octubre 23, 2021

Las mujeres y la violencia

Cuando las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 y establecieron que: “Todos los seres humanos nacen libres a iguales en dignidad y derechos” y que: “Toda persona tiene todos los derechos proclamados en esa Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”; no imaginaron que pocos años más tarde las mujeres iban a exigir, en su condición de humanas, la erradicación de todas las formas de violencia de género contra ellas, incluida la que sucede en el ámbito privado.

Con lo cual, a partir de 1948 se han ratificado una serie de tratados específicos que brindan espacios para debatir sobre la equidad de género y el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres. La Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer fue el primer tratado que establece la defensa por los derechos de las féminas, incluyendo la erradicación de la violencia pública y/o privada. A su vez, la labor de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y erradicar la Violencia contra la Mujer, Belem do Para y la instauración del Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer, han sido relevantes en la lucha por erradicar el maltrato femenino en todas sus facetas.

En los países que han logrado mayor igualdad y equidad entre mujeres y hombres (Norte de Europa especialmente), la perspectiva de género se halla ampliamente consolidada como imperativo humano y categoría democrática. A su vez, en la sociedad boliviana la violencia hacia la mujer se ha convertido en un hecho endémico de enorme gravedad que necesita ser reconocido y afrontado.

Según el informe: “La juventud en Iberoamérica: Tendencias y Urgencias”, elaborado por la CEPAL y la Organización Iberoamericana de la Juventud, la violencia intrafamiliar en Bolivia ha permanecido oculta y es escasamente estudiada por ser una problemática social ajena al debate público. Sin embargo, desde finales de los 80s, se realizan diversos estudios donde se registran la violencia y los abusos que mayoritariamente recaen sobre la mujer. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, en Bolivia siete de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia.

Por otra parte, es del caso anotar que “El inventario de la muerte”, una investigación promovida por la Red Nacional de Trabajadoras de la Información y Comunicación (Red ADA) evidencia que: “Muchas maltratadas tardan al menos cinco años en denunciar los casos de violencia”. Y sostiene que: “90 por ciento de los feminicidios (mujeres asesinadas por sus parejas) no reciben sentencia, en parte porque el 50 por ciento jamás llega a ser denunciado”.

A su vez, los datos del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), dan cuenta que 136 mujeres fueron asesinadas desde enero a octubre del año en curso. De ese total, 85 casos son feminicidios y, las restantes 51 muertes corresponden a asesinatos por inseguridad ciudadana y otras causas.

Con el trasfondo de estas consideraciones, de muy poco sirve realizar un inventario de violencia doméstica e intrafamiliar si no se logra el compromiso de afrontar y erradicar entre todos/as los actores del sistema social a esta lacra, puesto que la culpa también alcanza a quien mira y no ve, y/o a quien dirige su mirada hacia otro lado.

Finalmente es del caso advertir que hoy, en el siglo XXI, la ciencia y los cambios ideológicos nos han liberado de algunas condenas a la Humanidad en general, y a su mitad, las mujeres, en particular. Por estas razones esperemos que el proyecto de Ley Integral contra la Violencia a las Mujeres (el cual incluye la tipificación del delito de feminicidio) no se traspapele en la Asamblea Legislativa Plurinacional, y que se efectivice una real agenda de lucha contra la violencia hacia la mujer.

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