octubre 24, 2020

Pensando los feminismos en Bolivia: El debate Ser Lesbiana o Lesbiana polítika

por: Marian Pessah *

Las Jornadas han llegado y en el espacio amplio que ofrecen para discutir posiciones y miradas también tienen cabida las palabras de los movimientos por la diversidad sexual. Marian Pessah estará presente, brindándonos un nuevo léxico, inclusivo, creativo, artístico, que nos alienta a reinventar el mundo y a animarnos a creer que es posible articular una conciencia colectiva y ampliamente compartida.

Como dice Monique Wittig 1,    partiendo del orden material del lenguaje, hago un juego de palabras con el término lesbiana, en el que LESs significa SIN; y BI significa DOS, uno estos conceptos y empiezo a referirme a la palabra sin dos, como la propia lesbianidad que nos llevará a la transformación política de la palabra.

Así, continúo a ampliar el término de lesbiana polítika, centrándome más en el aspecto político que en lo puramente sexual, no porque le quite valor, sino porque le agrego otros. Cuando las lesbianas luchamos a favor del aborto, a nadie se le ocurre preguntar si realmente abortamos. Si todas fuéramos lesbianas polítikas, ya estaríamos cambiando la sociedad. Desde un aspecto de la revolución sexual, y también, desde el punto de vista de la clases de sexos.

L de Libertad, de Luciérnaga y Luz de Luna

Un día recibí un mensaje de Tania Navarro Swain, en el que me contaba que estaba realizando para el próximo número de la revista Labrys, un dossier sobre Lesbianismo. Me preguntaba si quería participar. En seguida mi boca comenzó a sonreír de un solo lado, como lo hace a veces, mientras el otro se queda pensativo. Por un lado su invitación me ponía feliz, ese era el lado que sonreía, mientras el otro comenzaba a percibir que mi cuerpo estaba queriendo arriesgarse “a más” e indagar sobre algunas cuestiones que a veces se me aparecen como estrellitas viajeras. Ideas fugaces, como luciérnagas en medio del campo. Cuando era niña, estos bichitos me producían una especial fascinación. Corría detrás de ellos con un salero en la mano, con toda la delicadeza que una niña —que se negaba a usar pollera— podía tener. Los agarraba en el aire y los iba dejando caer en el recipiente verde, creyendo que tendría una linterna casera. Mi emoción acariciaba la luna. Faltaría tiempo para entender que el cautiverio nunca genera luz. La falta de libertad, de luz, no ilumina, incomoda.

Creo que estaba buscando la excusa para sentarme a pensar sobre la pluralidad de conceptos que hay dentro de la palabra lesbianidad 2. Algunos, creo que los tengo en un salero adentro mío y me gustaría dejarlos volar. Quiero aprovechar la ocasión y disculparme con aquel           los bichitos, que con tantas ilusiones atrapaba entre mis dedos y ya no volaron, ni cantaron, ni dieron luz. Dedico este texto a las luciérnagas que hay en nosotras.

¿Ser lesbiana, o lesbiana?

Una de las acepciones del término lesbianidad, se orienta a una “opción” sexual en la que una mujer se une afectiva y/o sexualmente a otra. La palabra lesbiana, nace en la isla de Lesbos, junto con Safo, una mañana de sol, y un poco de viento. Ella fue una poetisa rebelde que vivió en Grecia durante el siglo VII AC. Dada su característica contestataria, y poco agrada eso al stablishment de cualquier época, la mayor parte de su trabajo fue quemado, los versos que han sobrevivido nos dejan la primera referencia de una mujer que amó/estuvo sexo-eróticamente con otras mujeres. Para dar visibilidad a este lado de la herstoria 3, es que se opta por recuperar el término.

Jugando un poco con las palabras, me di cuenta que en inglés, el prefijo LESs significa SIN; mientras que en español BI significa DOS. Se me antoja unir estos conceptos y hacer una invitación a recorrerlos hacia adentro. A esta primera mitad de la palabra, a partir de ahora, la llamaré sin dos.

