junio 22, 2021

Grecia y la democracia

por: Sirio López Velasco *

A fines de 2011 el Primer Ministro griego Papandreu aceptó las primeras medidas anti-populares (primer plan de “ayuda”) del FMI, el BMy la Unión Europea. Ahora decidió llamar a un referendo para decidir sobre el segundo plan de “ayuda” (más privatizaciones y menos inversiones públicas en las áreas esenciales para la ciudadanía).

En los años 70 del pasado siglo Brasil vivía bajo la opresión de una severa dictadura militar. En ese contexto el club de fútbol Corinthians de São Paulo, Brasil, inventó (no en vano su nombre evoca la Corinthos donde se paseó Diógenes con su barril), una singular forma de definir su estilo de vida y de juego; sus jugadores, guiados por el Doctor Sócrates (médico de verdad, que pasó a la historia del fútbol por la maestría con la que usaba sus pases de “taquito” en su club y la selección brasileña), Wladimir (quien después, en la redemocratización, sería edil electo por una formación de izquierda) y Casagrande, discutían libremente entre sí y con el director técnico, para definir la estrategia y táctica del equipo, y para resolver los conflictos internos del grupo; a esa invención se le llamó y llama hasta ahora la “democracia corintiana”; coincidencia o no, en ese período el Corinthians fue campeón y uno de los más fuertes equipos de Brasil. En los años subsiguientes Sócrates (también conocido como “Magrão”, por su físico espigado) pasó a usar consignas de índole socio-político en su infaltable vincha; una de las más célebres rezaba “Diretas já”, acuñada en inmensas manifestaciones populares que exigían la elección directa, por la ciudadanía, del Presidente de la República (conquista que había caíd con el Golpe de Estado de 1964 y que logró hacerse efectiva nuevamente solamente en la elección de 1989).

Ahora, a fines de 2011 el Primer Ministro griego Papandreu, después de haber aceptado las primeras medidas anti-populares (primer plan de “ayuda”) del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Unión Europea, que a cambio de un supuesto “rescate” a Grecia (de hecho el rescate de los bancos que habían comprado títulos de una deuda griega que devino impagable) le impusieron la privatización de todo lo público que pudiera ser rentable para las ambiciones del capital privado, y recortes draconianos en dimensiones significativas del relativo estado de bienestar social que había sido erigido precisamente por el padre de Papandreu (disminuyendo las inversiones en educación, salud, jubilaciones, transporte, vivienda, y echando a la calle, para empezar, a 30 mil funcionarios públicos), viendo que con esos actos estaba cometiendo un suicidio político, decidió llamar la ciudadanía a un referendo para decidir sobre el segundo plan de “ayuda” de la UE (que ascendería a más de 170 mil millones de Euros) y sus contrapartidas (más privatizaciones y menos inversiones públicas en las áreas esenciales para la ciudadanía).

