sin embargo, lo delicado de esta ventana de oportunidad respecto al vacío de poder y posibilidad de transición es que no hay actor o sujeto político que se vislumbre que pueda tomar el lugar y ocupar el espacio que podrían dejarlas facciones de elite cruceñas. Lo planteo en infinitivo por dos razones principales: primero, si no existe un actor político que tome el lugar que actualmente ocupan esas derechas cruceñas, existe la posibilidad de que la facción más conservadora de las derechas cruceñas se reinvente. Por otro lado, el espacio progresista en Santa Cruz de ninguna manera está en una situación de plenitud política y con un horizonte claro ya que los activistas de clase media que participaron (participamos) en el ciclo político ascendente del proceso de cambio desde el 2005 en adelante, son percibidos como patrimonialización del MAS y del actual Gobierno. Actualmente la delgada clase media progresista en Santa Cruz está desmovilizada y/o se encuentra cooptada por el oficialismo de Gobierno, dejando este espacio de representación abierto a nuevas articulaciones políticas. Sin embargo, los actores políticos que podrían disputarle(nuevamente en infinitivo) el espacio político en la nueva representación del pluralismo cruceño serían los pueblos indígenas de tierras bajas, pero éstos no han definido en su interior si proseguirán como un conjunto de pueblos y organizaciones indígenas de carácter reivindicacionsita, apegados al alero ya sea del MAS y del Gobierno central o al esquema de las derechas cruceñas o si efectivamente irán a devenir en sujeto político con aspiraciones de convertirse en sujeto de poder, independientes de unos y otros. El principal desafío de los pueblos indígenas de tierras bajas es consolidar el movimiento indígena de tierras bajas y articular un proyecto político de naturaleza cosmogónica que pueda enlazar las aspiraciones, reivindicaciones y necesidades de los indígenas de tierras bajas, pero a la vez, fungir de puente y amalgama con el espacio progresista de algunos sectores de la clase media cruceña.

Aparentemente, la crisis estructural de las derechas cruceñas también ha repercutido en la desavenencia de la clase media cruceña que está inmersa en un proceso de recomposición. Ciertos estratos de la antigua clase media formada al calor de los excedentes del denominado “modelo económico cruceño”, poco a poco van perdiendo supigmentocracia, acceso a privilegios endogámicos y se ven obligados a transitar hacia los contenidos de una clase media de base ancha de características que trasciendan la “feudernidad” 3 e ingresen plenamente en los contenidos de la modernidad resignificada. Lo cierto es que el denominado “proceso de cambio” ha tenido un efecto modernizador en Santa Cruz al introducir toda una serie de temáticas y asuntos prácticamente tabús, pero lo irónico en todo esto ha sido que los agentes modernizadores en Santa Cruz no han sido los euro descendientes (salvando contadas excepciones). Al contrario, en su conducta de clase y cultura muchos euro descendientes han ejercido efectos de postergación y desplazamiento de contenidos de cambio, por lo que en este ciclo histórico de principios del siglo XXI, los agentes modernizadores han sido los indígenas y sectores populares quienes han obligado a romper esquemas muy arraigados de “feudernidad” a través de sucesivos ciclos muy duros y difíciles de conflictividad nacional.

El rol del MAS y del Gobierno Central:

Si bien en un primer momento se presentó la necesidad de generar acercamientos entre los sectores progresistas de Santa Cruz con el MAS y/o el Gobierno Central, paulatinamente se han ido debilitando los puntos de encuentro. Lo anterior no significa (de ninguna manera) la confluencia con las ideas y posiciones de las derechas cruceñas, ya que éstos representaban (y siguen representando) precisamente el núcleo dominante a sustituir en el proceso de cambio. Tampoco plantea detracciones duras e insalvables con el actual Gobierno. Actualmente hay una situación de avance cuantitativo del oficialismo de Gobierno en términos de espacios políticos de administración institucional en el oriente y el MAS se ubica como la segunda fuerza política electoral en el departamento, pero no se puede equiparar la conquista de estos espacios físicos territoriales e institucionales con un avance cualitativo o de reproducción de un MAS que se pueda caracterizar como inclusivo de la amplia gama multifacética del pluralismo cruceño. La dirigencia y las estructuras orgánicas del Masismo cruceño siguen respondiendo a regañadientes al “centralismo democrático” tan característico de la disciplina partidaria del instrumento político. Sin embargo, a pesar del avance o “toma” de espacios institucionales (como denuncia la oposición cruceña) ­—que se ha dado más por las inconductas, incongruencias y contradicciones internas de las propias derechas cruceñas— tanto el Gobierno central como la estructura orgánica del MAS local no se han preocupado de reemplazar o llenar el vacío de proyecto existente dejado por el denominado proceso autonómico. Esta manera de administrar hegemonía creciente del MAS en el oriente y específicamente en Santa Cruz es una lógica riesgosa y entraña amenazas de mayores disidencias al interior del propio bloque indiano originario campesino y popular, al haberse fracturado uno de los principales operadores ideológicos y discursivos del instrumento político: el denominado “proceso de cambio”.