¿Cómo sería un mundo de existencia sin dos?

Imaginemos que no exista la obligatoriedad de elegir entre homosexual-heterosexual, femenino-masculino, gordx-flacx, blancx-negrx, hombre-mujer, campo-ciudad, casa-miento. El agregado, las mil opciones que quedan invisibilizadas y no pensadas desde el lenguaje y la mente, es lo que dará la riqueza, libertad y autonomía a la lesbianidad. “Debemos producir una transformación política de los conceptos claves, es decir, de los conceptos que son estratégicos para nosotrxs. Porque hay otra orden de lo material, la del lenguaje, y esta se va elaborando en base a estos conceptos estratégicos. Que a su vez está profundamente conectada al campo político donde todo lo que concierne al lenguaje, a la ciencia y al pensamiento, se refiere a la persona como subjetividad y a su relación con la sociedad. Y no podemos dejar esto dentro del poder de la mente hétero, o sea del pensamiento basado en la dominación” (Wittig, 1980). Continuando en la línea que nos trae Monique Wittig, abandonando la mente BI podríamos pensar en otras realidades y mundos. Yo lo siento como un cielo abierto, innúmeras posibilidades, montones de estrellas. Me veo acostada en el pasto, mirándolas e inventando nuevas formas de relacionarnos y de vivir. Me siento, nuevamente, acariciando la Luna.

Creo que es un avance necesario darse cuenta que las sexualidades son muchas y también va a depender del momento, de las personas, de muchas cosas. Creo que no podemos crear una categoría que en lugar de libertarnos, nos oprima. Escucho todo el tiempo historias de amigas y compañeras lesbianas que han estado con mujeres y ahora les gusta un varón. O simplemente les gusta tener sexo con hombres, o se sienten atraídas por chicos que parecen gays. Y hasta por gays. ¿Vamos a cuestionarlo? ¿Seremos las policías de nuestra “propia isla de Lesbos”? No podemos crear categorías “libertadoras” que nos opriman. Tampoco que nos de vergüenza, entre nosotras, contarnos que estamos con una persona de otro sexo. ¿Pero cómo?? ¿No eras lesbiana? ¿Qué voz grita más fuerte, la interior o la de afuera?

También sucede que hay parejas que a primera vista parecen heterosexuales, y al ver sus particularidades, podemos notar que son personas libertarias, contrarias al sistema y sería muy reduccionista decir que no pudieron romper con la heterosexualidad obligatoria y que el sistema les ha ganado.

La lesbianidad polítika

Hice esta introducción para llegar al lugar polítiko desde el cual me interesa posicionarme. El desafío consiste en construir una consciencia colektiva y revolucionaria:

“El gran desafío no es solamente asumir que las posiciones de género y sexuales se multiplican y, entonces, que es imposible lidiar con ellas apoyadas en esquemas binarios; sino también admitir que las fronteras vienen siendo constantemente atravesadas y —lo que es todavía más complicado— que el lugar social en el cual algunxs sujetos viven es exactamente la frontera” 4.

Traigo las palabras de Guacira Lopes Louro, con la idea de mostrar que, por más que un sistema intente (re)encuadrarnos, siempre habrá quienes no quepan dentro, quienes por suerte (re)inventen sus vidas, espacios, cuerpos y sexualidades. La frontera es el lugar del no lugar, ¿es posible apropiarse de un espacio así? Pide cambio y atención todo el tiempo, demanda equilibrio y tensión. La frontera es un tercer lugar. Un tercer ojo donde se entrelazan varias lenguas.

“Quijano [Aníbal] no logra ver el genocidio contra las mujeres o el femicidio en Europa, que sucede paralelamente a la expulsión de los judíos y moros, y la colonización de América como parangón de la idea de raza. Quizá es esto lo que las feministas africanas e indígenas intuyen al proponer que el concepto de género impuesto en la colonia no existe como tal en sus sociedades. El antecedente histórico del genocidio de mujeres o feminicidio que significó la caza de brujas a lo largo de varios siglos en Europa no se había dado aún en sus territorios. Eso daría más tarde como efecto de colonización y la colonialidad de género que se desarrolla como parte de la estructura colonial”. (Mendoza, 2010: 24) 5.