En el siglo VI a.c. y V a.c. la misma Atenas de Papandreu había sido la protagonista de un invento político decisivo en la historia de la humanidad; en vez de depositar el ‘poder’ (yo lo defino como la relación social que vincula a decididores y no decididores) en manos de reyes que se perpetuaban por línea hereditaria, o de un reducido número de familias selectas (por su riqueza o historia heroica), ese poder le fue concedido al conjunto de los ciudadanos; así, en la colina de Pnika (situada junto frente a la que abriga el Partenón) todos los ciudadanos atenienses tenían el derecho de participar en las asambleas que tomaban las grandes decisiones acerca de quien ocuparía transitoriamente las dignidades políticas, militares y religiosas, y también acerca de los grandes asuntos que en esas áreas eran vitales para la vida-muerte de su ciudad-Estado. Hasta hoy es posible pasear por la pendiente de esa colina donde aún está en pie el lugar más elevado (desnivel natural realzado por un muro) donde se turnaban los oradores para defender las posiciones contradictorias que pujaban por ganar los favores de la mayoría; no hay filósofo o profesor de filosofía en el mundo que no sienta erizarse su piel al hollar ese lugar. Ciertamente que la democracia ateniense tenía sus serios bemoles; por ejemplo, en ella eran ciudadanos sólo los hombres adultos libres; las mujeres, los extranjeros, los esclavos y los preadolescentes no tenían derecho a la ciudadanía; así, ni los millares de esclavos (que a veces hasta tenían derecho a vivir en casa propia y constituir una familia), ni Aristóteles (ilustre extranjero llegado desde la no lejana ciudad de Estagira), ni las célebres o anónimas matronas atenienses procreadoras de pensadores-soldados, jamás pudieron ejercer los derechos democráticos. Con ese panorama, los números muestran que en Atenas sólo una minoría (tal vez un 20% de su población total) participó de la recién inventada democracia. Por otro lado sabemos hoy que muchos de los interesados o no podían (en especial por la falta de recursos económicos, ya que la participación en esas asambleas exigía abandonar las labores lucrativas) o no querían tomarse la molestia de tales ejercicios democráticos, engrosando las filas de la abstención. Así, el número de reales ejecutantes de la democracia ateniense se reducía en la práctica aún más. Pero a pesar de los pesares me parece innegable el hecho de que la historia política de los países afiliados a la llamada “cultura occidental” (que hoy de hecho, a través de conquistas militares, económicas y-o culturales, alcanza una influencia planetaria, como lo evidencia la reciente evolución de India, Japón, China, y la llamada “primavera árabe”) puede leerse como un intento de superación de aquellas carencias que afectaron a aquella democracia original, para realizar una que sea efectivamente el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, como la definió Lincoln. Así vemos (en especial con la Revolución Francesa y la historia que le sigue hasta nuestros días) cómo (en algunos países antes o más que en otros), la democracia ha tratado de conciliar el ejercicio representativo de la soberanía con su ejercicio directo (la Constitución uruguaya prevé que, además de la forma representativa, el pueblo ejercerá la soberanía directamente a través del plebiscito y el referendo), las mujeres conquistaron el derecho de votar y ser votadas (gracias a las luchas iniciadas por las “suffragettes” en el siglo XIX y que, aunque parezca increíble, fue reconocido en la muy afamada Suiza sólo en el cuarto final del siglo XX), la edad para ser elector y-o electo en las funciones representativas ha sido sucesivamente reducida para incorporar más temprano a los jóvenes a la ciudadanía (desde 1988 Brasil concede el derecho facultativo de voto a los jóvenes mayores de 16 años), y los extranjeros residentes en el país de que se trate durante una determinada cantidad de años, han comenzado a acceder en algunos países (de la Unión Europea, pero también en Bolivia) a la calidad de elector-elegible en las elecciones locales (no aún en las nacionales); la vía para garantizar que cualquier persona electa pueda ejercer su función, ha consistido en la remuneración de tal tarea (si no siempre a nivel local, sí en las instancias ejecutivas y legislativas nacionales e internacionales). Gracias al mecanismo del referendo la ciudadanía uruguaya, a poco de dejar atrás una feroz dictadura de más de una década, que culminó en 1985, derribó sendas decisiones de sus legisladores y supuestos representantes que abrían la puerta a la privatización del agua y las telecomunicaciones (sin que ello trajera alguna inestabilidad auguradora de una vuelta de los militares).

Ahora bien, ¿qué sucedió cuando a fin de octubre de 2011 Papandreu declaró que pensaba llamar al pueblo griego a manifestarse sobre el segundo plan impuesto por la UE, el FMI y el BM? Cómo si estuviéramos viviendo en la América Latina que en los años 60 y 70 crujía con Golpes de Estado forjados desde EEUU al calor de su Doctrina de Seguridad Nacional (el Golpe en Brasil fue en 1964, en Argentina en 1966, y en los años siguientes las botas militares entrenadas a ritmo yanqui en la Escuela de las Américas instalada por EEU en Panamá, cubrirían casi toda América del Sur), el 1 de noviembre se hace pública la noticia de que Papandreu dispensó a toda la cúpula militar; la gran prensa se apresuró a decir que tal medida estaba prevista desde antes; pero un lector del diario español “Público” recordaba de que antes de julio (o sea cuatro meses antes) el Ministro alemán de Finanzas, había dicho que, o Grecia aceptaba sin chistar las imposiciones y condiciones de la UE, el FMI y el BM, o corría el peligro de una asonada militar (no olvidemos que Grecia, en perfecta sincronía con A. Latina, conoció su Golpe de Estado más reciente en 1967, tema de la célebre película de Costa Gavras, “Zeta”). Puesto en criollo el mensaje es claro: los EEUU y la UE le dijeron a los griegos (a través de los mandos del ejército que supuestamente los defiende, y que de hecho están subordinados a los EEUU y los países más fuertes de la UE a través de la OTAN) que si no aceptaban por las buenas la “lógica” del capitalismo que privatiza los lucros y socializa las pérdidas, se verían obligados a aceptarla por la vía pinochetista (y fijémonos cómo está Chile hoy, conmovido desde hace meses por heroicas manifestaciones estudiantiles que piden simplemente la vuelta de la educación pública, gratuita y de calidad para todos, soñada por Allende y hecha añicos por Pinochet y sus sucesores, los llamados Gobiernos de la Concertación, y el multimillonario neoliberal, dueño entre otras empresas de la compañía área LAN Chile, Sebastián Piñera).