La socióloga Maria Teresa Zegada 4, afirma que existen tres matrices de pensamiento principales que nutren al imaginario del MAS: el nacionalismo, el socialismo y el indianismo. Éstas matrices de pensamiento y discursivas con fuertes connotaciones contextuales referidos a los procesos históricos del siglo XX, adquieren nuevas significaciones al introducirse las variantes de los debates neo nacionalistas, neo estatistas, neo marxistas y las perspectivas de la decolonialidad. Estas matrices “aggiornadas” o modificadas a la luz de los contextos del siglo XXI presentaron confluencia inicial en torno a ciertos operadores ideológicos y discursivos en una etapa de conflictividad anterior, caracterizada por la lucha inter hegemónica polarizada entre bloques (históricos) de poder. Sin embargo, habida cuenta de lo analizado con anterioridad respecto a la decadencia y derrota del proceso autonomista, además de la consecuente crisis estructural de las derechas cruceñas, podemos advertir que actualmente el denominado proceso de cambio ha pasado a tener diversas lecturas, significaciones, interpretaciones y —por ende— pugnas y tensiones en cuanto a la conducción del proceso. Esto nos lleva a uno de los principales debates de la actualidad (como plantea el propio Vicepresidente García Linera y otros teóricos como Raúl Prada Alcoreza 5) referido a la administración de las tensiones y contradicciones al interior del pueblo y respecto a los adversarios. Existen impugnaciones con referencia al gran operador ideológico y discursivo del denominado “proceso de cambio”, ya que resulta que hay diversas maneras de interpretar y resignificar al mismo. Al no tener adversario fuerte al frente la lógica de la hegemonía ingresa en la etapa de lucha interior: la lucha intra hegemónica.

La resolución de estos dilemas implican el desenlace del Gobierno con miras a las elecciones de 2014, pero antes que se esclarezcan dichos escenarios electorales habrá que estar atento a la resolución del posible vacío de poder en Santa Cruz con la respectiva sustitución de la facción de élite de las derechas cruceñas por un esquema de poder local más progresista o por otro lado, la permanencia en la administración de la inacción con la consecuente posibilidad del reinvento de las facciones de elites más conservadoras. El futuro está irresuelto y entraña dilemas de diferente naturaleza que el ciclo anterior; sin embargo hay una cosa cierta: existe una (innegable y enorme) ventana de oportunidad histórica para el avance del progresismo en el oriente frente al debilitamiento y decadencia de las derechas cruceñas. Quién y cómo se capitaliza esta ventana de oportunidad ya no está en manos del Gobierno, ni del MAS, ya que claramente han mostrado su predisposición por afirmar el centralismo democrático y alejar a todo aquel que presente disidencias.

1    El Bloque Cívico Regional es una categoría analítica construida para nombrar y caracterizar la conformación de una alianza política de las oposiciones nacionales en contra del interpelativo proceso de embate a la estatalidad o Estado en crisis, que tiene su momento de develamiento a inicios del 2000. Este proceso de embate a la estatalidad fue realizado por la confederación de movimientos sociales que forman luego el Pacto de Unidad, a través del Bloque indiano originario campesino popular (otra categoría analítica). El mencionado Bloque Cívico Regional conformó un bloque histórico de resistencia y búsqueda de mantenimiento del statu quo en el país, asentándose en la geografía material y simbólica de la denominada “media luna”, articulando su proyecto político contrahegemónico en torno al dispositivo ideológico y discursivo de la autonomía.

2    ARGIRAKIS JORDÁN, HELENA: 2011. El Comité Pro Santa Cruz como aparato ideológico de la cruceñidad. Mojón 21 Revista de Pensamiento Político Cruceño. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria – fBDM.

3    WALDMANN, ADRIAN: 2009. El Habitus Camba Estudio Etnográfico sobre Santa Cruz de la Sierra. Editorial El País. Santa Cruz, Bolivia.

4    ZEGADA, MARÍA TERESA: “Socialismo comunitarista” y “proceso de cambios” como operadores ideológicos en el discurso del MAS. En ¿El MAS es de izquierda?Estudios y Ensayos. Equipo Permanente de Reflexión Interdisciplinar del Centro Cuarto Intermedio. Cochabamba, Bolivia. 2011.

5    GARCÍA LINERA, ÁLVARO; PRADA, RAÚL; TAPIA, LUIS Y VEGA CAMACHO, OSCAR: El Estado como campo de lucha. CLACSO Coediciones, Muela del Diablo y Comuna. La Paz, Bolivia. 2010. Y PRADA ALCOREZA, RAÚL: El mapa de las contradicciones. Semanario La Época. 30 de enero de 2011.

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