Es notable aquí, como nos muestra Breny Mendoza, cómo existen varias jerarquías dentro de las sociedades. Un hombre tan inteligente como Aníbal Quijano puede comprender la colonialidad, la esclavitud, lugares a los que los hombres pertenecen y están incluidos en su explotación, pero no deja de aliarse con sus fraternos hermanos de la clase hombre, cuando no reconoce ni puede ver el primer feminicidio del que haya registro en la historia de la humanidad. En este tipo de “no visiones”, es que se basa Adrianne Rich (1985) cuando escribe Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana, dando no solamente visibilidad, sino también EXISTENCIA a tantas lesbianas quemadas física y simbólicamente. La expresión existencia lesbiana es un grito que viene a mostrar lo que otros han intentado borrar y callar de la historia oficial. La fuerza del sin dos, genera creatividad y movimiento. ReVela rebeldía.

Entender y combatir las causas que producen las diferencias de clase, raza, género y un único modelo de sexualidad, ayudará a la comprensión de los mecanismos jerárquicos y piramidales en los que determinados grupos se paran y gozan de ciertos privilegios atropellando la libertad del resto, de la mayoría de la humanidad.

Dado que esas desigualdades son construidas por seres que dividen para reinar, bien podemos atacar la “monarquía” desde su raíz. O sea, ir a la matriz de esta sociedad y rehacerla en base a nuestras ganas, rebeldías, necesidades, antojos y luchas. Entiendo que la manera de desarmar este “imperio”, es entenderlo para poder desestabilizarlo. Si estudiamos y conocemos sus estructuras, podremos soñar con derribarlas.

Por eso, la lucha desde causas / banderas únicas o específicas, se mantienen en la superficie y en un cierto individualismo. Hay que levantar la mirada. La liberación estará en la imbricación de todas ellas ya que todas tienen una raíz socio-económica común. Todas ellas son “las otras” para el sistema.

“La lucha de sexos incluye la lucha de clases, pero la lucha de clases no incluye la lucha de sexos. Las feministas son, por lo tanto, izquierdistas genuinas. De hecho, están a la izquierda de lo que llamamos tradicionalmente la izquierda política.” (S. Beauvoir, El segundo sexo)

Juntando la idea de Simone, con la posición de Virginie Despentes, donde ella dice que los feminismos disidentes son el proletariado del feminismo, lo que me interesa tratar aquí son las lesbianidades disidentes, como proletarias de la lesbianidad eje-mónica.Justamente se trata de que no haya un único eje ni un modelo a seguir. Trascendiendo el DOS, lo percibiremos inmediatamente.

¿Quién sería el sujeto de la lesbiana polítika?

Acabamos de decir que es necesario trascender el DOS, así como las imposiciones sociales heteropatriarcales. Esto significa que una mujer/lesbiana pueda elegir a sus compañerxs sexuales de forma libre de todo posible dogma. Si como decía Monique Wittig, “las lesbianas no somos mujeres, como no lo es tampoco ninguna mujer que no esté en relación de dependencia personal con un hombre”, esas mujeres que eligen compañeros hombres —sea de manera coyuntural o definitiva— pero no están en relación de dependencia con ellos, bien pueden ser lesbianas polítikas. Me parece importante llamar la atención de que no todas las mujeres que están con hombres hoy día son dependientes de ellos. Se hace necesario visibilizar ese poco, —soy consciente que no son tantas como nos gustaría— porque de lo contrario, se comete el error de caer en la invisibilidad de quienes salen de la norma y estaríamos colocándolas en la misma bolsa de quien no asume la necesidad de cambio.

Si bien no me propongo en este caso hacer una evaluación del movimiento feminista y sus aciertos y consecuencias, deseo hablar de las realidades que habito cuando veo algunas compañeras independientes / autónomas de sus compañeros, algunas de nuestro propio grupo Mulheres Rebeldes.

