junio 22, 2021

El conflicto del TIPNIS del 2011 como umbral para el 2012

En 2012, el oficialismo puede recuperar tres capitales políticos carcomidos en el 2011: la agenda (que implica el “norte” político a seguir), el discurso sobre los destinos del “proceso de cambio” y la estrategia. Si se consolidan estos recursos políticos, podría ingresar en una etapa de administración de la coyuntura y del tiempo, que le daría “oxígeno” y vitalidad suficiente para llegar al 2014 recompuesto y sin rivales importantes que pugnaran por su hegemonía.

El TIPNIS y la VIII gran marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas marca un punto de inflexión en las formas de relacionamiento político, ya que el conflicto entre los pueblos indígenas de tierras bajas (organizados en la CIDOB) y el Gobierno dejó de ser un conflicto sectorial e interno al bloque en el poder para devenir en un conflicto nacional que influyó en la percepción de una distancia entre los sectores sociales (indígenas amazónicos) y el Gobierno. Por otro lado, podemos entender la disputa del TIPNIS como un “umbral” que nos introduce en los contornos de la conflictividad del 2012, ya que por debajo del conflicto podemos encontrar señales de reacomodos en el campo político nacional y tendencias que se auguran para esta nueva etapa política que se inicia en el 2012: el devenir hacia la lucha intra hegemónica agonista.

Entre los principales efectos políticos del conflicto del TIPNIS encontramos:

  • La emergencia de los indígenas de tierras bajas como actores políticos que devienen en sujetos de poder, consolidando su fuerza como movimiento indígena de tierras bajas. Sin embargo, si bien el conflicto del TIPNIS y la VIII marcha de la CIDOB tensionan internamente a los pueblos indígenas posibilitando la configuración del movimiento indígena de tierras bajas en el oriente, no está garantizada su presencia ni permanencia en el campo de fuerzas nacional mientras que no consoliden su independencia y autonomía política como movimiento indígena frente a las diversas facciones de la oposición de derechas.

  • La profundización de las fracturas entre los movimientos y organizaciones sociales que fundaron al Pacto de Unidad, provocando mayores disidencias al interior del bloque indiano originario campesino y popular y madurando gradualmente el espectro de las oposiciones progresistas que provienen del bloque en el poder. El año 2011 reafirma la tendencia que las principales tensiones y contradicciones políticas provienen del interior del bloque histórico en el poder, hecho que reconfigura por completo la naturaleza de las disputas y relaciones del campo político nacional.

  • El traspaso de la lucha inter hegemónica hacia la lucha intra hegemónica, provoca la percepción de “enemistad” entre los actores y fuerzas relevantes del campo político nacional al no existir la presencia significativa de la oposición de derechas. Existen múltiples gamas o matices de relaciones posibles en el contexto del “agonismo” político y los “consensos conflictos” entre actores.

  • La existencia de una nueva agenda que surge a partir de la VIII marcha vislumbra que el trasfondo a la problemática del TIPNIS tiene varias dimensiones y que no se reduce simplemente a la construcción (o no) de la carretera, la cuestión de los colonos y cocaleros (y la supuesta vinculación con el narcotráfico) ya que visibiliza una serie de debates pos constituyentes pendientes desde la agenda de octubre.

  • La agenda del Buen Vivir del TIPNIS plantea la toma de conciencia respecto a la centralidad de la naturaleza y ecología en la vida del ser humano y la necesidad de profundas transformaciones civilizatorias. Evidencia que se han producido cambios en la sociedad desde la articulación de la agenda de octubre en 2003.

  • Dichas agendas no están contrapuestas ni constituyen oposiciones irreductibles entre sí sino plantean la continuidad y secuencialidad de un proceso histórico que avanza en la búsqueda de construcción de una alternativa a la crisis del sistema mundo capitalista y que presente una opción al paradigma del desarrollo industrial depredador.

  • El intento de utilización del conflicto del TIPNIS, de la VIII marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas y de la emergente agenda del TIPNIS de parte de las derechas cruceñas y nacionales para reinventar algún tipo de proyecto político con márgenes de legitimidad social. Sin embargo, a pesar de este intento de funcionalizar bajo los intereses de las derechas al conflicto, la agenda del TIPNIS y las victorias políticas de la VIII marcha, podemos evidenciar que (al igual que en el gasolinazo) las fragmentadas oposiciones de derechas en sus expresiones partidarias no tuvieron protagonismo ni fueron actores de primera línea en la mencionada disputa. Lo anterior posibilita una nueva hipótesis de trabajo: la tendencia de estabilización de un campo político nacional sin la presencia significativa de los partidos políticos, para dar paso a la disputa política entre actores sociales corporativos no partidarios.

  • El arribo de la VIII marcha a la ciudad de La Paz el 19 de Octubre de 2011 cierra la primera fase del conflicto del TIPNIS, con una batalla política a favor del movimiento indígena de tierras bajas. Sin embargo, el año 2012 augura la segunda fase del conflicto con la creación de nuevos escenarios para esgrimir los contornos del conflicto, como la marcha del CONISUR (Consejo Indígena del Sur) exigiendo la construcción de la carretera, los debates en la Asamblea Legislativa Plurinaciona, la convocatoria del Encuentro Plurinacional en diciembre de 2011 y la Cumbre con los partidos políticos en enero de 2012.

