octubre 21, 2020

Esta mujer

por: Marcos Salgado/ Questión Digital

Cristina Fernández de Kirchner será en octubre de este año la primera mujer reelecta como presidenta de un país. Así de fácil. Y no lo buscó. Pasó así.

 

El plan original de esa sociedad político-matrimonial entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández era que él volvería a la presidencia en este 2011. Por eso, el diseñó las primarias abiertas simultáneas y obligatorias como el mejor escenario para resolver de cara a toda la ciudadanía la interna del peronismo, el movimiento político sindical más importante de la historia argentina.

La ecuación era simple, Néstor pensó que mantendría detrás de sí a la mayor parte del peronismo y que también se reconciliaría con la “transversalidad”: un progresismo definidamente de izquierda pero variopinto que fue principal sustento superestructural -diría un marxista- cuando en 2003 decidió que debía separarse de su mentor nacional, Eduardo Duhalde y a la vez revertir su debilidad de origen (llegó a la presidencia con un poco más del 20 por ciento de los votos). También, la movida aporta -y en esto hay debate- al menos un mecanismo adicional de mayor participación ciudadana.

Pero la vida siempre es más que la estrategia. Y Néstor se murió. Y la candidata no podía ser otra que Cristina. Y por la reelección. Y las primarias abiertas simultáneas y obligatorias ya eran ley. El peor escenario para el oficialismo era que el último domingo pocos fueran a votar y así, artificialmente, los devaluados candidatos opositores crecieran. El peor escenario para el oficialismo hubiera sido que las primarias se convirtieran en un cristal deformado del pulso político argentino y que condicionaran las elecciones “verdaderas”, las de octubre.

No fue así. Todo lo contrario. Más de diez millones de votos (dos millones largos más que en 2007), la mitad más uno del electorado en una elección con participación alta y con una oposición que entró atrás de la ambulancia. Muy atrás.

¿Quiénes son los mariscales de esa derrota? Allí debe colocarse a todos los que jugaron a la confusión. A los que hasta último momento especulaban con que la primaria no se realizaría. Principal y especialmente, el Grupo Clarín.

La victoria de Cristina vuelve a mostrar que el poder de los medios hegemónicos no es infalible. Hay que anotarlo. Ella lo sabe y ayer -cuando votó y cuando ganó- habló de la victoria madre de su mandato: la nueva ley de medios. Un recorte al poder oligopólico que -hay que decirlo- aún está en veremos en lo que a necesidades prácticas se refiere.

¿Y qué sigue? Una victoria seguramente aún mayor dentro de 70 días. A no dudarlo. La primera primaria simultánea y abierta de la democracia argentina llegó en un escenario que nunca previó su mentor (¿alguien prevé seriamente su muerte temprana?) pero igual sirvió, y mucho, a su compañera, sucesora y heredera. A esta mujer.

¿Qué hará esta mujer con el primer capital político poderoso de la historia argentina del siglo XXI? Eso se verá más temprano que tarde.

Fuente: http://marcossalgado.info/?p=239

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