octubre 19, 2020

El camino a la recesión

No me queda la menor duda que el mundo indus trial se encamina a una caída profunda y prolongada de la producción. Por supuesto que si los industrializados dejan de producir los llamados emergentes más desarrolladitos, Brasil, Rusia, India y China —conocidos como los BRIC— también se verán afectadas y su amplio comentado crecimiento se frenará. Ni que decir de los países pobres del mundo, estos se verán más seriamente afectados que los BRIC.

Me dirán que ahora se presenta un fenómeno distinto a la de décadas anteriores porque ahora estamos viviendo la etapa del “desacoplamiento”. Un término acuñado para significar que los países BRIC han ingresado en su propia dinámica de desarrollo y que, poco a poco, van necesitando menos de la locomotora de la economía estadounidense. ¡Patrañas! Cómo si el mundo de pronto dejó de estar globalizado y cada unidad económica puede funcionar por voluntad propia.

La comparación derivada del transporte ferrocarrilero tiene hoy poca velocidad pero sigue valida. Transmite la idea de a hegemonía económica y política que posee todavía los Estados Unidos y que tendría que haber un cataclismo universal para que, tal vez, lo pierda. Sí, un cataclismo como una guerra mundial de cuyo resultado dependería el fortalecimiento de esa economía o su derrota que apunte a su definitiva declinación. Pero ese es un resultado probabilístico no una certeza.

Mientras tanto hay que ser testigo de las calamidades que el capitalismo trasnochado trae a la humanidad. Sin duda, tuvo su época progresista que superó las descripciones que Marx hace en el Manifiesto Comunista acerca de los avances que la burguesía logró para la consolidación capitalista y que alcanzó después de él un dominio mundial.

Tal dominio se muestra de diversas formas. Concentra un determinado nivel de vida para los habitantes de los países industrializados. Con gran imaginación se pueden ilusionar los chinos o cualquier “BRIC”, que en momento del siglo XXI llegarán a tener el mismo estándar de vida que los Estados Unidos, por ejemplo. Déjenlos soñar como se sueña también en estas tierras altiplánicas. Es imposible alcanzar esos niveles de vida con la tecnología existente que utiliza enormes cantidades de recursos y genera grandes volúmenes de desperdicios. Es imposible que las familias chinas, brasileras, indias y rusas lleguen cada una a tener un vehículo tal y cual los fabrican hoy en día. Mucho antes que eso ocurra las necesarias materias primas para su fabricación se habrán agotado. Al paso que el mundo corre para satisfacer el insaciable consumo de las sociedades sedientas de imitar el consumo estadounidense hace menos posible su realización.

Otro rasgo de esta época del dominio capitalista, ciertamente en declinación, es la contradictoria potencia que posee para solucionar el hambre del mundo y otros estragos que afligen a la gran mayoría de la humanidad, pero que no lo hará porque simplemente no es rentable dar de comer a todo el mundo. Y no estoy hablando de regalar alimentos sino de producirlos aplicando todas las capacidades tecnológicas que se han desarrollado así como los conocimientos que se poseen a favor de soluciones a favor de las masas hambrientas. Por supuesto que esto significa otras formas de Estado y de acciones de éste para no seguir favoreciendo los privilegios que las clases dominantes gozan ahora con gran despliegue de derroche en medio de las más absolutas formas de inopia.

La recesión a la que el mundo avanza a pasos acelerados traerá cambios trascendentales donde la desaparición del capitalismo no es necesariamente una de ellas pero es, sin duda uno de los probables resultados. Por lo que aconteció hasta ahora en su historia se puede esperar que se recupere y que los males sociales de los más pobres de este planeta no se alivien por otra etapa histórica. Se requieren mayores niveles de conciencia para sepultar al capitalismo que en su prolongada agonía sembrará mayores miserias. Es un avance contradictorio, sin embargo, porque para mantenerse en control busca incesantemente hacer crecer la productividad del trabajo lo que significa nuevas formas de producir. Sin embargo, las fuerzas destructivas que engendra son cada vez mayores. Aunque el resultado final es impredecible se puede intuir que existen fuerzas humanas que lograrán una mejor sociedad para un futuro en el que todos los seres humanos sean económicamente iguales.

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