  • Los resultados de la VIII marcha provocaron que el Gobierno tome la iniciativa de convocar al Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio en Cochabamba el 11 y 12 de diciembre de 2011 para evaluar las críticas, posiciones y sugerencias de diversas organizaciones sociales e intentar posicionar nuevamente una imagen positiva ante la sociedad civil.

Indudablemente el conflicto que marcó el año de conflictividad del 2011 fue el TIPNIS y la VIII marcha de los indígenas de tierras bajas. Continúa y profundiza la tendencia marcada a fines de 2010 e inicios de 2011 con el conflicto del “gasolinazo” o la promulgación del DS No. 748, respecto a la reconfiguración del campo político hacia la lucha intra hegemónica. Sin embargo, el conflicto del TIPNIS cristaliza nítidamente la variación en la naturaleza del campo de fuerzas, las relaciones y formas de administrar la disputa política a través de los diferentes matices del espectro ideológico, cosmológico y de debate inter civilizatorio que encontramos en los diversos sujetos sociales corporativos no partidarios que se posicionan ante la opinión pública.

Algunos escenarios prospectivos para el año 2012:

Como ya se adelantó con anterioridad, se prevé que el conflicto del TIPNIS ingrese en otra fase, tensionado por los efectos de la marcha del CONISUR, los resultados del Encuentro Plurinacional y los efectos de la Cumbre de partidos políticos convocada en enero de 2012. Estos tres eventos permiten al Gobierno intentar recuperar la iniciativa y desplegar la ofensiva en esta segunda fase del conflicto, siendo que en la primera fase del conflicto, el movimiento indígena de tierras bajas redujo el ámbito de acción de Gobierno a la reacción o a la defensa.

Por los resultados y conclusiones del Encuentro Plurinacional, aparentemente será un año focalizado en la promulgación del paquete de 70 proyectos de ley que sistematizó la comisión legislativa del Encuentro, además de la definición de iniciativas realizables en el corto y mediano plazo para cumplir con las demandas de gestión pública (una de las grandes críticas y demandas del año 2011). 1 Analizando los bloques temáticos priorizados por los sectores sociales y los empresarios, se puede entrever la continuidad de la etapa pos constituyente que desarrolla legislación y normativas que den organicidad e institucionalidad a lo plasmado en la Constitución Política del Estado promulgada en 2009, por lo que recobra protagonismo y centralidad la Asamblea Legislativa Plurinacional.

También es importante mencionar que por primera vez en la historia de Bolivia, las presidencias de ambas cámaras recaen en manos de dos mujeres: Gabriela Montaño en la Cámara de Senadores y Rebeca Delgado en la Cámara de Diputados 2, señalando otra de las tendencias transversales que se demanda en la actualidad: no sólo la presencia física de mujeres en espacios de Gobierno, sino la descolonización y despatriarcalización del Estado Plurinacional, sin que se subordine la despatriarcalización a la descolonización. 3

No debemos perder de vista de que luego del desgaste en imagen y credibilidad (pero sin afectación a los recursos de poder y las correlaciones de fuerzas) sufrida por el Gobierno luego de los conflictos del “gasolinazo” y del TIPNIS, ahora (prospectivamente en el año 2012) el oficialismo puede recuperar tres capitales políticos carcomidos en el 2011: la agenda (que implica el “norte” político a seguir), el discurso sobre los destinos del “proceso de cambio” y la estrategia. Si se consolidan estos recursos políticos, podría ingresar en una etapa de administración de la coyuntura y del tiempo, que le daría “oxígeno” y vitalidad suficiente para llegar al 2014 recompuesto y sin rivales importantes que pugnaran por su hegemonía. Lo anterior dependerá —a mi criterio— de cómo resuelva la definición final de la agenda y el alcance de la misma, la visión de dicha agenda y su valor en abordar los desafíos de construcción de una alternativa a la crisis del sistema mundo capitalista y que presente una opción al paradigma del desarrollo industrial depredador.

*          Politóloga

1          Identificarán temas prioritarios de los 70 proyectos de ley propuestos en el Encuentro Plurinacional. 12 de enero de 2012. ABI en www3.abi.bo/nucleo/noticias.php?i=2&j=20120112110846

2          Dos mujeres tienen el mando en el Órgano Legislativo. 14 de enero de 2012. Periódico Cambio en www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2012-01-14&idn=62377En caché

3          Jenny Ybernegaray sostiene que el patriarcado y el colonialismo son dos fenómenos que corren paralelos, pero tienen diversa raíz, por lo que descolonizar no necesariamente significa despatriarcalizar, aunque son dos sistemas de dominación que se retroalimentan mutuamente. En el 2ndo Encuentro Nacional La Democracia en Bolivia. Balance y Perspectivas. Los desafíos del Estado Plurinacional. Mesa Descolonización y despatriarcalización en la edificación del Estado Plurinacional. Cochabamba, 8 y 9 de diciembre de 2011.

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