octubre 22, 2020

16 O: Autogoles y autoengaños (una lectura política)

1.- Autogoles:

El voto nulo, según el boca de urna que sólo hizo la cadena televisiva ATB en la noche electoral del 16-0 (no hubo conteo rápido ni resultados oficiales, el tribunal electoral no informó el mismo domingo) llegó a 46% con 36% de válidos y casi un 20% de blancos. Cinco días después, es te viernes 21 con el escrutinio oficial al 90%, la cosa se acercaba a un empate técnico a 42%. Con casi un 15% de votos blancos.

Si ese 42% le quitamos un 5% de nulos histórico (así fue en la última elección de las municipales de 2010) se quedaría en un nulo del 37% como voto protesta anti gobierno. Que es más o menos el voto duro de la oposición, todos sumados evidentemente. Podemos estar hablando de un empate.¿Otra vez la catástrofe? No. Si a ese 42% válidos le sumas gran parte del 15% de blancos (entre ellos hubo mucho voto oficialista que votó blanco por el tremendo lío que supuso votar esta vez y es totalmente recuperable para sufragar a favor del gobierno)nos acercaríamos a un 60% de votos oficialistas. No está mal (60-40) teniendo en cuenta que no hubo campaña y Evo —con todo lo que arrastra— no puso la maquinaria electoral en marcha, cancha en la que se siente como pez en el agua.

Sin embargo, la oposición desde Juan del Granado a Samuel Doria Medina acompañado de los medios de la derecha impuso inicialmente su agenda: sumó nulos y blancos y declaró a los vientos: “es la primera derrota de Evo desde 2005”. Ahora con los datos definitivos, esa victoria se esfumó. Por eso quizás la oposición pasó de sumar los votos blancos para su favor a denunciar fraude electoral y anunciar una auditoría técnica. Actúan como los malos perdedores en el fútbol: si pierdo el partido, es culpa del árbitro. Los votos blancos no pueden ser metidos en el saco anti Evo pues éstos responden mucho más al desconocimiento y desinterés de la ciudadanía por una pésima gestión del Tribunal Electoral, entre otras cosas por falta de tiempo y plata para llevar a todo lado la campaña y la información. Aspecto éste último que incluso el presidente Evo y el vicepresidente Álvaro García Linera reconocieron.

El voto nulo del 42% cuenta los votos de toda la oposición (¿alguna vez tendrá un candidato único que recoja toda el caudal anti MAS?) agrupada mas el descontento de la clase media por la represión de la marcha indígena del Tipnis. Más los errores gubernamentales a la hora de solucionar el conflicto de la marcha, a su debido tiempo y no cuando Evo se asoma al precipicio. ¿El voto nulo es mérito propio de la oposición o son los errores gubernamentales? ¿Fue un voto de protesta contra el gobierno? ¿Fue un aviso de navegantes para evita más errores? ¿Es una tarjeta amarilla desde el campo propio y la autocrítica? Los autogoles del gobierno desde el “gasolinazo” a la represión y agonía del conflicto del Tipnis ha hecho crecer un voto nulo de protesta. Una pintada callejera lo resume mejor: “Evo cumple, Evo cambia”. No es una pintada de la oposición, no es la derecha graffiteando como lo hace Samuel después de cascarle una hamburguesa de pescado en su Burger King. No. Es el clamor de la propia hinchada del gobierno, pidiendo rectificación, pidiendo nuevos gestos, nuevas actitudes, profundización del proceso, reconducción. Llámenlo como quieran. Las calles y sus paredes se han perdido -desde la marginación de Gustavo Torrico y sus “satucos”.¿La mejor noticia? El voto nulo muy heterogéneo no puede ser capitalizado por la oposición pues carece de un liderazgo único, sólido y creíble. Todavía. Muchos votantes que votaron el domingo nulo no votarían a favor de la derecha, ni de Juan, ni de Samuel, ni de Rubén o contra Evo en un revocatorio o en las próximas elecciones presidenciales de diciembre de 2014.

2.- Autoengaños

de la derecha. La matriz mediática ya estaba preparada: “Evo pierde sus primeras elecciones desde 2005”. No importa que las elecciones fueran judiciales. El propio presidente cayó en la trampa de la oposición y fue a pelear como si fuera políticas. Con el pequeño “detalle” que no hizo campaña propia porque era imposible. Se expuso a subir a un ring de boxeo sin poder devolver o lanzar un golpe. Con un único mensaje para salvar el trámite: ganó la democracia con la asistencia masiva de los electorales. ¿No fue un error políticamente estas elecciones? Sólo cuando Evo no hace campaña y no es candidato, la derecha puede —haciendo la trampa de unir votos nulos con blancos— acercarse a su votación, ganándole por poco. Si la derecha se cree sus propias mentiras, mejor que mejor para el gobierno. Evo camaleón, gato de siete vidas, la haría otra vez como en el 2008: de acorralado a victorioso, de víctima de un golpe a barrer de un plumazo a la derecha . ¿Por qué? El bombardeo mediático que ya comenzó (“Evo perdió y se aleja del pueblo reprimiendo a indígenas”) servirá para fortalecer anímicamente al núcleo duro de sus votantes, agrupar a los propios y recuperar a los votantes críticos y desilusionados -ante el temor de un regreso de la derecha.

Las elecciones judiciales-plebiscitarias han sido una victoria agridulce, tramposa y pírrica para la oposición que se autoengaña después de tanto varapalo electoral. Victoria de mierda, pues ningún opositor está en condiciones de rentabilizarla y capitalizarla. Para el gobierno pasó a ser de una derrota con sabor dulce a una victoria chica pues se esperaba un castigo mayor debido a la peor coyuntura posible: utilización del conflicto Tipnis por la derecha, error a la hora de ir a un plebiscito, malestar popular desde el gasolinazo a la represión anti indígena, elección compleja y dubitativa, mal trabajo del Tribunal Electoral por falta de recursos…

3.- Avisos:

parte del voto nulo es también un mensaje, un aviso que lanza la ciudadanía crítica —especialmente las clases medias urbanas— al gobierno: reconducción, profundización del proceso de cambio, autocrítica, no más errores, no más represión, no más medidas antipopulares. La anunciada agenda para diciembre debe servir para volver a enamorar a estos sectores que el domingo y a lo largo del largo conflicto del Tipnis lanzaron un aviso a navegantes.

*          Ricardo Bajo H. es el director de Le Monde Diplomatique-edición Bolivia.

Be the first to comment

Deja un comentario