octubre 21, 2020

Archivos militares de Bolivia: una nueva obra especializada

por: Simón Orellana Chávez *

Generalmente, cuando se habla de Archivos Militares en Bolivia, inmediatamente se viene a la idea de que es un tema vedado u oculto al “mundo profano”. Un halo de misterio, escondido e íntimo parece encerrar recónditos lugares con las más altas medidas de resguardo y protección. En realidad, se ha tejido así, como resultado de la disciplina y el celo profesional inculcado a los militares bajo altos conceptos de Seguridad y Secreto. Precisamente, esta peculiaridad castrense, en muchos casos ha sido la causa para cometer verdaderos excesos en contra de la memoria histórica de la institución; sin embargo, también debo reconocer que han existido hechos protagonizados contra el documento por desconocimiento de la valía del patrimonio documental como elemento de alto valor estratégico.

Una de las primeras manifestaciones sobre la precaria situación de los archivos militares ante las autoridades del Comando General del Ejército, se dio en oportunidad de la defensa de tesis para ascenso al grado de Coronel, que con el titulo de: “Sistema de Archivos Militares para el Ejército”, se logró la preocupación pertinente en la oficialidad del Estado Mayor Operativo. Fue justamente el General Emilio Cabrera Ojeda, Presidente del Tribunal de Tesis y ex soldado de las Operaciones Contrasubversivas del 67, que comprendió y a su vez había sugerido al Comandante General del Ejército de ese entonces, aplicar una de las recomendaciones de la referida tesis, para crear la “conciencia documental” desde los escalones subordinados a través de la inserción como materia de Examen de Ascenso el “Reglamento de Documentación y Correspondencia Militar”, elaborado por la Dirección de Archivos Militares. Por supuesto, fue un gran paso y un salto a su vez en el tema de la archivística militar.

Sin embargo, el camino tomado, no fue nada fácil por la falta de un apoyo efectivo en cuanto a material especializado que requieren las técnicas y los procedimientos archivísticos. Esta falencia, gracias a la iniciativa, buena voluntad y alto sentido de responsabilidad, no hubiera sido posible sin el concurso del Coronel Gerardo Tapia Andrade; los Suboficiales Arturo Luna Garay, Luís Mamani Romero, Jorge Cruz Coronel, Juan José Averanga Conde; el Técnico Juan Carlos Ramos Alanoca y la Secretaria Norma Marleny Caero Silva, quienes supieron vencer cada uno de los obstáculos que se presentaron. Sería injusto no mencionar la encomiable y anónima participación de aquellos soldados quienes en forma silenciosa, reciclando cartones para la confección de cajas, contribuyeron al proyecto archivístico militar.

Como es sabido en el ámbito de los profesionales archiveros, parece que sucedió ayer, ese primer avance que se dio en un evento de Tertulias Archivísticas, realizada en los mismos ambientes del Estado Mayor General de Miraflores, donde por primera vez en la historia de la archivística boliviana, se mostró al mundo profano, la realidad de los archivos militares. Empero, hasta la fecha, con penuria de medios, se ha ido consolidando el fin que nos motiva: la preservación del patrimonio documental militar por parte de ese selecto grupo de archiveros militares.

Al comentar la reciente obra de Luís Oporto Ordóñez, Archivos Militares de Bolivia. Historia y tratamiento archivístico, editado por el Centro de Estudios Para la América Andina y Amazónica, quiero expresar en estas líneas mi profunda gratitud al autor, por que en realidad, estoy conciente de que lo que se había hecho en la Dirección de Archivos Militares, está siendo reconocido académicamente desde fuera por una pléyade de profesionales archiveros nacionales y extranjeros y que hoy se ve plasmado en este libro como una muestra de atención a lo que hace y esta haciendo el estamento castrense en materia de documentos y archivos militares. Considero con este paso que, viejas practicas de destrucción documental, están quedando como parte de un pasado oscuro que nos dejó profundos vacíos en la memoria histórica de la institución armada, pilar fundamental del Estado boliviano.

Este libro, por su contenido, es de trascendental importancia, pues se constituye en el referente indispensable para afianzar la conciencia documental en los militares; por tanto, su lectura, interpretación y alcance debería llegar a las manos de cada uno de los hombres que visten el uniforme de la patria y por que no decirlo, a todo ciudadano ávido de saber. Solo así podremos entender y comprender los hechos de aquellos soldados que protegen y preservan la riqueza documental que encierra aquella historia que no se ha escrito sobre las Fuerzas Armadas de Bolivia.

Si bien suele escucharse sobre la destrucción de documentos en las Fuerzas Armadas, tal como nos pronunciamos en ocasión del Primer Seminario Internacional de Archivos, llevado a cabo en octubre-noviembre del 2008; también, vemos hechos similares en el ámbito de la administración del Estado y también de la vida civil. Esta situación, atenta gravemente contra la memoria documental del país. En ese sentido, sea esta la ocasión para sugerir a los profesionales archiveros, a pasar del ámbito de la denuncia al lado de la acción, creando o constituyéndonos en un ente jurídico que pueda velar y busque el castigo para quienes intenten y destruyan recursos informativos del estado.

Por otra parte, a la fecha, considero que ese periodo de “oscuridad archivística” en las Fuerzas Armadas se ha ido superando y extendiendo hacia los otros estamentos de la organización castrense con la acertada intervención de profesionales archiveros e historiadores a la cabeza de Luís Oporto y, la actual política de preservación documental dictada por el señor Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Sin embargo -valga la oportunidad- que también es momento de reivindicar a las autoridades militares correspondientes la “desclasificación gradual controlada” con todas las normas que exige la seguridad, la preservación de los intereses de la Institución armada y del Estado y la integridad de los protagonistas con la reserva conveniente que implica el documento militar.

Para finalizar, quiero expresar que esta es la primera vez que me toca la responsabilidad de escribir la presentación de un libro y al examinar cada una de sus páginas me ha producido un sentimiento de admiración y respeto hacia la institución que me ha cobijado entre sus filas y que, el aporte de mi segunda carrera profesional como historiador y archivero, constituya el aporte de un granito de arena ante la grandeza del Ejército y de las Fuerzas Armadas. Quiero de mi parte, invitarlos a leer para compartir esta experiencia inolvidable.

*     Coronel del Ejército de Bolivia. Historiador (UMSA) y docente de la Universidad de San Francisco Xavier.

Be the first to comment

Deja un comentario