octubre 29, 2020

Dos visiones antagónicas de la Economía Plural

por: W. Abraham Pérez Alandia *

2011-11-01

En estos tiempos, la “Economía Plural” tiene formas contradictorias en su propuesta y manejo categorial. Por una parte, puede construirse como una posibilidad teórico instrumental para que se consoliden los fundamentos de una transformación radical de la realidad actual. Por otro lado se puede utilizar, este concepto, desde su concepción vulgar y simplista, noción que permitirá dejar que las estructuras económicas del país continúen intactas, favoreciendo a las minorías que han acumulado riquezas a costa de la exclusión de las mayorías, apoderándose de los recursos naturales y utilizándolos como su fuente de sus rentas; entregándolas a las garras de las empresas internacionales del imperialismo capitalista, sea como exportaciones de materias primas baratas y sin valor agregado, sea entregando a empresas transnacionales para que ellas nos vayan desmantelando de estos recurso y dejando la migajas de sus suculentos banquetes.

Desde otro punto de vista, la interpretación y explicación de la Economía Plural, se la expone con la simplicidad y/o vulgaridad con la que suelen ver los economistas de las concepciones ortodoxas y colonizantes. Así, desde la teoría económica oficial y dogmática (como la neoclásica y la neoliberal) se niega su existencia, a pesar de la vasta información que hay al respecto, por ejemplo en sitio de Internet hay como 11 millones de documentos sobre el tema de economía plural. Desde el oportunismo y la ignorancia académica se plantean que: la economía plural es una realidad que siempre existió y que, nada más, fue reconocido por la Constitución Política del Estado Plurinacional, en sus artículos del 306 adelante.

En algunas esferas del aparato gubernamental se intenta reafirmar a la “Economía Plural” como “modelo de desarrollo” y se repite, a letra muerta, los primeros numerales del Artículo 306 de la CPE, que dicen:

“Artículo 306

  1. El modelo económico boliviano es plural y está orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos.

  1. La economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.”

Desde esta visión burocrática, no se toma en cuenta el numeral III, donde esta los principios fundamentales de esta “Economía Plural”, a saber:

III. La economía plural articula las diferentes formas de organización económica sobre los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia. La economía social y comunitaria complementará el interés individual con el vivir bien colectivo.”

Si se tomaran en cuenta las condicionantes que dan esto principios, la pregunta pertinente seria: ¿la economía privada tiene prácticas de solidaridad, redistribución, justicia, transparencia, etc.? De acuerdo a la práctica y la racionalidad capitalista, en la economía privada prevalecen los principios de: la explotación, la apropiación del trabajo ajeno, desprotección del trabajador, desocupación, pauperización, etc. y lo único que comanda la racionalidad capitalista de la economía privada es la “racionalidad de maximizar sus ganancias”.

Consecuentemente, es necesario diferenciar por lo menos dos visiones de la “Economía Plural”: Una que pretende apropiarse del concepto para mantener viejos y retrógradas prácticas y la otra que debe construirse, a partir de los principios que deben regir a la sociedad boliviana, mandatos de la CPE y que deben ser asumidas por la economía social comunitaria, es decir por aquellas unidades económicas que han sido excluidas de las políticas públicas de liberales, nacionalistas y neoliberales.

En la intencionalidad de cumplir con la CPE, la Economía Plural en su consolidación como “modelo” puede tener una visión regresiva y conservadora, o una revolucionaria y progresista.

La Visión regresiva y conservadora de la Economía Plural

Esta concepción de la economía plural responde a la preservación de la lógica económica dominante, es decir la capitalista dependiente, no se cambian las relaciones sociales de producción y la economía privada pretende ser la que mayores ventajas tenga por dos lados: a) Sometiendo a la economía estatal a sus objetivos de apoderarse del excedente nacional, la misma que es conseguida por la economía estatal, condicionando su participación en la producción a tener concesiones y ventajosas que van desde reprogramaciones de sus deudas, créditos blandos, subvenciones prolongadas, tratamientos impositivos preferenciales, hasta condiciones que violen mandatos de la CPE, como es la prohibición de producción de transgénicos o el de dar uso social y económico a la propiedad. b) Hacer de la economía social comunitaria su proveedor de mano de obra barata en distintas formas de relacionamiento con estas unidades productoras: la forma maquila, la forma de contratos a domicilio, la forma de trabajo a destajo, etc. De tal manera que las relaciones de explotación del trabajo y apropiación del excedente, producido por el trabajo, vaya en beneficio de la economía privada.

La visión revolucionaria de la Economía Plural

Desde esta perspectiva es necesario tomar en cuenta que la “Economía Plural” debe ser una construcción en donde confluyan aspectos de principios y valores, dimensión filosófica y epistemológica, y los aspectos teóricos de su funcionamiento macro, micro y meso, de sus articulaciones en la reciprocidad, la cooperación, la complementariedad. Uno de sus objetivos fundamentales debe ser alcanzar la transformación de las relaciones sociales de producción, superando a la relación capital-trabajo (principal relación de la economía capitalista) con la relación “trabajo-trabajo” (relación de la economía social comunitaria).

Las experiencias históricas de esta economía, están en nuestro pasado ancestral, en las prácticas económicas de las naciones originarias del Abya Ayala y en la resistencia a las formas colonizantes y occidentales de organizar la economía. A esas experiencias históricas debemos apelar para construir una visión subversiva de la “economía plural”.

Otra experiencia reciente se puede visualizar en las transformaciones económicas que se están dando en la economía cubana. Estas trasformaciones no son, de ningún modo, aperturas a la economía capitalista. La economía cubana y sus reformas pueden ser consideradas como “Economía Plural a la cubana” para avanzar en el fortalecimiento del socialismo. Lo dijimos en su oportunidad:

“El modelo reconocerá y promoverá, además de la empresa estatal socialista, forma principal en la economía nacional, a las modalidades de la inversión extranjera, las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran surgir para contribuir a elevar la eficiencia”. Esta variedad de formas productivas que entrarán en plena vigencia es un hecho concreto de “economía plural”. Conviven en el modelo desde la forma estatal, social y solidaria, la extranjera; todos ellos sometido a los principios del socialismo posible y de avanzada”. (Pérez, la época Nº 477)

Por lo expuesto hasta aquí, podemos concluir que la “Economía Plural” desde la visión revolucionaria, para una transformación real de la economía y para construir una sociedad distinta a la capitalista periférica o dependiente, hay que construirla. Construir las múltiples determinaciones de esta Economía Plural, apelando a la historia y la memoria larga de nuestros pueblos originarios, campesinos y rebeldes al orden capitalista excluyente.

¿Cuál es el rol que deben cumplir las formas económicas, comunitaria, social cooperativa, estatal, e incluso privada, en esta construcción? Es el tema del siguiente artículo.

*          Economista, Investigador Titular de la UMSA.

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