octubre 30, 2020

Revilla 89%, Morales 35%, Ovando 13%

Este domingo 16 de octubre se realizan las elecciones para renovar el Poder Judicial de Bolivia con las dudas sobre su transparencia y organización y con un costo monetario aún no revelado, pero que seguramente significará el pago más alto que pagamos los bolivianos por cada juez.

Los comicios se realizan en un contexto conflictivo y datos de encuestas independientes dan indicios de que algo se mueve en el país. Esa movida ciudadana tuvo su inicio hace un año cuando la gente se manifestó de forma voluntaria y desinteresada firmando los libros de apoyo a los periodistas que luchaban por la libertad de expresión.

En La Paz, el respaldo al alcalde Luís Revilla se duplicó desde abril de 2010 (48%) hasta septiembre de 2011(89%). ¿Qué hizo el burgomaestre paceño para gozar de tanta popularidad? Todavía no estrenó su promesa principal, el trans-bus, y la mayoría de sus obras son continuidad de lo iniciado por su antecesor Juan del Granado.

En realidad, Revilla se vio obligado a destinar mucho de su tiempo y de sus energías a defender su ciudad de diferentes ataques: hostigamiento desde el Ministerio de Economía y Finanzas para restarle créditos y complicarle cuentas bancarias; abusos de la Gobernación para disputar escenarios cívicos tradicionales; cercos de loteadores a los barrios de pobres, de clase media y de empresarios; discursos de tono violento.

El resultado fue un boomerang. En vez de quedar debilitado por tanto esfuerzo inútil, Revilla se convirtió en un símbolo de la institucionalidad que tanto costó comenzar a construir a los bolivianos desde hace 29 años, sobre todo en la sede de gobierno.

No interpretamos ese 89 por ciento de aprobación tanto por contento por obras como por la resistencia a la forma en la cual el oficialista Movimiento al Socialismo quiso apoderarse del municipio.

En cambio, las diferentes encuestas señalan una caída continua del Presidente Evo Morales en la preferencia ciudadana; del vicepresidente Álvaro García Linera no se habla. Morales pierde respaldo en bastiones donde el apoyo era del 100% como en las laderas paceñas, el altiplano norte, los municipios indígenas. Una cifra seguramente coyuntural y que se podrá revertir. En zonas como el norte potosino, la campiña tarijeña y chuquisaqueña, además del Chapare, el apoyo a Evo es inamovible, por lo menos por lo que uno escucha cuando viaja por allá.

Por su parte, la confianza de la población en el Tribunal Supremo Electoral es del 13 por ciento. El abogado cochabambino Wilfredo Ovando quedará en la historia como el personaje que enterró la independencia de las cortes electorales después de 29 años de construcción democrática.

Bolivia logró desde 1992 contar ¡finalmente! con una Corte de notables, con gente capaz en cada una de sus secretarías, con inteligencia y decoro personal. Durante una década, los vocales bolivianos fueron invitados como modelos a seguir en el continente.

Ya José Luís Exeni comenzó a desmantelar aquella institucionalidad y le dio una tonalidad masista sacando a funcionarios antiguos, aunque sin quebrar la estructura. Ahora, sólo 13% cree en un presidente Ovando, los otros vocales nacionales y departamentales. ¿Quién podrá recuperar todo lo perdido?

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