octubre 24, 2020

Entre el crecimiento, la crisis del capitalismo y las nuevas relaciones con el gigante asiático: América Latina y la China en el escenario de la multipolaridad capitalista

La crisis del capitalismo globalizado tiene efectos diferenciados en los países de Latinoamérica y el Caribe (LAC). En la región de Sud América (Abya Ayala) se incrementaros las exportaciones de materias primas hacia las economías asiáticas, principalmente la China. Situación que ha permitido un efecto favorable, no solo en la dimensión económica, sino también en la política. En lo económico está permitiendo el crecimiento sostenido en la primera década del actual Siglo XXI. En lo político, esta base material de la economía en crecimiento permite la ejecución de proyectos políticos endógenos de carácter progresista.

A diferencia de lo que acontece en la mayoría de las economías de América del Sur, las economías de Centro América y el Caribe, incluida la de México, tuvieron una experiencia diferente, debido al vínculo más estrecho con los EE.UU. Los tratados de libre comercio que estos países hicieran con el imperio del norte, están cobrando la factura de semejante dependencia; afectando seriamente a su crecimiento, su estabilidad política y social. El crecimiento del crimen organizado en México y Centro América es una prueba contundente de lo que estamos afirmando.

Corresponde preguntarnos respecto a las razones que permiten que la mayoría de las economías de América del Sur no hayan sido afectadas por la crisis de los países ricos de la hegemonía capitalista (EE.UU y Europa del euro) como sucedieron en las crisis anteriores, por ejemplo las que se dieron a partir de la década de los setenta del siglo anterior. Tomando en cuenta que seguimos desempeñándonos en el marco de un “Patrón de Acumulación Primario Exportador”.

La reflexión de este análisis debe tomar en cuenta que, esta vez, hubo una alternativa. El estancamiento del comercio con el centro hegemónico del capitalismo en crisis, los EE.UU, fue suplantado por la creciente demanda comercial de los países emergentes, principalmente la China. La pérdida relativa del mercado norteamericano y europeo se evidencia en: a) la industria de los EE.UU perdió su trillada competitividad, disminuyendo sus exportaciones a la región de LAC; b) la disminución de la capacidad industrial norteamericana disminuyo la demanda por materias primas que le proporcionaban los países de la región de LAC; c) la explotación del trabajo, con las nuevas modalidades de la organización y las tecnologías de punta, fueron trasladadas a economías donde la fuerza de trabajo es más barata, disciplinada y sin organizaciones laborales, este es el caso de la mano de obra en la China y los países árabes.

Consecuentemente, el comercio de LAC con los países asiático, sobre todo con la China, se ha incrementado significativamente. La China, por ejemplo, ha incrementado sus operaciones al grado de convertirse, en pocos años, en el segundo socio comercial de la región de América del Sur. En el periodo del 2000 el comercio entre China y América Latina contabilizaba como 13Mil Millones de dólares. En las puertas del segundo decenio del siglo XXI, año 2011, se calcula que el comercio entre China y América Latina llegará a contabilizar los 150Mil Millones de dólares. Las economías de LAC, se están convirtiendo en los principales proveedores de materia primas para el crecimiento sostenido de la industria china: alimentos y minerales son los principales productos primarios exportables a la China.

¿Qué implica el crecimiento de estas relaciones comerciales entre los países de LAC y la China? ¿Son favorables en la coyuntura y desfavorables en el largo plazo?

Las relaciones crecientes entre China y América Latina muestran que el principal interés del gigante asiático está centrado en la dimensión comercial. Esto significa que, América Latina representa para la China un proveedor de materias primas, alimentos y energía, importante. Por lo tanto colocar inversiones para garantizar esas importaciones es fundamental. Por otro lado la región se convierte en un mercado regional para la colocación de productos elaborados en la China como textiles, electrónicos, maquinarias, etc. Tomando en cuenta que América Latina tiene aproximadamente 548 millones de consumidores potenciales, con ingresos percapitas superiores al de los chinos.

De hecho, una fecha que marca importancia en el fortalecimiento de estos vínculos entre América Latina y la China es noviembre del 2004, aprovechando la XII Cumbre de Cooperación Económica Asia Pacífico, el primer mandatario de la China Hu Jintao realiza una gira por varios países de la región, manifestando la voluntad de su país, para consolidar el crecimiento de las relaciones de su país con la región. A partir de entonces, muchos presidentes de América Latina realizaron visitas al país asiático y se firmaron acuerdos, en su mayoría de índole económica. “La tasa de crecimiento promedio anual del comercio bilateral entre 2004 – 2006 fue de 33,8%, y a partir de entonces hasta el 2008 de más de 40%”

El gráfico, permite visualizar el crecimiento de las exportaciones, desde el 200 al 2020, de 16 países de la región destinados a regiones tradicionales (EE.UU y Europa) y a la China. La tendencia de la proyección al 2020 al gigante asiático es evidente.

Al margen de las cifras y las tendencias que estas muestran, es importante analizar las estrategias existentes en el marco de este creciente relacionamiento de la región con la China. En el caso de la China, es fácil visualizar que el interés de acrecentar las relaciones tiene mayor peso en lo económico. Las relaciones no son homogéneas con todos los países de América Latina, más bien se concentra en aquellos países que cumplen expectativas que tienen que ver con: existencia de abundantes recursos naturales, coincidencias políticas, peso político para formar consensos en la región y ser flexibles a la recepción de migrantes chinos.

¿Cuál es la estrategia de la región en esta apertura creciente con la China? Los que se evidencia es que América Latina no tiene una estrategia diseñada como región. Posiblemente haya indicios estratégicos por parte de alguna economía, puede ser el caso del Brasil.

El hecho de que la región esté relacionándose con la economía más dinámica de los últimos lustros en el planeta, es importante aprehender la manera en que lo está haciendo. Uno de los aspectos a tomar en cuenta es que el relacionamiento creciente, hasta ahora, mantiene el carácter primario exportador de nuestras economías. Vínculo tradicional que nos recuerda el modelo de crecimiento hacia afuera, mismo que nos causo extrema dependencia con los centros hegemónicos capitalistas en el Siglo XX. ¿Tiene caso repetir otra vez la experiencia?

El otro aspecto, a tomar en cuenta es que los acuerdos con el gigante asiático se están realizando de manera bilateral, países individualizados de Latinoamérica y la China. ¿Por qué no tomamos en cuenta a las instituciones de integración que están surgiendo en la región en la última década? (ALBA, TCP, MERCOSUR, CAN, etc.). Es fundamental tomar en cuenta, en el marco de una estrategia de crecimiento y desarrollo regional, el escenario de la metamorfosis del capitalismo globalizado que de unipolaridad está pasando a la multipolaridad, en el marco de la realidad de los países emergentes, los BRICs (Brasil, Rusia, India, Canadá)

*     Docente Investigador Titular de la UMSA

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