octubre 27, 2020

Las 4GW como guerras culturales

Guerras de Cuarta Generación, o 4GW, es un tipo de conflagración donde se borran los límites tradicionales entre guerra y política, paz y conflicto, soldados y civiles, línea del frente y retaguardia. Fueron definidas, por primera vez en 1989, por un equipo de especialistas militares dirigidos por William S. Lind, cuyas conclusiones apuntaban hacia un fenómeno nuevo: las guerras modernas se estaban convirtiendo en un evento descentralizado. Las 4GW significan que el Estado ha perdido el monopolio de las guerras, y que retornan los combates sin control del período premoderno. Es característico de este tipo de conflicto, según sus teóricos, que uno de los actores principales sea un grupo o red violenta de militantes unidos por una misma ideología. En ellas, toda táctica será aceptable, si entraña el resquebrajamiento moral del enemigo; que es sinónimo de su derrota.

Según William S. Lind —uno de los padres de esta concepción—, las guerras de Primera Generación comenzaron con la Paz de Westfalia (1648), que puso fin a la llamada Guerra de los Treinta Años. A partir de este momento, el Estado monopolizó los conflictos, apelando a la Razón de Estado. Las guerras de Segunda Generación se debieron a los cambios introducidos por el ejército francés en la Primera Guerra Mundial, entre ellos, la defensa de posiciones fuertes’, de líneas de obstáculos y trincheras, y el concepto de que “la artillería conquista y la infantería ocupa”. Las guerras de Tercera Generación se debieron a los aportes del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, caracterizadas por la movilidad y la llamada Blitszkrieg o Guerra Relámpago. Lo nuevo en las 4GW es defmido por el propio William S. Lind de la siguiente manera:

Las 4GW es el mayor cambio experimentado por las guerras desde tiempos de la Paz de Westfalia, y significa el fin del monopolio estatal sobre los conflictos. Ahora, como antes de 1648-, muchas entidades están guerreando por diferentes medios, incluyendo el terrorismo y la emigración, no solo a través de ejércitos regulares. La diferencia entre las culturas conforma el nuevo escenario, y otras culturas no guerrean de la misma manera en que nosotros lo hacemos. A través de todo el mundo, los ejércitos estatales están peleando contra oponentes no estatales, y en todas estas guerras, el Estado lleva las de perder. Los ejércitos regulares están diseñados para enfrentar a sus similares, pero contra enemigos irregulares sus equipos y entrenamiento han demostrado ser inútiles o contraproducentes.

Según los expertos, las 4GW definen a conflictos que incluyan los siguientes elementos:

•  Alta tecnología.

•  Terrorismo.

•  Bases de operaciones no nacionales o transnacionales.

•  Ataques directos contra la cultura del enemigo.

•  Guerra psicológica altamente sofisticada, especialmente a través de la manipulación de los medios.

Para los ideólogos imperiales, el concepto de “Guerra del pueblo”, de Mao, y el de “Guerra de Todo el Pueblo”, de Ho-Chi-Minh, son ejemplos de 4GW. Consideran que estas son más efectivas cuando se concentran en desorganizar o deslegitimar a los Estados a los que combaten. Precisamente por ello se les considera vinculadas con el concepto imperial que se suele usar para justificar invasiones o intervenciones militares: el de “Estados fallidos”, aquellos que no son capaces de mantener el control y garantizar la vida normal de la sociedad, agobiados por calamidades y guerras civiles que no pueden terminar con sus propias fuerzas. En su versión ampliada, las 4GW son también -según estos teóricos, las acciones de lucha política pacífica que no entrañan el uso de la violencia, pero que buscan quebrar el dominio moral o psicológico del oponente, como por ejemplo, las acciones de desobediencia civil promovidas por Gandhi o Martin Luther King. Desde un punto de vista más moderno, las 4GW implican también la utilización de hackers capaces de vulnerar las comunicaciones y bases de datos del enemigo, para hacer que este se confunda, se desmoralice y pierda el apoyo de su propia población.

*     Tomado del libro Imperialismo del siglo XXI: las guerras culturales.

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