Leyendo recientemente el libro de Itziar Ziga, Devenir Perra, ella entrevista a algunas personas. Reconozco las palabras de Pilar, justamente de la misma forma que nosotras luchamos y actuamos: “Estamos hablando de 1982. Luchábamos contra las agresiones, siempre detrás de los abusos en todos los sentidos. Nos reuníamos donde podíamos y cuando podíamos. Era un momento de enorme lucha a favor del aborto. Cuando había que reivindicar el lesbianismo, aunque yo no fuera lesbiana daba besos en la boca a todas las que hiciera falta” 6.

Lo que nos une a todas es el objetivo común de libertación, la destrucción / desestabilización / eliminación / deconstrucción de una sociedad hétero patriarcal capitalista, de estar en pensamiento y en acción, de no respetar ninguna sexualidadeje-mónica, de estar en la lucha antiracista, y por sobre todo, nos encontramos en el climax, en el placer que sentimos en luchar, en rebelarnos a este sistema opresor.

Lesbianidad se estará oponiendo a ese sin dos, puesto que no será ni heterosexual, ni homosexual. Podríamos decir que en este caso es una tercera opción, la que viene a incomodar, a desequilibrar. A cuestionar lo ya fijado. La idea es mostrar la cantidad de posibilidades que pueden caber de deconstrucción de las sexualidades hegemónicas, desde una consciencia y práctica feminista radikal. Citando nuevamente a la pensadora francesa Monique Wittig, vemos que “Lesbianidad es el único concepto que conozco que está más allá de las categorías de sexo (mujer y hombre), pues el sujeto designado (lesbiano) no es una mujer, ni económicamente, ni políticamente, ni ideológicamente.” (Wittig, 1980)

Sin dos no pretende estar adentro ni afuera, la idea es estar en movimiento, en pensamiento constante, fuera de todo sistema normalizador. Dentro de laslesbianidades y sexualidades polítikas no normativas.

¿Pero por qué una mujer que elige a sus compañeros sexuales hombres no macho 7, debería de llamarse lesbiana polítika? Es una posición polítika, un grito ante tanta barbarie, un susto a las personas bien comportadas, una cachetada a las iglesias hipócritas. Si ellas están decididas a romper con tantas estructuras impuestas y valores torcidos de tanta moral negociada, muchas se ven reflejadas en otras mujeres ylesbianas, eligen la compañía de las brujas, la sororidad como parte del cotidiano, de experiencias de vida.

*     Artivista. Integrante del grupo Mulheres Rebeldes. Texto parcialmente tomado del artículo con el mismo nombre publicado en el blogspot Radikaldesdelaraíz.

1    Wittig, Monique. 1980. Ninguém nasce mulher.

2    Usaré la palabra lesbianidad en lugar de lesbianismo para escapar de todo ismo, como lo haría de un abismo.

3    Utilizo la palabra herstoria en un juego de palabras. El prefijo his, en inglés, significa de ellos, mientras que her, de ellas. De esta manera estaremos dando visibilidad y presencia a las mujeres que también actuaron en la antigüedad. Rebelémonos al vocabulario patriarcal, y contemos todas juntas el cuento de ellas/ nosotras.

4    Lopes Louro, Guacira. 2004. Um corpo estranho. Ensaios sobre sexualidade e teoría queer. Belo Horizonte: Editora Autêntica.

5    Mendoza, Breny. 2010. La epistemología del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano in Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p. 19-36.

6    Ziga, Itziar. 2009. Devenir Perra. España: editorial Melusina.

7    Siento la necesidad de abrir esta nueva categoría de hombre no macho,para reconocer y visibilizar que no todos los hombres son iguales. Hay algunos que tienen conciencia antipatriarcal y muchas veces son cómplices nuestrxs en pensamientos, imagen física y acciones. Mientras que los machossiempre serán fieles a la “clase hombre”, y pelearán para mantenerse en “su poder”.

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