Pero el brazo armado del capitalismo no actúa solo. El martes subsiguiente al anuncio de Papandreu todas las bolsas europeas se hundieron, ejerciendo abierta presión contra Grecia y contra cualquier otro país que osara intentar imitarla (en especial Irlanda y Portugal, ya afectados por “rescates” parecidos al sufrido por Grecia, y España e Italia, que ya han hecho recortes parecidos a los de Grecia y que no están lejos de sufrir su misma suerte). Paralelamente, ese mismo día los mandamases de la UE, el Presidente francés Sarkozy, y la Primera Ministra alemana Merkel, ambos claros exponentes de suis respectivas derechas, salieron a presionar directamente y sin tapujos a Papandreu, exigiendo que Grecia cumpla sin rechistar todos los “compromisos asumidos”; cuando se sabe que fue Sarkozy (junto a Cameron y luego Berlusconi) el que encabezó el coro europeo que se asoció a EEUU para bombardear a Libia, cualquier entendedor sabe el alcance que pueden tener tales exigencias-amenazas. La gran prensa mundial (digitada por las multinacionales, empezando por los bancos, y los intereses imperiales) se apresuró a decir que esas reacciones eran una respuesta a la convocatoria a referendo de Papandreu, que sería una amenaza para el futuro de Grecia (y, no, por supuesto, para los bancos y multinacionales que esa gran prensa-empresa defiende). Para hacer las cosas más claras, el Secretario español de Estado para asuntos de la UE, el señor López Garrido, declaró que los referendos son sólo para temas constitucionales (y no para temas humanos-económicos-políticos-sociales como el de marras); si ya no fuera cómico el hecho de que dos meses antes el mismo gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que representa el Sr. López (claro exponente de los malos López!) le había negado a la ciudadanía española un referendo sobre la reforma constitucional que su jefe (Zapatero) y su Partido le impusieron por vía parlamentaria para limitar constitucionalmente el déficit fiscal (desoyendo el llamado a referendo reclamado por los indignados y varias organizaciones sindicales y políticas), resulta aún más cómico (tragicómico) el hecho de que este señor pretenda fundar una nueva teoría del referendo y la democracia y enseñársela nada menos que a los griegos; ¿de dónde sacó este señor que el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” sólo puede usar el referendo en cuestiones constitucionales?; si así fuera los jugadores del Corinthians no hubieran podido practicar sus repetidos plebiscitos; si así fuese el Uruguay nunca pudiera haber hecho los referendos acerca del agua y de las telecomunicaciones que antes comentamos; si así fuera las Constituciones de Venezuela y Bolivia no podrían haber reconocido el derecho al voto revocatorio de la ciudadanía a mitad del mandato de los supuestos representantes electos por ella (por cierto, tanto Chávez como Evo, ya vencieron en sendas consultas convocadas a instancias de sus respectivas oposiciones de derecha). Tal vez este señor necesite darse una vuelta por Pnika (y por algún libro! o alguna de las actuales Constituciones latinoamericanas). Mientras tanto apiadémonos de la pobre España, condenada a elegir en noviembre de 2011 entre un Partido Popular claramente anti-popular y un Partido Socialista Obrero Español que no es ni socialista ni obrero; con razón uno de los eslóganes de los indignados que se extienden desde Europa a los EEUU, pasando por Israel y los países árabes, reza (aludiendo a “sus” gobernantes, banqueros, grandes empresarios y jefes militares) “No nos representan”.

*          Filósofo, doctor y posdoctor en Filosofía, docente en la Universidade Federal do Rio Grande, Brasil, autor de varios libros donde propone la ética argumentativa ecomunitarista y el socialismo del siglo XXI. (lopesirio@hotmail.com).

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